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Medidas contra la peste porcina: un plan especial y evitar cazar en otras autonomías

Las comarcas tienen 377.700 plazas de cebo, el 98% del total provincial | Aunque sigue abierto el mercado estatal, Unións alerta de que la industria ya bajó el precio en origen | La ADS no descarta el confinamiento de cerdo celta

Batida de jabalí en la I Xuntanza Xeracional de Caza de Lalín.

Batida de jabalí en la I Xuntanza Xeracional de Caza de Lalín. / Cedida

Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Lalín

Las explotaciones de porcino de Deza y Tabeirós-Montes tienen 377.698 plazas de cebo, que son el 98,7% del total provincial. El 90% de la producción pontevedresa y del resto de Galicia se exporta «sobre todo a Huesca, a la Meseta y Portugal. El 10% se queda en Galicia», explica el presidente de la ADS de Porcino de Silleda y presidente de Fegapor, Pablo Meijomín.

Con estas cifras, y aunque el foco de peste porcina detectado en Barcelona el 26 de noviembre está acordonado, es normal que las granjas del norte pontevedrés blinden aún más su seguridad. «Desde la Federación Galega de Porcino insistimos en reforzar los cierres de las granjas para evitar incursiones de animales, colocar mallas pajareras en las ventanas» y usar una ropa específica dentro de la granja, para minimizar cualquier traslado del virus.

La peste porcina africana pasa de un animal a otro por contacto directo, y no afecta a las personas. Pero el virus puede mantenerse latente en jabalíes muertos, de ahí el peligro si otro cerdo salvaje un zorro o un perro come carne contaminada y entra en una granja. Es la forma en que se puede transmitir otra enfermedad porcina, el mal de Aujeszky, que en los perros origina una pseudorrabia. Meijomín y el secretario general de Unións Agrarias, Roberto García, ponen el foco en explotaciones porcinas en extensivo, como las de cerdo celta y las ecológicas, y el cebo para autoconsumo. «En Galicia hay unas 2.500 explotaciones profesionales, pero otras 22.000 son de carácter familiar y carecen de medidas de seguridad», señala el sindicalista rodeirense. «Si tenemos la desgracia de que el foco no se contenga en Galicia, las pérdidas pueden ser enormes», añade. Meijomín no ve descabellado un confinamiento de las granjas de cerdo celta, como ocurrió semanas atrás con las aves de corral para frenar la gripe aviar.

Baja el precio en origen

De momento, el brote en el parque natural de Collserola ya provocó un desplome del precio en origen en la Lonja de Lleida el lunes y ayer jueves. «Y sin embargo, no descendió el precio de venta al consumidor. La distribución está haciendo movimientos especulativos», denuncia Roberto García. Agricultura está negociando con 20 países importadores que no aceptan la regionalización a la que sí se acogió China. Así que las ventas estatales a Méjico, Japón o Corea del Sur están paralizadas. «Esto produce cierto atasco, porque ya había pedidos realizados y a finales de año los mataderos aprovechan para congelar», apunta Meijomín. Aunque las ventas de porcino son más elevadas en verano que ahora en Navidades, si España no resuelve la exportación a otros países «los ganaderos tendrán que vender a pérdidas, porque los cebos tienen unos ciclos», añade Roberto García.

Días atrás, Pablo Meijomín solicitó a la Xunta «un plan de contingencia especial para Galicia, pero nos indicaron que las medidas son comunes» al resto del Estado. A mediados de esta semana, las consellerías de Medio Ambiente y Medio Rural mantuvieron un encuentro con los sindicatos agrarios para señalar que se intensificaría la caza de jabalí en las principales zonas de cebo: Deza, A Limia, Betanzos y Terra Cha. En el 80% del territorio gallego ya está declarada la emergencia cinegética desde mediados de octubre, de modo que se puede cazar todos los días, cualquier ejemplar (eso sí, si hay daños, hay que solicitar autorización para disparar a una hembra con piara). Roberto García señala que no se puede descargar toda la responsabilidad en los tecores, y que había que poner en marcha otras medidas como «cuadrillas de profesionales o jaulas grandes de captura, como las que funcionan en el País Vasco».

Desde el Tecor de Dozón su presidente, José Rodríguez, considera que sí puede intensificarse la caza de jabalí, pero al mismo tiempo «es necesario controlar el movimiento de animales muertos y evitar transportar el virus en el calzado». Por eso propone que se prohiba cazar en otra comunidad autónoma, para evitar que el virus «viaje» en las piezas abatidas o en el calzado de un cazador, a la vez que reclama a la Xunta que coloque contenedores en cada Tecor para que puedan depositarse en ellos los jabalíes muertos que no van a consumirse y que muchas veces quedan tirados en el monte.

«Una persona que va a cazar a Ciudad Real o a Toledo, o que viene aquí, por ejemplo, puede multiplicar por 10 el foco de una enfermedad» transmisible por el jabalí. Rodríguez incide en la alta bioseguridad de las granjas, y recuerda que años atrás en un curso sobre eviscerado los veterinarios alertaron de que un brote de peste porcino podría venir de un embutido en malas condiciones, «aunque pueden darse casos de jabalíes infectados en cotos de caza». Meijomín incide en el problema de salud pública que supone esta especie, al transmitir además salmonella o triquinosis.

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