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Retoman la lucha contra el nuevo vertedero de Campomarzo

Los vecinos llevan más de dos años a la espera de que la Xunta responda sus alegaciones

Roberto García, con afectados por el vertedero de Campomarzo.

Roberto García, con afectados por el vertedero de Campomarzo. / Bernabé

Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Silleda

El sindicato Unións Agrarias y la plataforma Non ao vertedoiro de Campomarzo solicitaron este viernes sendos encuentros con el Concello de Silleda y con la Consellería de Medio Ambiente para conocer su postura sobre el vertedero de residuos industriales no peligrosos que Bander proyecta en Campomarzo, sobre el antiguo vertedero de residuos de construcción demolición. «Como esperamos que a resposta vai ser que o proxecto sairá adiante, retomaremos a batalla para que se ubique noutro lugar», lejos de la Red Natura 2000, del cauce del Toxa, de viviendas y de casi un millar de explotaciones ganaderas en Pazos, Dornelas, Bazar, Campomarzo o Merza, ya en Vila de Cruces.

El secretario de Unións Agrarias, Roberto García, compareció ayer en la sede del sindicato en Lalín junto a cinco vecinos afectados por este proyecto cuyo promotor, Bander Residuos SL, solicitó a principios de 2023 la modificación de la autorización ambiental integrada (AAI) para ampliar la zona y depositar sobre el antiguo vertedero desde restos de industrias de cuero y lodos hasta restos de extracción de minas.

Más de 2.100 firmas

Los vecinos presentaron a 400 alegaciones y reunieron más de 2.100 firmas en contra de esta nueva dotación. A algunos afectados sí le admitieron su alegación, otros ni recibieron notificación. Ninguno de ellos sabe si la alegación está incorporada al proyecto o si está concedida esta modificación a la AAI. Una vez que tenga lugar esa reunión con la administración local y la autonómica, el sindicato y la plataforma convocarán reuniones vecinales para involucrar, también, a los afectados de Merza y de otras parroquias de Vila de Cruces.

Quieren parar este nuevo proyecto, que tiene una vida útil de 22 años y una capacidad total de almacenamiento de 792.563 metros cúbicos (es un tercio más del volumen actual) pero también mejorar el impacto que aún tiene el antiguo basurero: cuando llueve, se anega y se producen lixiviados que acaban en el cauce del Toxa, cuya agua se emplea para consumo humano. Los lixiviados pasan también a acuíferos subterráneos, que ponen en jaque los pozos que emplean varias granjas de la zona para sus animales. La plataforma de afectados incide en la proximidad de las instalaciones tanto al río Toxa (a 20 metros) como a la Zona de Especial Conservación (ZEC) Ulla-Deza.

Por este motivo, habría que sellar el antiguo vertedero y buscar otra ubicación para el proyecto, máxime cuando el Plan de Urbanismo de Silleda establece que «o emprazamento é desfavorable e inadecuado para a ubicación dun vertedoiro», añaden desde Unións. Su secretario general recalca que desde la administración, con este silencio o suspensión desde mediados de 2023, «non se pode acuñar a idea de que se poden facer vertedoiros cerca da Rede Natura. Aos gandeiros non poden obrigarnos a determinadas prácticas mentres ao mesmo tempo se permiten este tipo de vertedoiros», concluye.

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