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Sin miedo a perder el bus... porque no tienes ni parada

Manuel Adán Seijo estudia en el CEIP de Vilatuxe pero vive en una aldea de Botos, en A Ribeira. Como a esa zona le corresponde el colegio Xesús Golmar, su familia tiene que acompañarlo todos los días hasta la parada más cercana para ir al cole, a 4 kilómetros. Están a la espera de que medie la Valedora do Pobo.

Manuel Adán y su madre, Lucía Seijo, en la parada del bus escolar en Donramiro.

Manuel Adán y su madre, Lucía Seijo, en la parada del bus escolar en Donramiro. / BERNABE/JAVIER LALIN

Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Lalín

Manuel Adán Seijo cursó la etapa de infantil en la escuela unitaria de Donramiro, y sus padres decidieron apostar por otro colegio del rural, el CEIP Vicente Arias de la Maza, en Vilatuxe, para su formación en Primaria. La familia vive en Botos, una parroquia que reparte su alumnado, según la aldea en que resida, entre este centro de Vilatuxe y el Xesús Golmar, en el casco urbano de Lalín. Esta organización se activó hace más de 10 años, en 2013, desde la Consellería de Educación para favorecer la matrícula de los colegios del rural lalinense y evitar la masificación de los dos centros públicos del casco urbano. Eso sí, este plan no obligaba a los progenitores a matricular de forma obligatoria a sus niños en un CEIP determinado.

Según esta reordenación a Manuel, al vivir en la aldea de A Ribeira, le correspondería estudiar en el Golmar (a 4 kilómetros), y no en el Vicente Arias de la Maza que le queda a 7,2 y que cuenta con la ventaja de tener aulas menos masificadas: en Vilatuxe hay 79 niños y niñas en Primaria, frente a los 455 del Golmar. Pero esa área de influencia es la baza a la que se agarra Educación para no concederle una parada de autobús. Su madre, Lucía Seijo, recuerda que ya el año pasado, cuando comenzó sus estudios en el colegio, solicitaron el transporte «tres o cuatro veces, pero nos vino denegada. La petición debe realizarse a la Dirección Xeral de Mobilidade a través del propio centro educativo. La familia reiteró esta petición antes de comenzar el presente curso, y esta vez sí vino aprobada «pero funcionó unas cuatro veces», lamenta la madre del pequeño.

El bus pasa a 200 metros

Y es que ni esa distancia de 7 kilómetros al centro educativo o el retraso que supondría esta nueva parada para recoger a Manuel Adán son motivos para negársela: el transporte escolar de Vilatuxe pasa a solo 200 metros. Pero, al volver a quedar denegada, sus padres tienen que viajar de nuevo con el niño cuatro kilómetros hasta las conocidas como Casas dos Camineros, en la parroquia vecina de Donramiro, donde sí para el transporte escolar. «La ruta comienza en Gresande y podría estacionar en una zona solo para Manuel, porque sería el último lugar del recorrido y no supondría ninguna variación en el trayecto. Es más, el chófer nunca nos puso reparos a esta nueva parada y nos dejó claro que nuestra propuesta, de llevarse a cabo, no iba a retrasar la línea», remarca la progenitora.

Suele ser Lucía la que hace este recorrido de cuatro kilómetros, cuatro veces al día, porque trabaja en casa. Pero ¿qué ocurriría si tuviese un trabajo fuera de casa que le impidiese conciliar? Pues que tendría que echar mano de sus familiares, como ya ocurrió en una ocasión cuando estuvo hospitalizada, o pagarle a alguien que se encargase de recoger al pequeño. En cuanto a las actividades escolares, Manuel Adán acude a diversas actividades en el casco de Lalín en lugar de a Vilatuxe, porque en vista de la falta de transporte escolar le resulta más práctico a la familia.

Su madre destaca la buena acogida, por parte del colegio de Vilatuxe, cuando decidieron matricular al niño el año pasado. Pero echa en falta una involucración mayor tanto por parte del Concello como de la ANPA en su petición, así que Lucía Seijo y su marido, Jaime Adán remitieron una carta a la Valedora do Pobo, y están a la espera de su respuesta.

Éste no es el primer caso que evalúa este organismo: días atrás la ANPA Casanova, en Rubiáns (Vilagarcía de Arousa) recurrió a la institución que preside María Dolores Fernández Galiño para que el centro disponga de una línea de autobús que permita comenzar y terminar antes las clases, para facilitar la conciliación. En este caso, la dirección Xeral de Mobilidade indicó a los afectados que será la propia empresa de transporte la que decide si destina uno de los tres buses escolares de Vilagarcía a este colegio.

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