El día en que una amenaza de bomba paralizó A Estrada
Ver juntos en una noticia el nombre de A Estrada y de ETA parece imposible. Sin embargo, hace dos décadas una llamada de un supuesto integrante de la banda terrorista hizo temblar a todo un pueblo durante dos horas. Todo quedó en una broma pesada, que es mejor recordar con tiempo de por medio.

Policía y Guardia Civil cortaron el trafico por la N-640 varias horas. | Bernabé
A Estrada vivió hace dos décadas uno de los sucesos más extraños y recordados para los vecinos que vivieron en primera persona. Durante varias horas, un pueblo totalmente alejado de la sombra del terrorismo se sumió en la mayor de las incertidumbres. Fuerzas de seguridad llegadas de todos los municipios cercanos, perros de los Tedax, policía judicial, todas las calles del centro de la villa cortadas y el temor de que en cualquier momento estallase una bomba en la plaza de concello. Esta historia terminó con un final tan feliz como enigmático. La llamada realizada en nombre de ETA resultó ser falsa, sin embargo, veinte años después, todavía no se sabe quién hizo esa llamada. Hipótesis hay muchas, aunque ninguna de manera oficial.
Los hechos tuvieron lugar el día 8 de diciembre, coincidiendo con el Puente de la Constitución. A las 19.00 horas un varón llamó al 112 desde una cabina que por entonces estaba situada justo al lado del concello. Tras indentificarse como miembro de la banda terrorista ETA, anunció que habían colocado un artefacto en la Praza da Constitución que explotaría 45 minutos más tarde.
Desde el 112 alertaron de inmediato a la Policía Local de A Estrada y ésta a la Guardia Civil y a Protección Civil. De inmediato, efectivos de los tres cuerpos cortaron el tráfico en la N-640 a su paso por el centro de la villa –entre los cruces de la Avenida de Benito Vigo con las rúas Castelao y Pérez Viondi– y acordonaron los accesos a la zona desde Iryda, la Praza da Farola y Serafín Pazo. Agentes de la Policía Local, Protección Civil de A Estrada y la Guardia Civil de A Estrada, Forcarei, Lalín, Vila de Cruces y Rodeiro se encargaron de desviar el tráfico rodado de la N-640 por la carretera de Codeseda, la calle Matadero y la Avenida de Benito Vigo en dirección a Lalín o por las calles Castelao y Calvo Sotelo hacia Pontevedra.
Las fuerzas del orden pidieron a los numerosos vecinos que se acercaron a la zona que se alejasen, que se resguardasen en sus casas y cerrasen las persianas. En las inmediaciones de la plaza del concello solo quedaron en poco tiempo efectivos de la Guardia Civil y Policía Local, así como el por entonces alcalde de A Estrada, Ramón Campos, y periodistas locales. Solo algunos temerarios se atrevieron a entrar en la zona, aunque fueron obligados a marchase por la Guardia Civil. Todos miraban en ese momento a los contenedores y a los coches aparcados en la zona, donde se temía que pudiera estar el artefacto explosivo.

Los perros peinaron los jardines y la plaza en busca de la bomba. | Bernabé
A la espera de la hora marcada por el supuesto terrorista, el alcalde solicitó escuchar la llamada realizada al 112, en la que se escuchaba a más gente y risas por detrás del supuesto terrorista. Aquella fue la primera pista de que aquello podía ser una broma. Sin embargo, se decidió mantener el protocolo de seguridad.
Llegada la hora esperada, ningún artefacto explotó. Se mantuvo el cordón policial sin embargo hasta que, ya cerca de las 21.00 horas, dos perros de los Tedax recorrían toda la zona de la plaza y de los jardines municipales para descartar la existencia de bombas.
Tras abrirse el cordón policial llegó el momento de buscar a los culpables de esta broma de mal gusto, con dos pistas. Por un lado la grabación de la llamada y por otro la cabina desde donde se realizó. Un equipo de la policía judicial de la Guardia Civil analizó dicha cabina para extraer huellas que pudiesen conducir al autor de la broma. Los agentes realizaron su trabajo entre una gran expectación, ya que numerosos curiosos aprovecharon para aproximarse a la zona y ver cómo trabajaban. Tras tomar huellas de los cristales de la cabina, los agentes se terminaron llevando el auricular del teléfono.
Al día siguiente, A Estrada volvió a la normalidad, aunque todos los vecinos se hacían la misma pregunta. La Benemérita, encargada de despejarla, anunciaba en ese momento que la investigación estaba en marcha, mientras Ramón Campos manifestaba que «la investigación va por buen camino». Ya nunca se supo más del resultado de esa investigación.

Toma de huellas en la cabina desde la que realizó la llamada. | Bernabé
Esta historia nos lleva a otro tiempo, en que solo el nombre de ETA era capaz de movilizar a todo un pueblo. Dos días antes, la formación terrorista había atentado en siete ciudades españolas dejando 18 heridos. Ese clima de tensión fue el que provocó la gran movilización vivida en una localidad que no estaba acostumbrada a esa inseguridad. Por suerte, todo quedó en una anécdota para recordar más de dos décadas después.
Una bomba falsa en Argentinos Burguer el año 1983
La amenaza de bomba del 2004 es sin duda un momento muy recordado por las generaciones de estradenses que vivieron ese momento, aunque los más mayores recuerdan otra historia con una bomba como protagonista. En este caso hay que retroceder a 1983, aunque no hay que irse muy lejos. A solo unos metros de donde se realizó la llamada de la amenaza de bomba de ETA hay un establecimiento histórico que por aquella época ya era uno de los más concurridos del pueblo, Argentinos Burguer.Todo comenzó cuando uno de sus clientes, curiosamente un policía local, fue al baño de la hamburguesería. Allí se encontró lo que parecía una bomba similar a la que por aquella época se podían ver en las películas y series de televisión. Al instante salió del cuarto de baño, y comenzó a evacuar el establecimiento. Tras dar la voz de alarma comenzó el desalojo de los tres edificios que por aquel entonces había construidos en esta zona de A Estrada, poniendo todos una distancia prudencial con respecto al local. En este zona se fueron congregando numerosos curiosos en una espera que se prolongó durante horas. Según cuentan, se llamó a los artificieros, pero estos tenían que venir desde Vigo y por aquel entonces las conexiones por carretera no eran como las de ahora. Cuando llegaron, entraron el local y descubrieron que la bomba, era falsa. Todo fue una broma de unos jóvenes del pueblo.
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