Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Un escudo violeta contra la violencia

Las comarcas muestran tolerancia cero contra los maltratadores y reivindican la defensa de la mujer con charlas, concentraciones y lectura de manifiestos | Azos Feministas pone el foco en la precariedad de las trabajadoras del SAF

Acto en el Concello de Lalín.  |  Bernabé

Acto en el Concello de Lalín. | Bernabé

A Estrada/ Lalín

El 25 de noviembre volvió a vestir de violeta las calles de Deza y Tabeirós-Montes. Un año más, los concellos de ambas comarcas levantaron la voz para denunciar la violencia contra las mujeres y reivindicar una sociedad más justa y libre de agresiones. Las iniciativas, distintas en forma pero unidas en objetivo, dejaron una jornada cargada de simbolismo, memoria y protesta.

Entrega de premios en Rodeiro.

Puesto en Agolada. / Bernabé/ Javier Lalín

En Lalín, el día comenzó en el vestíbulo del Concello, donde alumnado de diversos centros educativos protagonizó una lectura colectiva de mensajes reivindicativos. Sus palabras, acompañadas de expresiones plásticas y artísticas, recordaron que la lucha contra la violencia machista implica también educar en igualdad a las generaciones más jóvenes. Ya por la tarde, el Kilómetro 0 se convirtió en epicentro de la concentración convocada por Azos Feministas. Allí, la organización insistió en que «el trabajo del feminismo debe de ser diario» y apeló a la responsabilidad compartida de construir espacios seguros y de cuidado.

Puesto en Agolada. 
 |  Bernabé/Javier Lalín

Lectura del manifiesto de Azos Feministas. / Bernabé

Su manifiesto, intenso y directo, puso nombre y número a la realidad más cruda: 39 mujeres asesinadas en lo que va de año en el Estado español. La lectura también denunció la violencia silenciosa que golpea al rural –mujeres aisladas, con menos recursos y acceso limitado a servicios– así como la precariedad que enfrentan las trabajadoras del Servicio de Axuda no Fogar, cuyo papel esencial continúa invisibilizado.

Acto en el Concello de Lalín. 
 |  Bernabé

Concentración en A Estrada. / Bernabé/ Javier Lalín

En A Estrada, la luz fue la protagonista de la cita. A las ocho de la tarde, la Praza da Constitución se iluminó con velas dispuestas en forma del símbolo femenino. El brillo cálido convirtió la plaza en un espacio de recogimiento y reflexión compartida. Allí también se llevó a cabo la lectura de un manifiesto aprobado por unanimidad en el pleno municipal, en el que se apeló a la «tolerancia cero» con los maltratadores y a la implicación de todas las administraciones para erradicar una violencia que «ataca o dereito á vida, á integridade física e á liberdade».

Los gestos se repartieron por toda la comarca. En Agolada, la Praza do Concello acogió un puesto callejero de sensibilización bajo el lema «De igual a igual. Fagámolas visibles». En Rodeiro, la casa consistorial se tiñó de rojo con la exposición de «zapatos vermellos», acompañada por la entrega de premios del certamen fotográfico «A muller rural de onte e de hoxe» y una concentración final contra la violencia machista.

También el BNG de Deza-Tabeirós quiso sumar su voz. Xoán Blanco denunció la «involución» en el reconocimiento de la violencia de género y la merma presupuestaria de la Xunta en esta materia. Militantes de la formación se reunieron para evaluar acciones a pie de calle y reforzar su compromiso político y social en la lucha contra las agresiones.

Así, entre velas, gritos de «basta», lecturas y reflexiones colectivas, el 25N volvió a recordarnos que la violencia contra las mujeres no es un problema que nos sea ajeno ni lejano. Es una herida abierta que atraviesa generaciones, territorios y realidades. Y, aunque cada gesto pueda parecer pequeño, juntos componen el tejido colectivo que sostiene una única pero necesaria esperanza: la de un futuro donde ninguna mujer tenga que vivir con miedo.

Tracking Pixel Contents