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Los transportes en Silleda a mediados del siglo XX

Ante la necesidad de desplazarse a otros lugares, léase Vigo, A Coruña, Lalín, As Cruceso A Bandeira, y la escasez o inexistencia de automóvil privado, entre 1940-50, junto con el desarrollo económico de la zona y la manifiesta carencia de servicios, surgieron tres empresas de automoción: Cuiña, Lázara y Trabazo.

Perfecto Pereiro Lázara

Perfecto Pereiro Lázara

Silleda

A finales del siglo XIX y comienzos del XX, se produce en Europa la revolución de los transportes. Del coche de caballos, lento, inseguro y con poca capacidad, se pasa al ómnibus (de mayor capacidad) y posteriormente al autobús. En 1895 Karl Benz fabrica el Landauer, primer autobús con motor. Cinco años más tarde, los hermanos Mack crean un autobús de 20 plazas con un motor de 40 caballos. En 1938 se inventa el motor diésel de gran potencia, que se ubica en la parte delantera. Y en el año 1951, la empresa Mercedes Benz coloca el motor en la parte trasera para evitar ruidos y ganar espacio. A la modernización de los autobuses, que conferían al transporte una mayor capacidad, rapidez y seguridad, se había unido la mejora del firme de los viales con el asfaltado de las carreteras, iniciado en Chicago en 1909.

A comienzos del siglo XIX la situación de las carreteras en Galicia era muy deficitaria. Poseía una red viaria muy escasa, agravada por tener una población dispersa y una casi nula frecuencia de transporte. En esos años la infraestructura viaria predominante en Galicia es el camino. Abundan de todo tipo, pero faltan viales amplios y seguros.

La mejora con la apertura de nuevas carreteras, debido a un plan general de Caminos y Canales que, a mediados de siglo, entre 1840 y 1855, duplicaría los kilómetros de carretera construidos casi en los últimos 100 años. A principios del siglo XX la mayoría de las parroquias rurales carecían de viales aptos para el transporte y, a la escasez de vías, se unía la enorme lentitud en la realización de las nuevas obras.

Déficit viario

La zona de Deza y Trasdeza, a pesar de las mejoras realizadas en su red viaria, con la construcción de la carretera N 525, Santiago-Orense, iniciada en 1850, y de los puentes de A Mera (1860) y Taboada (1863) presentaba una situación de déficit viario. El municipio de Silleda, con una población creciente, pero muy dispersa y una alta proliferación de ferias y mercados, estaba necesitada de un transporte público eficiente y diario. La villa gozaba de una situación privilegiada en el mundo de las comunicaciones, al nacer y desarrollarse en torno a un cruce de carreteras y estar atravesada por la N 525, asfaltada en su totalidad y convertida en la calle principal.

La Estradense, Castromil, Monforte y Gómez de Castro

A mediados del siglo pasado, la villa de Silleda disponía de un servicio regular directo con Santiago, Pontevedra, A Estrada y Lalín. El servicio Lalín-Pontevedra lo realizaba La Estradense, con un viaje diario a la capital, por la mañana temprano, con parada en la antigua Panadería y Bar de Venancio, junto al edificio de las escuelas. La vuelta la realizaba por la tarde con destino a Lalín.

Castromil, pionera del transporte de pasajeros por carretera en Galicia, realizaba la ruta Ourense-Santiago, con un viaje diario y parada en la confitería de Tábora por la mañana, a la ida, y en la Casa de Fuentes, por la tarde, a la vuelta. La misma empresa, con un autobús más viejo y lento, cubría la línea Lalín-Vilatuxe-Silleda-Santiago diariamente, pero un poco más tarde.

La línea regular Monforte-Santiago, con servicio diario de ida y vuelta y parada en Silleda, en el antes citado bar de Venancio, era cubierta por la empresa Monforte, origen de la actual Monbús.

Gómez de Castro cubría la ruta Lugo –Vigo, con un viaje diario de ida y vuelta, pero no pasaba por la villa, sino por Laro, con lo cual era menos utilizada.

