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Agustín Pacheco, experto en inmobiliaria rural: «Tuve clientes de Mallorca que compraron casas aquí sin llegar a verlas»

Agustín Pacheco llegó a Galicia desde Tenerife y, dentro de Sip 4, su inmobiliaria, encontró su pasión y motor de vida en las casas del rural de Deza y Tabeirós

Con 140.000 seguidores en Facebook, no necesita más herramientas para venderlas

El canario Agustín Pacheco, junto a la guatemalteca Angélica Córdova, en la casa que le vendió en Rodeiro.

El canario Agustín Pacheco, junto a la guatemalteca Angélica Córdova, en la casa que le vendió en Rodeiro. / Cedida

A Estrada

La historia del canario Agustín Pacheco no se podría decir que es la de un promotor inmobiliario tradicional. Llegó a Galicia hace 30 años, se instaló en A Cañiza, de donde es su mujer, y tras un breve paso por la promoción inmobiliaria y la crisis de 2008, encontró finalmente su rumbo: dedicar su trabajo a las zonas rurales. Esta pasión, como él mismo dice, es la base de su éxito.

«Al principio empecé haciendo kilómetros, buscando casas por las aldeas para vender. Después, el boca a boca me fue ayudando mucho», explica Pacheco. Hoy, esa búsqueda incansable se traduce en un desgaste de coche que asusta a su mecánico: «Tengo un C3 que cada vez que lo llevo al taller, el mecánico me pregunta cómo pude hacerle tantos kilómetros desde la anterior visita». Este conocimiento profundo de numerosas aldeas de las comarcas de Deza y Tabeirós es su principal activo, pues nunca sabe dónde podrá encontrar su próxima venta.

Lo que él tiene claro es su estrategia de venta, por lo que se muestra tajante con los propietarios: «Si una casa está fuera del precio de mercado, no la cojo». Su experiencia le permite valorar el precio real de los inmuebles, a menudo chocando con las valoraciones de propietarios o peritos. «Mucha gente me dice: ‘aquí vino un perito y me la tasó en 150.000 euros’. Pero el perito, ¿por qué no se la vendió? Los peritos no venden, tasan. El precio de mercado es el que de verdad manda», sentencia él.

Su fórmula es clara y directa, ajustar el precio para que la propiedad sea atractiva y genere interés. Agustín pone como ejemplo una casa en la parroquia estradense de Rubín, que estaba en venta por 450.000 euros, un precio que sabía que «era imposible, esa casa tenía un perfil muy concreto». Tras negociar, consiguió reducir su precio a una cifra cercana a los 350.000 euros, y la vendió a «unos valencianos que buscaban un sitio para un proyecto ganadero. Quedaron encantados», señaló.

Otros puntos donde también suma muchas ventas son los concellos de Vila de Cruces, Silleda o Forcarei. «El mercado sigue siendo equilibrado, aunque empieza a notarse un ligero aumento de precios, sobre todo en Lalín», indica.

Tras varias décadas en el negocio, lo que más sorprendió a Agustín este año fue el origen de sus compradores. «Estos últimos años fue una bomba la gente de Mallorca. Nunca vi nada igual. Hubo algunos que incluso compraron casas sin venir a verlas, solo con las fotos del Facebook», confiesa. «Allí no compras nada por 50.000 euros. Aquí, por ese dinero, tienes una casa para entrar a vivir», añade.

Agustín, junto a Claudia, otra clienta de fuera de Galicia que adquirió un caserón en Rodeiro.

Agustín, junto a Claudia, otra clienta de fuera de Galicia que adquirió un caserón en Rodeiro. / Cedida

Si hay algo que distingue la forma de trabajo de SIP 4, la inmobiliaria de Agustín Pacheco, es su capacidad para convertir Facebook en su principal espacio de ventas. «Es la única herramienta que uso. Todo lo que llevamos lo muevo por Facebook, no necesito más», asegura. Hace ocho años que abrió su página y hoy suma más de 140.000 seguidores. «En el último año creo que subí casi 60.000 seguidores, fue increíble», comenta, sorprendido por su propio crecimiento. «En mi opinión, funciona porque se ve que lo que muestro es real. A mí me encanta el rural, y eso la gente lo nota», afirma Pacheco.

Eso fue lo que le pasó a Angélica y a Claudia, procedentes de Guatemala y Tenerife, que se contagiaron de la pasión de Agustín, y encontraron en Rodeiro una nueva vida. Ahora, con más tranquilidad y espacio, sus mascotas y ellas gozan de un modo de vida distinto al que llevaban anteriormente.

De Guatemala a Rodeiro

La vida de Angélica Córdova no fue sencilla, pues la extorsión la obligó a cerrar su panadería en Guatemala y perder sus ahorros. Ante la necesidad de un cambio, recordó cómo se enamoró de Galicia cuando hizo el Camino de Santiago en 2016, y se lanzó en la búsqueda de un sitio para volver a empezar.

«Sabía que nadie me iba a alquilar una casa fácilmente a buen precio y viajando con tres perros grandes», recuerda. Sin embargo, este enero hará ya dos años en Rodeiro, en una casa con un gran terreno para sus animales , reformada poco a poco y convertida en su hogar. «Aquí tengo mucha tranquilidad, y en cualquier momento puedo salir a caminar con mis perros. Estoy encantada en esta casa, me encanta el rural», afirma.

El vínculo que forjó con Agustín no terminó con la compra de la casa, pues ahora además colabora con la inmobiliaria en la zona de Deza, aunque trabaja como nómada digital.

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