El Tecor tendrá que seguir pagando los daños de jabalí de los montes de Bermés
La empresa Tecsagés explotará 172 hectáreas para caza menor, por debajo de las 500 que obligan a vallar la superficie | Los comuneros de Méixome no apoyan la segregación

Un cazador y sus perros, en el Monte do Carrio. / Bernabé/Ángel Abeledo

Desde hoy y durante dos meses el Servizo de Patrimonio Natural de la Consellería de Medio Ambiente en Pontevedra somete a exposición pública la solicitud de creación de la explotación cinegética comercial (ECC) de caza menor Pena Cantadoira, que gestionará durante 10 años la empresa ourensana Tecsagés en las 172,10 hectáreas que segregaron los comuneros de Bermés del Tecor de Lalín.
Diferencia entre segregación y exclusión
Al tratarse administrativamente como una segregación, el Tecor tendrá que continuar pagando los daños que cause la caza mayor (el jabalí, sobre todo) en los cultivos de esos montes o en accidentes de tráfico. Si los comuneros solicitasen de forma explícita una "exclusión", esa responsabilidad ya recaería o en los titulares del monte mancomunado o en la empresa que va a cobrar a quien desee cazar en la zona. Ocurrió años atrás entre los comuneros de O Eirelo y el Tecor de Dozón: solicitaron primero la exclusión pero, al ver que tendrían que encargarse de las indemnizaciones, intentaron, en vano, tramitar la vía de la segregación.
El presidente del Tecor de Lalín, José Luis Montoto, urge cambios en la normativa que regula la creación de las ECC: la Ley de Caza de Galicia de 2013 marca un mínimo de 100 hectáreas para estas explotaciones de caza menor, y además no tienen por qué estar valladas. De ahí que la caza mayor pueda circular libremente de una zona a otra, porque sí se obliga a vallar pero en superficies de ECC con 500 hectáreas o más, donde se vende caza menor y mayor. Otro cambio necesario: deben ser las propias empresas que promuevan esas explotaciones comerciales, y no el Tecor que "pierde" esos terrenos, el que coloque señales de prohibido cazar en el área segregada. El de Lalín ya instaló esas señales antes de arrancar la temporada, y no pudo hacerlo en terrenos que por tradición pertenecen a los comuneros de Méixome pero que están clasificados a favor de la Comunidade de Montes de Bermés.
Catastro de Ensenada
Ya en 2004, hace más de 20 años, los comuneros de Méixome presentaron un recurso de reposición contra la clasificación como comunal de "Monte do Carrio ou Monte Castelo", porque no existían (ni existen) deslindes mediante mojones y la división no sigue el trazado de fronteras naturales como el Arroio de Lamas. El recurso no prosperó, al igual que otro, de carácter contencioso-administrativo, en 2007.
Pero ahora los comuneros de Méixome disponen ya de un informe en el que los apeos del año 1740 y el Catastro de Ensenada, elaborado entre 1749 y 1753, demuestran que los límites entre el monte de Bermés y de Méixome están marcados por el arroyo. Con esta cesión primero a Bermés y después a Tecsagés, Méixome no puede disponer de unas 50 hectáreas. Sin ellas, su monte se queda en las 168.
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