Ante la necesidad de desplazarse a otros lugares, léase Vigo, A Coruña, Ourense, Lalín, As Cruces o A Bandeira, y la escasez o inexistencia de automóvil privado, en la década de 1940 -50, junto con el desarrollo económico de la zona y la manifiesta escasez de servicios, surgieron tres empresas de automoción: Cuiña, Lázara y Trabazo. Nacieron estas empresas para cubrir las necesidades de la zona y ofrecer un transporte discrecional con servicios variados, como hacían constar en sus propios vehículos, junto a la razón social del mismo y en letras bien grandes: FERIAS, FIESTAS Y EXCURSIONES.

La empresa Cuiña nace en Gamil en los años 30, con un camión cerrado para pasajeros propiedad de Marcelino Cuiña Fernández. En Silleda, a principios de 1940, su hermano Aurelio Cuiña compra el primer autobús, un Dodge Brothers, al que le seguirán otros, cada vez más modernos y de más capacidad, a los que les incorporan los novedosos motores Diesel. Consolidada la empresa, en 1958 adquiere un Mercedes con carrocería original de 32 plazas, más 7 transportines, con tacógrafo, motor Diesel de 100 HP y butacas en cuero. Tras los inicios como empresa de servicios discrecionales, aumenta la oferta con la adquisición de líneas regulares, siendo la primera la de Silleda-Pontevedra. En A Bandeira tenía la sede otra firma Cuiña, fundada por Manuel, hermano de Aurelio. Esas joyas de la automoción y los orígenes y evolución de la empresa pueden disfrutarse visualmente en su museo de Silleda.

La empresa Lázara fue fundada por Jesús Lázara Órrea, natural de O Foxo, en 1943, con la adquisición de un primer autobús para servicio discrecional. En este vehículo, de la marca Dodge, con capacidad para unas 25/30 personas, figuraba en las puertas delanteras el nombre de JESÚS LÁZARA. SILLEDA, y en los laterales debajo de las ventanillas EL SILLEDENSE. No figuraba el nombre de Empresa Lázara, que posteriormente pasaría a ser la razón social. Tras esta primera adquisición, y casi al mismo tiempo, un hermano suyo, Luis Lázara, se incorporó al mundo de la automoción, creando su propia empresa con el mismo nombre. Ambas empresas Lázara, con sede en Silleda y con la misma razón social, eran diferentes e independientes, con instalaciones, garajes y vehículos propios. Con el tiempo, fueron afianzándose en el sector del transporte discrecional, al que añadieron una modernísima flota de vehículos, para dar servicio a las líneas regulares locales, provinciales e internacionales adquiridas.

Por esos años surgió también en la villa la empresa Trabazo, gestionada por los hermanos Luis y Alfonso Trabazo, con un primer autobús de pasajeros de pequeñas dimensiones, al que posteriormente sumaron otro más grande.

En la baca y en el pescante

Estos primeros autobuses, pequeños y nada sofisticados, no se compraban nuevos, sino que se «montaban» con piezas de otros vehículos en el garaje-taller y de un modo artesanal. A un chasis se le acoplaba un motor más potente, una carrocería o unos asientos en la parte superior… El motor preferido en esos años era el Diesel (Perkins, Henschel), por su alto rendimiento. Se podía afirmar que cada autobús tenía una segunda vida. Como la capacidad de los vehículos era reducida y la demanda alta, estaba permitido el transporte de viajeros, además de en la cabina, en la baca, o sea, en la parte superior, destinada a la carga, o en una plataforma trasera (pescante) entre las dos escaleras. Era frecuente, en días de feria o de fiesta, verlos abarrotados y haciendo segundos viajes.

