Entrevista | Fran Sande Docampo Socorrista
«El sector del termalismo volvió a estar muy activo tras la pandemia»
Con más de 6 años en el Balneario Acuña de Caldas de Reis, y tras un primer paso por las Termas de Cuntis, el estradense Fran Sande nos habla de la evolución del termalismo gallego, que sufrió un importante despegue tras la pandemia, donde Imserso y peregrinos acaparan el protagonismo.

Fran Sande, en la terraza del Balneario Acuña de Caldas de Reis.
El socorrista estradense del Balneario Acuña de Caldas de Reis, Fran Sande, nos habla sobre la efervescencia que vive el sector del termalismo desde la pandemia, donde los viajes del Imserso y los peregrinos copan la demanda, el mismo año que la Asociación de Balnearios de Galicia celebra su 40 aniversario.
-¿Cuándo comenzó a trabajar en el sector termal?
-Empecé en 2018 cubriendo una baja de paternidad en otro balneario durante unos 4 meses, y al terminar, un compañero que trabajaba allí y en los balnearios de Caldas me avisó de una vacante aquí. Empecé cubriendo unas vacaciones y en 2019 ya me terminé quedando fijo en el Balneario Acuña, donde ya llevo más de seis años.
-Balnearios de Galicia cumple este año 4 décadas y usted trabaja en uno de sus referentes, como es el Balneario Acuña de Caldas de Reis. ¿Qué tal la experiencia?
-Muy bien, el Balneario Acuña, que es de 2 estrellas, funciona muy bien y está enfocado principalmente a la relajación. Tenemos dos piscinas exteriores de agua termal, una caliente a unos 40 grados y otra a unos 30, donde la gente viene a nadar y recuperarse.
-¿Y cuál es el perfil de usuarios que acuden a Caldas?
-Aquí el enfoque está muy centrado en dos tipos de clientes, que son el Imserso y los peregrinos, ya que somos una parada importante del Camino Portugués de Santiago. De nuestras 64 habitaciones, la mitad se ocupan con grupos degente mayor y la otra mitad se llenan diariamente con peregrinos, esa es la gran diferencia. Los primeros vienen a la piscina y a los tratamientos para recuperarse de articulaciones, tobillos y rodillas, y los segundos además a reponerse y a curar las ampollas tras varias etapas duras del Camino.

El socorrista estradense en el Balneario Acuña de Caldas de Reis durante el verano. / Cedida
-¿Y mantienen una afluencia estable o notó un aumento en los últimos años en el sector?
-Nosotros sí que notamos mucho que desde 2022, tras la pandemia, el termalismo aumentó bastante. Ahora cerramos a principios de diciembre, y una vez abrimos marzo ya vienen grupos grandes del Imserso y de peregrinos. La temporada alta es de abril a septiembre, aunque fuera de esa época, en otoño e invierno, sigue habiendo grupos grandes gracias al termalismo nacional y a los programas que promueve la Xunta de Galicia.
-¿Cuáles son los desafíos más comunes que enfrenta en su día a día como socorrista?
-Lo común es atender los mareos, lipotimias o bajadas de tensión, ya que la alta temperatura del agua puede provocar estos síntomas en personas propensas. Afortunadamente, nunca pasó nada grave. Otro punto que me sorprendió es la diversidad cultural que recibimos ya que vienen peregrinos de todas partes del mundo, como Alaska, Australia, Estados Unidos o Taiwán, entre otros.
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