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Reclaman un lugar para dejar animales abandonados tras horas cuidando uno

Un vecino de A Estrada se vio obligado a vigilar a un perro sin chip el mediodía de este viernes tras la negativa de la Policía Local a hacerse cargo por «no tener dónde dejarlo»

El cachorro, encontrado cerca de la zona de los institutos.

El cachorro, encontrado cerca de la zona de los institutos.

A Estrada

El mediodía de este pasado viernes, la responsabilidad de un perro abandonado recayó sobre los hombros de un vecino de A Estrada, Iván Domínguez, quien tuvo que ejercer de improvisado dueño del cachorro al no encontrar un sitio donde dejarlo temporalmente. La situación dejó a este joven prácticamente solo ante el problema, obligado a hacerse responsable de él durante varias horas mientras llegaba la protectora encargada del servicio.

El animal, una cría de unos seis u ocho meses, apareció sin supervisión en la zona de Figueiroa. «Estaba caminando detrás de un señor y se quedó allí, solo, delante del bar», recuerda. Al ver que el dueño del local intentaba sin éxito contactar con la Policía, Iván se ofreció a acercar al animal hasta la jefatura. «Tengo transportín porque tengo un par de perros, así que le dije que no se preocupara, que lo llevaba yo», explica. Sin embargo, al llegar a las oficinas de la Policía Local estradense, se encontró con que debía quedarse con él hasta vinieran a recogerlo de la protectora de animales.

«Me dijeron que tenía que esperar con el perro en el coche porque allí no tenían dónde dejarlo», afirma. La patrulla pasó el lector de chip, pero el cachorro no tenía identificación. Para Iván, eso no cambió las cosas: «Pensé que entonces se quedarían ellos con el perro, pero me dijeron que no, que no podían hacerse cargo, que no tenían jaulas donde meterlo».

La solución que le ofrecieron fue esperar a que acudiera la protectora provincial, CAAN, pero la llamada no le solucionó su problema. «Desde CAAN me dijeron que hasta media tarde no podían venir, que tenían los coches ocupados. Yo les dije que un rato me podía quedar, pero también tenía que ir a comer, sacar a mis perros… No podía estar todo el día con un perro que no es mío», recuerda Domínguez.

Finalmente, el veterinario del CAAN acudió a recogerlo, en una furgoneta sin jaulas debido a que las otras no estaban disponibles, asumiendo una función que no le correspondía, según le indicó. «El profesional vino con muy buena disposición, pero lo que no puede ser es que porque el perro no tenga chip, el problema termine siendo mío», indicó Iván.

En el momento intentó contactar con protectoras locales, pero cuando le contestaron «ya estaba de camino el veterinario». Como conclusión final, este vecino solo pide un espacio básico y temporal para estas situaciones, para que no le suceda a más gente. «Podrían hablar incluso con veterinarios de A Estrada, que ya tienen jaulas, así luego sería más comódo para todos», remata.

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