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Adega suma a la Zarra da Pena dos fincas más para custodiar el Arnego

Con el proyecto Fluviatilis puso en marcha exposiciones en centros educativos y campañas de erradicación de especies invasoras | Anima a activar iniciativas similares en el Alto Ulla

Inspección de fauna invasora en el cauce del Arnego.

Inspección de fauna invasora en el cauce del Arnego. / Cedida

Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Agolada

Las estacas de bambú son idóneas para guiar trepadoras como habas o tomates. Pero esta aptitud ha derivado en un cultivo tan indiscriminado que el bambú, originario de Asia, ya es una especie invasora en las riberas del río Tea a su paso por O Condado. El Tea, junto a tramos del Bibei, Limia, Tambre y Arnego, es uno de los ríos con los que Adega participó en el proyecto Fluviatilis, iniciado en 2023 y que acaba de publicar una guía para preservar la flora y la fauna autóctonas de los cauces.

Plantación de especies autóctonas.

Una jornada de supervisión de flora y fauna con estudiantes.es. / Cedida

En el Arnego, por el momento, no se han detectado bambúes, pero si acacias y hasta plantaciones ilegales de eucalipto en el entorno. Desde hace años Adega trabaja en mantener su valor paisajístico en A Zarra da Pena, una finca de 20 hectáreas cuyo dueño acaba de renovar con el colectivo esos trabajos de custodia, que ahora también se extenderán a otras dos fincas: A Tenza do Río y A Tenza da Capela. Son ‘cesiones’ de un mínimo de 5 años que en A Zarra da Pena ya han permitido «colocar refuxios para morcegos, instalar carteis ou revexetar con sobreiras», explica el responsable de Fluviatilis en Adega, Paco Añobre. Así, se plantaron autóctonas de ribera en 2.500 metros cuadrados, que permitirán una mayor resiliencia de los ecosistemas fluviales ante el cambio climático.

Actividad con estudiantes del IES Marco do Camballón.

Una plantación de especies autóctonas. / Cedida

En estos tres años dentro de Fluviatilis, Adega activó iniciativas para concienciar a los más jóvenes del valor patrimonial del Arnego. Por eso en mayo de 2024 y con motivo de la Semana sobre Especies Invasoras, realizó un bioblitz (es una exploración biológica en un periodo muy corto de tiempo) con alumnado del instituto Marco do Camballón para identificar la flora y la fauna típica del entorno de este cauce. Hubo una exposición de plantas y árboles tanto autóctonos como foráneos en distintos centros educativos. «A mostra permanecía dúas semanas en cada un, porque así podía empregala o persoal docente» en sus aulas. Añobre hace hincapié en la necesidad de una alerta temprana sobre las especies invasoras como el bambú, la acacia o la tradescantia, una planta ornamental con una gran capacidad de multiplicación. «Son especies que consumen moita auga, modifican as condicións do solo e van eliminando as sementes dos competidores. Por iso, cando unha especie invasora se instala no territorio é imposible eliminala ao 100%».

Además de un acuerdo de custodia en el A Zarra da Pena, Adega renovó en septiembre otro pacto similar, pero con la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, para encargarse de la preservación de un tramo del río Tea en Mondariz. Sobre la posibilidad de actuaciones similares en el Alto Ulla, Añobre apunta que «si sería de interese e igual se pode abordar dende a Plataforma Ulloa Viva», que lidera la protesta social contra la instalación de la planta de celulosa y lyocell de Greenfiber en Palas de Rei. En este caso, como en el del Tea, el colectivo ya tendría que contactar con Augas de Galicia y los dueños públicos y privados de los montes ribereños. Añobre añade que a la figura de custodia en Galicia «non se lle da tanta importancia como en Cataluña». Otra opción sería la compra de fincas ribereñas para su restauración, como hizo Eira da Xoana en Ramil o en Santo Estebo, en el concello lucense de Barreiros.

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