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Entrevista | Gloria García Artesana ceramista

«El barro es tan maleable que haces con él lo que quieras»

Los días 19 y 26 de noviembre el Concello de Lalín organiza un taller denominado «Creando linguaxe de barro» de fomento de la lengua gallega. Será impartido por la licenciada en Belas Artes y artesana ceramista, Gloria García, y forma parte del programa Ronsel Lalín inspirado en la figura de Isaac Díaz Pardo

La artesana ceramista Gloria García en su taller Anella de Lalín.

La artesana ceramista Gloria García en su taller Anella de Lalín. / Bernabé/Javier Lalín

Lalín

Gloria García es una artesana santiaguesa empadronada en Lalín desde hace cuatro años, donde tiene junto su marido un taller denominado «Anella Estudio» en la calle Nuno Eanes de Cercio.

—¿Cómo llegó a ser artesana?

—Yo hice Bellas Artes en Pontevedra. Luego hice un máster de Ilustración y, después, estudié un ciclo superior de escultura, que fue donde aproveché para dedicarme más a lo que es la cerámica, en la Mestre Mateo de Santiago.

—¿Por qué esa deriva de la escultura al trabajo en cerámica?

—Yo empecé pintando siendo todavía muy pequeña y siempre lo hacía a óleo. La verdad es que me sigue gustando, pero creo que cuando empecé la carrera fue como iniciarme dentro de la escultura pero pronto necesitaba un cambio de aires. Y, después, la cerámica te abre un montón de posibilidades tanto con objetos para el hogar como de carácter funcional o las propias esculturas. Me siento más a gusto con la cerámica porque para mí es un momento de verdadero relax.

—¿Alguna predilección en cuanto a materiales utilizables?

—A nivel escultura, yo trabajé forja, madera y, por supuesto, barro. Al final, el barro es el material que mejor trabajas sobre todo a nivel funcional pero también en piezas escultóricas. En nuestro taller a la gente lo que le gusta es hacer cosas en barro. En este momento estamos con el bum de la Navidad y todo el mundo está haciendo tazas para regalar por esas fechas. Además, el barro es muy maleable y puedes hacer lo que quieras con él prácticamente. Me refiero a moldes o piezas grandes y pequeñas. Entonces, yo me siento muy cómoda trabajando con barro que, después, se cuece en un horno.

—¿Hay muchos tipos de barros?

—Por supuesto, los hay adaptados para uso de exterior o funcional de cocina, entre otros. Con eso quiero decir que no vale cualquier tipo de barro para cualquier cosa.

—¿Tiene previsto retomar su faceta escultórica algún día?

—Ahora mismo no me lo planteo. Es cierto que hago cositas para vender en la tienda, pero son cosas de utilidad como jarrones o platos. A nivel de grandes esculturas no me lo planteo a largo plazo.

—Supongo que tendría que darle un nuevo cambio a su vida, ¿no?

—Por supuesto, entre las clases –que al final te absorben durante todo el tiempo– y que acabo de ser mamá, ahora mismo no está en mis planes meterme en algo tan grande desde todos los puntos de vista. Sí que me gustaría, pero en este momento soy de pequeñas cosas. Además, si te dedicas a la escultura, el trabajo es muy absorbente y no sabes muy bien cuál es el futuro de tus obras, si vas a vender o si van a salir tus piezas. A la gente, en general, le gustan obras pequeñas y muy funcionales.

—¿Le gusta enseñar artesanía?

—En este momento, estoy más enfocada a la docencia que cualquier otra cosa. Si tenemos piezas para vender, es para que la gente lo pueda apreciar y pensar que ellos también lo pueden hacer. Si tienen como modelo una escultura de grandes proporciones, los alumnos van a decir que ellos ahí no se meten ni en broma.

—¿Cómo está planteada la actividad del Ronsel Lalín?

—Por comodidad y para poder llegar a más personas, hemos dividido el programa en dos jornadas. Normalmente, nosotros en el taller a veces hacemos cursos intensivos durante tres horas en un mismo día. Lo que nos interesa es que la gente entre en contacto con lo que es el barro y la cerámica. Los que vengan, en la primera clase, lo que van a hacer es modelar. Vamos a tratar algunos trucos básicos de modelado para aquellos se inician en esto de la cerámica. Me refiero a que puedan realizar alguna pieza como puede ser un plato, una taza o un bol, algo básico, para que le pillen el gustillo y, después, en la siguiente jornada sería ya en meternos en lo del esmaltado.

—¿No se plantearon hacerlo todo en una misma jornada?

—Podríamos hacerlo todo junto, pero lo ideal siempre es dejar la pieza a secar, cocerla el horno y, después, volver a esmaltarla y cocerla otra vez de forma definitiva. Se trata de un proceso. El problema de la cerámica es que es un trabajo algo lento y requiere paciencia porque es un proceso bastante largo. Entonces, para que se den mejores resultados hemos decidido dividir el programa y llegar a más gente y que podamos después en las siguientes clases enseñaríamos fundamentos del esmalte o de cómo poder decorar las piezas realizadas. Esas cosas que a la gente le gusta hacerlas a su manera.

—¿Qué demanda la gente?

—Cuando abrí en Lalín había mucha demanda de pintura, sobre todo los niños. Ahora eso ha dado un giro y a la gente le gusta más la cerámica por la satisfacción de cuando ven salir las piezas del horno. Te juro que están como para sacarles una foto por cómo las miran.

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