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Las ayudas provinciales de reto demográfico: de 8,5 euros por vecino en Agolada a 663 en Dozón

Forcarei figura entre los diez municipios menos beneficiados por el Fondo de Compensación Local | El Consello de Contas aconseja a la Diputación y a la Xunta que sus aportes estén orientados a la necesidad de cada ayuntamiento

Usuarios en una residencia privada de personas mayores de Rodeiro. |  Bernabé/Javier Lalín

Usuarios en una residencia privada de personas mayores de Rodeiro. | Bernabé/Javier Lalín

Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Lalín

En solo una década, entre los años 2010 y 2020, Galicia redujo su población un 3,83%. Para frenar esta pérdida de habitantes, la comunidad activó la Lei 5/2021, de Impulso Demográfico, a la que precedió un plan de dinamización demográfica entre 2013 y 2016, y que en la actualidad dispone de un Plan Estratéxico 2021-2030 que, en 2023, destinó 6.573 millones al reto demográfico.

Pero esta cuantía, así como las ayudas de la Diputación, deben ser reorientadas para no tener en cuenta solo el número de vecinos de un ayuntamiento, sino también las necesidades específicas de cada municipio que pierde población: un concello, por ejemplo, quiere ampliar sus líneas de autobús, pero otro quizás precise recuperar la farmacia, un cajero automático o la consulta médica. El Consello de Contas recomienda ese cambio de política en su Informe sobre las medidas adoptadas para abordar el reto demográfico en los municipios de menor población.

El documento analiza el reparto de 1,79 millones de euros de fondos europeos entre 94 municipios con 5.000 habitantes o menos. Entre ellos figuran seis de Pontevedra: Covelo, Dozón, Forcarei, Fornelos de Montes, Agolada y Rodeiro. Los restantes se reparten entre Ourense (con 39 concellos en ese tramo de población), Lugo (40) y A Coruña (8). A esas asignaciones se suman las del Fondo de Cooperación Local de la Xunta (para concellos de menos de 15.000 habitantes) y las del Servizo de Xuventude e Reto Demográfico, que puso en marcha la Diputación de Pontevedra en 2023. El Consello de Contas detecta «una disparidad de importes que parece demasiado amplia» entre las ayudas de la Diputación a Agolada, que se quedan en 19.199 euros (es decir, 8,5 por cada habitante) y los 682.314 que recibe Dozón (663,7). Agolada es, de lejos, el concello de la zona con las subvenciones más bajas en el programa provincial, pues Rodeiro percibió 779.914 euros (336 por cada vecino) y Forcarei, 475.722 (148). Estas subvenciones de la Diputación van orientadas a cultura, movilidad, deporte o infraestructuras, y en 2024 pretendían extenderse al acondicionamiento de locales para su uso por parte de la juventud o la activación de iniciativas que promoviese gente joven.

También existen diferencias notorias a la hora del reparto del Fondo de Cooperación Local (FCL): Forcarei es el antepenúltimo de una lista de 20 concellos, ya que la ayuda por habitante (y tiene 2.194) fue de 87 euros, mientras que Negueira de Muñiz, con 228 vecinos, recibió 590 euros por cada uno de ellos. El Consello de Contas indica que el fondo adicional del FCL cubre cuestiones como la renovación del parque municipal de motobombas o la adhesión al plan de retirada de Vespa velutina. Pero, por ejemplo, Rodeiro y Agolada no están en la red de escuelas infantiles de A Galiña Azul ni tienen residencias municipales para mayores, aunque sí privadas.

Las mancomunidades pueden dar más de sí

Los municipios con reto tienen una densidad de población inferior a los 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado y la distancia que deben cubrir sus vecinos para acudir al colegio, al instituto o al centro de salud es hasta cinco veces superior que en los centros urbanos. Por eso, el Consello de Contas propone crear áreas funcionales de al menos 10.000 habitantes, en el que un municipio con 5.000 vecinos o más ejerza de cabecera, ofreciendo estos servicios al resto.

Esta organización por áreas funcionales puede seguir (o no, dependiendo de las dotaciones s ya existentes y la distancia) la división por comarcas. Podrían emplearse, mucho más, las mancomunidades «como instrumentos de colaboración entre municipios que podrían generar las economías de escala, aglomeración y oportunidades precisas». En varia ocasiones se habló de que, por ejemplo, Terras do Deza fuese más allá de compartir maquinaria y asumir prestaciones como el SAF. Por último, las administraciones deberían hacer un mapa de servicios para ver las carencias de cada municipio con escasa población en esas atenciones como pediatría, farmacias o transporte, bien para reorganizarlos o para que se presten de forma privada.

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