Conviene señalar que eran bastante lentos, debido a las malas condiciones de las vías. La mayoría de ellas eran pistas estrechas, sin asfaltar, sin apenas señalización, con trazados difíciles, malas superficies, baches, puentes estrechos, lo que obligaba a bajas velocidades y conllevaba pinchazos, averías o retrasos en horarios. Destacaban en este aspecto negativo la carretera de Cruces a Ponte Ledesma o la de A Bandeira a Cruces por Merza. Al ser un servicio con paradas discrecionales, se recogía a la gente y la carga, a lo largo del trayecto, con lo cual se ralentizaba todavía más el viaje. En cada autobús, al chófer le acompañaba siempre un revisor, que era el encargado de cobrar a los pasajeros y ayudar en la carga y descarga de las mercancías o los bultos que portasen.

Mixto: pasajeros y animales

Estas empresas, para el transporte a las ferias, poseían también algún autobús mixto, de pasajeros y animales, algunos camiones que, en determinados casos, con la colocación de algunos bancos en la plataforma, eran habilitados para transporte de pasajeros. Dada la abundancia de ferias en la zona, estas empresas transportaban en los días fijados, a tenderos, fruteros, tratantes de ganado, pulperos y comerciantes con sus fardos y materiales diversos, a lugares cercanos tales como A Bandeira, Lalín, Agolada, As Cruces, Soutelo, Forcarei… y también más alejados, como Santiago, A Estrada, Doade, Monterroso, etc.

De esta forma, siendo la villa de Silleda, capital del municipio, centro económico y político y sede de estas empresas, a mediados del siglo pasado, se convirtió en un centro de comunicaciones que vertebró con sus servicios, las diseminadas y mal comunicadas parroquias y lugares de esta amplia zona de Deza y Trasdeza. Este tipo de transporte resultó fundamental por respaldar el crecimiento económico, crear empleo y, sobre todo, por conectar a las personas con servicios esenciales, como la atención a la salud, a la educación o al ocio.

Entre las curiosidades se puede citar la gran competencia existente entre las empresas, que cada una de ellas contaba con una serie de clientes fijos, hoy diríamos que fidelizados, y que los vehículos tenían un color predominante que los hacía reconocibles a lo lejos: Cuiña, el rojo; Lázara, el azul; y Trabazo, amarillo y marrón.

Servicio de taxis

Junto a estas empresas, la villa disponía de un servicio de taxis –sin parada establecida en un principio–, siendo el más antiguo el de Pepe Ferreiro, a los que se sumarían Benito Castro, Antonio, Pedro, Fariñas y otros más. En cuanto al uso de coche particular, se puede afirmar, que en esos duros años era muy reducido.

Al transporte terrestre por carretera, había que sumar el del ferrocarril, bastante desarrollado entre las ciudades europeas y españolas, pero casi inexistente en el área dezana. En 1958 se inauguró la vía Zamora-Santiago, con tres estaciones en el municipio: Taboada, O Castro (Silleda) y Abades, ninguna en la villa. Al acto de inauguración, con la presencia del Generalísimo Franco, en una simbólica parada en la estación de Taboada, asistió gente de toda Trasdeza. La esperanza de un nuevo servicio para personas y mercancías, capaz, rápido y seguro, pronto se vio truncada, ya que apenas funcionó como tal. La villa nunca se identificó con el tren. De esa manera, el transporte por carretera se convertía prácticamente en el único medio de desplazamiento.

Se puede afirmar que, gracias a estos empresarios, auténticos pioneros en el mundo del transporte de pasajeros, entre los años 1940-1960, la villa poseía una oferta de transporte por carretera envidiable, que la situaron como una referencia en el mundo gallego del automóvil, situación que perdura hasta nuestros días.

Conviene reseñar que, en la actualidad, desaparecida la empresa Trabazo, las otras, Lázara y Cuiña, dirigidas por hijos y nietos de los fundadores siguen pujantes, ofreciendo variados servicios y de gran calidad, con una gran flota de modernísimos vehículos, y con renombre en el difícil mundo del transporte por carretera.

Nota: Entre el 20 y 22 de noviembre de 2025 se celebró en la villa ExpoBus Iberia, donde se pudieron admirar algunos de los pioneros autobuses de las empresas citadas.

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