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El único centro de inseminación porcina de Galicia nutre a 70 granjas desde Forcarei

Servipor cuenta con unos 130 sementales y produce una media de 25.000 dosis seminales al mes, que se reparten por toda la comunidad, así como en Asturias, León y Portugal

En España solo hay 4 negocios de estas características

Ana López, Patricia Cangas y Montse Vázquez.

Ana López, Patricia Cangas y Montse Vázquez. / Bernabé/ Javier Lalín

Forcarei

El único centro de inseminación porcina de toda Galicia, y uno de los cuatro que existen en España, se ubica en pleno corazón de Terra de Montes. Servipor es un complejo de tres naves situado en los montes de Pereira, Forcarei, y que actualmente lidera el mercado de la reproducción asistida de suinos en Galicia. Concretamente, proveen a más de 70 clientes, entre ellos grandes explotaciones de la zona de Deza y Tabeirós-Montes.

Servipor funciona como una cooperativa, integrada por 40 socios y gestionada por una mesa directiva que se encarga de administrar el negocio. No obstante, los que verdaderamente sacan adelante el trabajo son un equipo de ocho personas, encabezados por la veterinaria Ana López Sanmartín, que día a día realizan las labores necesarias para asegurarse de que los clientes reciben semanalmente las dosis de semen para la cría en granja. Son precisamente ellos los que, en una visita de FARO ayer a sus instalaciones, nos muestran la rutina de un centro de estas características.

Máquinas para procesar y envasar 
el líquido seminal.|  Bernabé/ Javier Lalín

Máquinas para procesar y envasar el líquido seminal.| Bernabé/ Javier Lalín

Al entrar, el ritual es riguroso. Nos recibe Ana y nos advierte de que debemos ducharnos en los vestuarios del centro –pelo incluido–, abandonar fuera nuestras pertenencias y vestir ropa desinfectada que nos presta. La cámara también es esterilizada, y una vez dentro nos explican que la precaución no es capricho, sino que toda es poca para asegurarse de que los animales no entran en contacto con virus ni enfermedades, que supondrían el sacrificio masivo de las cerca de 130 cabezas con las que cuentan sus dos naves de cría.

Las dosis almacenadas en una cámara 
de refrigeración.|  Bernabé/ Javier Lalín

Las dosis almacenadas en una cámara de refrigeración.| Bernabé/ Javier Lalín

Lo primero que nos describen es la organización interna: «Somos sete e unha persoa en prácticas que nos axuda os días de máis traballo. Dividímonos en grupos de dous durante a semana, pero os domingos precisamos de todo o equipo, xa que é cando realizamos as extraccións, analizamos, e creamos as dosis para mandar en reparto».

El último día de la hebdómeda cada mano es imprescindible. Desde primera hora de la mañana, los verracos pasan a la sala de extracción. Allí se reparten en cuatro cubículos donde se encuentran lo que en la jerga profesional denominan «potros», una estructura fija sobre la que el animal descansa mientras el personal retira el semen con mangas esterilizadas. El proceso es pulcro, mecánico y en la mayoría de los casos, rápido. Aunque los trabajadores admiten que «depende de como teñan o día, algunhas veces botamos con eles máis de quince minutos». En este sentido, la paciencia es clave, ya que los sementales no pueden asociar el espacio con una experiencia negativa, pues de lo contrario comenzarían a mostrar resistencia para entrar, y la tarea se complicaría.

Los cerdos 
en sus cubículos.
| Bernabé/ Javier Lalín

Los cerdos en sus cubículos. | Bernabé/ Javier Lalín

Una vez retirado el semen, la veterinaria encargada de la gestión en Servipor expone que las muestras son guardadas en termos a unos 35 grados de temperatura. «Os parámetros son cruciais para que o semen non sufra e aguante vivo nas mellores condicións posibles», dice la facultativa.

