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Las dos viviendas de emergencia social en Cora, ya listas para ser habitadas

La inversión del proyecto fue de 85.000 euros, cubierta mayoritariamente con fondos de la Xunta | Amalia Goldar reitera que su uso será temporal, para personas con alta vulnerabilidad

Amalia Goldar, Gonzalo Louzao visitando las instalaciones.

Amalia Goldar, Gonzalo Louzao visitando las instalaciones.

A Estrada

La vieja casa-escuela de la parroquia de Cora, en A Estrada, cobra ahora un nuevo uso. El edificio, construido en su día para albergar aulas rurales y vivienda para maestros, acaba de ser rehabilitado por completo para acoger dos viviendas destinadas a emergencias sociales, una actuación que pretende dar nueva vida a este tipo de inmuebles repartidos por el rural estradense.

Una de las estancias de la vivienda .

Una de las estancias de la vivienda .

La intervención se ha financiado con una inversión total de 85.000 euros, de los cuales unos 72.000 provienen de una ayuda de la Dirección Xeral de Inclusión Social, dependiente de la Consellería de Política Social e Igualdade.

La cocina, totalmente equipada.

La cocina, totalmente equipada.

Las dos viviendas, ubicadas en la planta superior del inmueble, presentan una distribución idéntica y están prácticamente listas para su uso. Cuentan con cocina completamente equipada, incluidos electrodomésticos nuevos, así como el mobiliario básico.

La obra supuso una renovación total del interior. Se retiraron las instalaciones antiguas, se demolieron alicatados y solados muy deteriorados y se colocaron nuevos pavimentos cerámicos en baños y cocinas. Las paredes y techos fueron lijados, imprimados y pintados, y se sustituyeron tanto las carpinterías interiores como las exteriores. Asimismo, el edificio cuenta desde ahora con nueva instalación eléctrica y de fontanería, adaptadas a las necesidades actuales de habitabilidad.

El caso de Cora refleja una realidad común en A Estrada: el municipio conserva varias antiguas escuelas rurales que, tras dejar de funcionar como centros educativos, han quedado en desuso. La mayor parte de ellas mantienen locales sociales en la planta baja, pero las viviendas del piso superior, que antaño alojaron a maestros y maestras, han permanecido abandonadas durante años. La disponibilidad de ayudas específicas ha llevado al Concello a aprovechar la oportunidad para recuperar estos inmuebles y convertirlos en recursos residenciales temporales.

Mientras se ultima la incorporación del mobiliario pendiente, el Concello tramita ya ante la Consellería de Política Social la autorización como Centro de Iniciativa Especial.. Paralelamente, el departamento de Servizos Sociais trabaja en la elaboración de un reglamento que fije los criterios de acceso y las obligaciones de uso. La concejala de Servizos Sociais, Amalia Goldar, explicó durante su visita esta semana a las instalaciones que el documento establecerá que estas viviendas serán siempre un recurso limitado y temporal, pensado para personas que, por distintas circunstancias, carecen de un hogar desde el que avanzar hacia la integración social y laboral. «Lo que se busca es que estos inmuebles sean ocupados de forma temporal por personas que, en un momento dado, necesitan una ayuda de carácter residencial para poder estabilizarse», señala. Añade además que la ocupación estará «en todo momento supervisada y acompañada por la unidad técnica de Servicios Sociales», para garantizar un seguimiento adecuado de cada caso.

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