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La oliva estradense llega con calidad excelente tras un verano seco y soleado

Los productores locales coinciden en que la cosecha es inferior a otros años, pero el fruto cuenta con más jugo, lo que genera mayor y mejor producción de aceite, ya transformado

Recogida de olivas en As Besadas. |  Bernabé

Recogida de olivas en As Besadas. | Bernabé

A Estrada

El sol y la sequía del verano favorecen la calidad de la oliva estradense, que según los productores locales llega este año con un nivel excelente, aunque con cosechas levemente adelantadas en algunas plantaciones.

En Ouro de Chousa, Juan Carlos Mosquera afirma que su calendario ha seguido el curso habitual, finalizando la recogida de fruto a finales de octubre, y con los primeros litros de aceite ya guardados. En su caso, el sol no ha afectado a los plazos de trabajo, pero sí ha generado pérdidas en una pequeña parte de la plantación. No obstante, esto no ha supuesto una disminución de producción de aceite frente a años anteriores, sino todo lo contrario. «O sol e a calor fixeron que perderamos algo de froito, pero o que recollemos daba moito máis aceite. Con menos oliva fixemos en torno aos 500 litros, que é o habitual pero normalmente con máis colleita», señala el productor estradense. Para ser más concretos, este año solo precisaron 6 kilogramos de oliva para producir un litro de aceite, cuando el año pasado necesitaban un kilo más para la misma cantidad de este oro líquido. Lo que, según los cálculos del agricultor estradense, supone un desfase de 250 kilos para la misma producción.

Ahora, tras realizar la recogida y el proceso de transformación, solo queda guardar el aceite para embotellar y comercializar en febrero. Aquí, Mosquera comparte que su clientela es fija, y que se produce menos de lo que demandaría el mercado. «Intento non coller máis clientes dos que podo atender, a miña é unha plantación ecolóxica e agora mesmo a produción é limitada, aínda que conto poder ampliala nun par de anos, cando as novas árbores comecen a dar froito», dice.

El responsable de Ouro de Chousa trabaja con dos variedades de olivo: Brétema y Mansa, si bien confiesa que existe un estudio que analiza nuevas razas que puedan adaptarse a la comarca, y en base a los resultados del trabajo, el alcance de las plantaciones podría crecer.

En otra línea, desde As Besadas, Elvira Rivadulla secunda las declaraciones de Juan Carlos Mosquera en lo que a la calidad de la oliva se refiere, pero matiza que en su caso sí hubo que adelantar quince días la recogida debido a las prolongadas épocas de sequía estivales, y al sol, que hizo que el fruto madurase antes. «Perdemos bastante froita, que co sol e a falta de auga secou e caeu, pero en cambio a que se mantivo en boas condicións chega cunha calidade excelente, e máis zume que outros anos», relata.

Esta marca ubicada en Callobre se distingue por una producción reducida, con en torno a 250 litros transformados al año, de los cuales parte se reserva para uso propio y el excedente se comercializa. De momento, es el sistema de negocio que les funciona, aunque la alta demanda hace que las existencias duren apenas unas pocas semanas. La baja filtración y recoger la oliva todavía verde les permite conservar al máximo sus virtudes tanto de sabor como aromáticas, creando así una seña de identidad sinónimo de excelencia. Aunque a diferencia de Ouro de Chousa no se plantean ampliar el cultivo, Rivadulla asegura que, con el crecimiento de los olivos, el aumento de la cosecha está garantizado.

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