Entrevista | Carmen Baldonedo Presidenta de Venezolanos del Deza
«En Venezuela puede haber chavismo sin Maduro»
La Asociación de Venezolanos del Deza inicia una nueva etapa con Mari Carmen Baldonedo Vilariño al frente, quien ha tomado el relevo de la directiva anterior tras la asamblea general celebrada el sábado en Lalín. La mandataria nació en Silleda, donde reside después de haber vivido en Venezuela 18 años

Mari Carmen Baldonedo Vilariño, ayer, en la sede de la asociación venezolana. / Bernabé/Javier Lalín
—¿Contenta con la elección?
Contenta y también con un reto por delante grande. Llevo 18 años de vuelta porque en rigor yo emigré con mi madre de niña, a los 8 años y ahora vivo en Taboada, Silleda. Soy como muchos venezolanos una persona con doble nacionalidad. Eso hace, por cierto, que estén muy mal contabilizados los venezolanos porque sólo aparecen los que no tienen nacionalidad española, sino sería posiblemente el doble o incluso mucho más.
—¿Cuáles son los objetivos principales de su mandato?
Objetivos hay muchos y los estamos distribuyendo digamos en seis áreas de trabajo. El primero y más importante para desarrollar todos los demás sería el fortalecimiento de la asociación. Hay que modernizar algunas cosas para poder ser una entidad por un lado oficialmente que presta servicios sociales porque ya tenemos alguna actividad en ese sentido. Por otro lado, espero poder optar a todas las líneas de apoyo para instituciones o entidades no lucrativas, con la presentación de proyectos que nos puedan subvencionar. También hay que actualizar estatutos para también adecuarlos a la normativa para entidades no lucrativas y, sobre todo, por el asunto del mecenazgo y poder optar a fondos que apoyen el trabajo para hacer cosas importantes. También tenemos que organizar el trabajo de una manera que pueda ser evaluado y darle seguimiento. Lo que se dice sistematizar la forma de trabajo en nuestra asociación.
—¿Los desafíos de integración son distintos en un lugar como Lalín de otro como Vigo?
Pienso que sí, pero esto dicho así muy de bote pronto sin profundizar mucho en ello. Para empezar porque la mayoría de las personas que vuelven o vienen de Venezuela lo hacen desde centros urbanos más grandes. Por ejemplo, Lalín, que es fundamentalmente rural, yo pienso y lo digo por experiencia propia –la última vez vine de una ciudad de más de 20 millones de habitantes como Ciudad de México– por supuesto que necesita de un proceso de adaptación que tiene su dificultad particular de pasar a un medio donde las oportunidades que hay no las conoce uno tanto y que no son las que hay en una ciudad. Creo que es distinta y tendría que profundizar cuáles son las verdaderas diferencias.
—¿Qué ventaja tiene ese cambio vivido por los retornados?
Pues, que para bien y para mal es más acogedor este medio que el de la ciudad. Y si tienes problemas de adaptación también es más conflictivo porque la relación es más estrecha con la gente.
—¿La «pesadilla» burocrática de los trámites migratorios y de residencia sigue siendo una queja común para el colectivo?
Es una pesadilla para nosotros y para todos. Para los venezolanos tiene unas dificultades específicas que no deberían tener, sobre todo cuando se trata de retornados, a los que también prestamos asesoría. ¿Cómo es posible que una persona tenga que pasarse tres años –ahora lo redujeron a uno– viviendo del aire, a salto de mata, para obtener un permiso de trabajo? Eso no es razonable. Si la persona no va a poder ganarse la vida decentemente, entonces ¿qué hace? Es un absurdo de origen.
—¿Cómo piensan mantener económicamente a la asociación?
Hasta ahora se trataba de una asociación que ni cuota de afiliados tiene. Tendremos que someterlo a la opinión del conjunto de socios, pero claro que hay que poner una cuota de un euro o de cinco euros anuales porque no es normal no tener ni para comprar papel para la oficina. Tenemos que agradecer a todos los que han trabajado en la asociación desde su nacimiento hace ahora 18 años. También contamos con mucho apoyo del Concello de Lalín, que nos da la sede, y nos paga el alquiler y los gastos de agua y de luz. Eso es una base muy importante para poder operar.
—¿Tienen pensado mantener viva la conexión de las nuevas generaciones con Venezuela?
Habrá una persona que se va encargar de los vínculos con Venezuela, que sea cabeza de proyecto en ese aspecto. Estamos trabajando para poder nombrarlo.
—Es inevitable preguntarle por los acontecimientos recientes en torno a Venezuela.
Aquí lo vivimos con mucha expectación e igual que lo viven allí, con cierta desesperación. Estamos en un momento en que ya parece que sí pero todavía no. Se mueven muchas cosas, incluso por supuesto algunas que no nos gustarían. Siempre existe la posibilidad de que siga el régimen sin Maduro y eso es un temor serio en este momento. A nivel personal, estoy segura de que Maduro sale, pero el asunto es que puede haber chavismo sin Maduro también. Lamentablemente, en estos momentos hay gente que se está moviendo en este sentido. Incluso hay algún medio que presenta a Delcy Rodríguez como la persona moderada que podría liderar la transición. En Venezuela se está jugando una conflagración mucho más grande.
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