Una vez reunidas las muestras, deben llevarse a laboratorio. Allí, López Sanmartín, acompañada de dos técnicas, examinan las eyaculaciones para comprobar su calidad. Bajo el microscopio deben prestar atención a dos cuestiones: la movilidad y las formas anormales. Si el líquido seminal cumple los requisitos, es entonces cuando pasan a crear las dosis, tanto en tubo como en bolsa –dependiendo del sistema de inseminación con el que cuenten sus clientes– y diferenciados por variedades genéticas en tres colores: verde, amarillo y rosa. «Cada dosis leva a súa etiqueta, con datos da variedade xenética, a data, o código que identifica ao verraco ao que pertenece a mostra, todo o que permita a trazabilidade», señala la responsable.

Una vez las dosis están preparadas, reposan en una cámara frigorífica a unos 15 grados hasta el momento de que salgan en reparto. Son dos los encargados de realizarlo, cada noche del domingo para el lunes. Un coche parte a las 21.00 horas, otro a las 24.00, y no vuelven a las instalaciones hasta el día siguiente, bien entrada la mañana. Las rutas son largas, como es de esperar, ya que Servipor provee líquido seminal para más de 70 granjas y empresas, tanto grandes como pequeñas. «Somos o único centro de Galicia, vendemos dentro da propia comunidade, pero tamén a negocios de Asturias, León e incluso algún de Portugal, tanto a explotacións grandes como a pequenas», nos comparte Ana López Sanmartín.

Los potros donde se realiza 
la extracción. |  Bernabé/ Javier Lalín

Los potros donde se realiza la extracción. | Bernabé/ Javier Lalín

Como se mencionaba anteriormente, los domingos concentran la mayor intensidad de trabajo. Llegan a generarse unas 3.500 dosis, mientras que la media semanal es superior a las 6.000. En total, cada mes Servipor provee unas 25.000 unidades seminales, una cifra que dista mucho de las 4.000 que se entregaban hace apenas una década, cuando Ana López Sanmartín comenzó a trabajar en las instalaciones. «Cando eu comecei eramos tres persoas, só había unha nave con 50 porcos e capacidade para 80. Co tempo fomos crecendo, ampliamos o centro cunha nave máis, e agora temos uns 130 exemplares, ademais dos que se atopan en corentena, noutra granxa pequena que se atopa en Forcarei», manifiesta la encargada.

La cuarentena es un proceso indispensable para garantizar la seguridad de los cerdos que se encuentran en los pabellones principales. Todos los sementales de nueva adquisición deben pasar por ella. «Levámolos á granza de Forcarei, alí retiramos mostras de sangue e de semen que logo analizamos nos nosos laboratorios. Tamén lles facemos PCRs para asegurarnos de que non teñen ningunha enfermidade, como o PRRS, que é o máis común e co que máis coidado temos», nos indica la veterinaria, que añade: «Unha vez temos os resultados, comezamos un entrenamento dunhas cinco semanas. Ensinámoslle como subirse ao potro, para que ao que cheguen aquí todo sexa máis sinxelo, e cando esta etapa está superada, movémolos ás naves do centro». Todos aquellos que no cumplen con los estándares de calidad son sacrificados. Lo mismo ocurre en caso de contraer alguna infección, que supondría la eutanasia a todo el ganado. Por ello, la higiene y seguridad son vitales.

Vista exterior de una de las naves 
de Servipor. |  Bernabé/ Javier Lalín

Vista exterior de una de las naves de Servipor. | Bernabé/ Javier Lalín

Sala de PCR y aparatología punta en el sector

El centro de Servipor puede parecer pequeño en un primer contacto. Sin embargo, su laboratorio cuenta con tecnología punta y única. Por ejemplo, la sala de PCRs es uno de sus mayores atractivos a nivel científico, ya que este tipo de aparatología solo se encuentra en grandes complejos, como hospitales.

Ana López asegura que desde la directiva se ponen todas las facilidades para realizar el trabajo en condiciones óptimas. En cambio, la falta de mano de obra es uno de los grandes retos que asumen hoy en día. Mientras, el negocio sigue creciendo y manteniéndose a la vanguardia de un sector reducido, pero en expansión.

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