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Todo igual en el gimnasio de Forcarei

José manuel Garrido*

El fin de la política es la felicidad de los ciudadanos (Aristóteles). Según los antiguos filósofos, la política, debería ser el arte de servir al bien común. Sin embargo, en demasiadas ocasiones la gestión de los servicios públicos se convierte en un ejemplo de desidia y falta de compromiso.

Esto está pasando con el gimnasio de Forcarei, el cual, no es simplemente un espacio para el deporte: es un lugar de encuentro, de salud y de convivencia. Cuando la gestión falla –cuando las instalaciones no funcionan correctamente, cuando falta personal, cuando no se garantizan condiciones mínimas de comodidad y seguridad–, lo que se transmite a los ciudadanos es la sensación de abandono por parte del ayuntamiento.

El cambio de responsables políticos debería traer consigo una mejora en la administración, pero cuando todo sigue igual, la decepción se multiplica. La buena política no se mide en discursos y promesas, sino en hechos concretos que mejoran la vida diaria de las personas.

Cuando la gestión pública olvida esta máxima, se convierte en un ejercicio vacío, incapaz de responder a las necesidades reales de la comunidad. Por ello, es imprescindible exigir una administración eficaz, transparente y comprometida, que entienda que cada servicio público –por pequeño que parezca– es un reflejo de la calidad democrática y del respeto hacia los ciudadanos.

La política no debería reducirse a la confrontación estéril entre los responsables de los partidos mayoritarios, empeñados en buscar el escarnio público del adversario como si ese fuera el fin último de su labor. Esa dinámica, tan repetida en este ayuntamiento y tan vacía, olvida que la verdadera esencia de la política es la lucha por garantizar los mínimos imprescindibles que permitan a los ciudadanos vivir con dignidad y sentirse orgullosos de su territorio.

Un municipio como Forcarei necesita mucho más que debates partidistas: requiere soluciones prácticas que aseguren servicios básicos, instalaciones en buen estado y proyectos que hagan atractivo el lugar para quienes ya vivimos aquí y para quienes podrían venir. Solo así se combate el despoblamiento, que es uno de los grandes retos de nuestro tiempo.

*Vecino de Forcarei

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