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Las comarcas sumarán 800.000 metros cuadrados de suelo industrial en dos años

Las ampliaciones de los polígonos de Lalín y A Estrada, ya en trámites, comprenderían casi medio millón de metros cuadrados y la de Silleda añadiría otros 334.244 | Las obras más ambiciosas, de Xestur y Zona Franca, en Deza

Vista general del Lalín 2000. |  Bernabé / Javier Lalín

Vista general del Lalín 2000. | Bernabé / Javier Lalín

A Estrada

El peso económico de los municipios en las comarcas del Deza y de Tabeirós-Terra de Montes se refleja, cada vez más, en la extensión y dinamismo de sus polígonos industriales. En ese mapa, Lalín y A Estrada se consolidan como los grandes motores industriales, seguidos de Silleda, que ha alcanzado ya la plena ocupación de su suelo empresarial, y de Forcarei y Vila de Cruces, con desarrollos más modestos pero de creciente relevancia local. La superficie de suelo disponible, las fases de expansión y las inversiones comprometidas dibujan un escenario en el que el músculo económico de cada concello se mide, literalmente, en metros cuadrados de industria.

El Polígono de Toedo, en A Estrada.

El Polígono de Toedo, en A Estrada.

En la capital dezana, el parque empresarial Lalín 2000 es la referencia indiscutible. La Xunta de Galicia ha aprobado una cuarta fase de ampliación que sumará 313.947 metros cuadrados a los 536.758 actuales, lo que elevará la superficie total por encima de los 850.000 metros cuadrados. La inversión prevista asciende a 22,5 millones de euros y las obras se prolongarán hasta 2028, cuando se espera que las nuevas parcelas estén listas para su comercialización. A esta actuación se suma otra ya en ejecución, con una inversión adicional de 13,6 millones para urbanizar 31 hectáreas, lo que refuerza a Lalín como el mayor polo industrial del interior pontevedrés. En conjunto, el municipio acoge más de un centenar de empresas que generan alrededor de 1.200 empleos, casi el 40 % de la ocupación total creada por firmas locales. El crecimiento sostenido de su parque —desde su creación inicial por Xestur hasta la actual cuarta fase— muestra una planificación de largo recorrido y una demanda real de suelo que justifica la inversión.

El segundo gran foco se sitúa en A Estrada, donde el polígono de Toedo afronta una segunda ampliación que casi duplicará su tamaño. El proyecto, impulsado también por la Xunta, añade 156.685 metros cuadrados a los 190.554 existentes, alcanzando una superficie final de 347.239 metros cuadrados. La actuación está dotada con 13 millones de euros y se encuentra en fase de tramitación de expropiaciones, con previsión de inicio de obras en 2027. La actuación responde a la creciente demanda de empresas que buscan instalarse en la comarca de Tabeirós-Terra de Montes, donde la falta de suelo urbanizado comenzaba a limitar el crecimiento. Desde el Concello se destaca que esta inversión permitirá atraer nuevas firmas y consolidar el tejido productivo local, especialmente en sectores de servicios, metal y transformación agroalimentaria. Además, la futura conexión con la autovía que unirá A Estrada con Santiago reforzará su atractivo logístico.

Mientras Lalín y A Estrada se preparan para crecer, Silleda, por su parte, vive un momento clave en su desarrollo industrial. Tras agotar en septiembre el suelo disponible del parque Área 33, con una superficie de 289.495 metros cuadrados, el Concello ha abierto conversaciones con la Zona Franca de Vigo para impulsar un nuevo parque empresarial de 334.244 metros cuadrados, que complementará al actual. La alcaldesa, Paula Fernández Pena, y el delegado de la Zona Franca, David Regades, mantuvieron esta semana un encuentro en Vigo para iniciar los trámites del proyecto, que afectará al sector SUD 1.1 y permitirá extender el suelo industrial desde la N-525 hasta la AP-53. La entidad viguesa actuará como promotora y será la encargada de redactar el proyecto, financiar las obras y asumir los costes de las conexiones viarias, eléctricas, de saneamiento y abastecimiento de agua.

Más al este, Forcarei mantiene un perfil industrial más modesto pero en expansión. El polígono de Vilapouca, con unas 15 hectáreas desarrolladas, ha cobrado protagonismo gracias a la ampliación anunciada por la empresa ABCR Laboratorios, que adquirió 15.000 metros cuadrados para duplicar su planta y crear entre 30 y 50 nuevos empleos. El Concello también ha estudiado la posibilidad de habilitar nuevas áreas empresariales, aunque sin proyectos de gran escala como los de Lalín, Silleda o A Estrada. Pese a su menor tamaño, este tipo de iniciativas tiene un fuerte impacto en el empleo local y en la fijación de población, dos objetivos prioritarios en un municipio con bajada demográfica.

Finalmente, en Vila de Cruces, el polígono de O Camballón representa el principal espacio industrial del concello. Con una superficie cercana a los 20.000 metros cuadrados y alrededor de una decena de empresas, el área ha recibido en los últimos años ayudas autonómicas para mejorar viales, aceras y redes de servicios, con inversiones que rondan los 85.000 euros. En 2023 el Concello presentó un plan para impulsar una posible ampliación de unos 28.000 metros cuadrados, con el objetivo de atender futuras demandas empresariales. Aunque todavía se encuentra en fase de estudio, el proyecto supondría casi duplicar la capacidad actual del polígono y consolidar su papel en el entorno rural del Deza.

La comparación entre municipios deja claro que el liderazgo industrial de la zona está hoy en manos de Lalín y A Estrada. La diferencia entre ambos radica en el grado de consolidación: Lalín cuenta con una red empresarial madura y una nueva fase de expansión ya en marcha, mientras que A Estrada se encuentra en plena fase de crecimiento, con expectativas de atraer empresas y empleo. Silleda ocupa un punto intermedio: ha logrado estabilizar su tejido empresarial, pero necesita nuevos espacios para seguir creciendo. Forcarei y Vila de Cruces completan el mapa con proyectos más pequeños que, pese a su escala, son esenciales para sostener la actividad económica local y evitar la despoblación.

La inversión pública prevista —más de 35 millones de euros entre Lalín y A Estrada— y la creación de cientos de miles de metros cuadrados de suelo industrial refuerzan la idea de que la Xunta y los concellos están apostando por la economía productiva como motor del futuro. Las ampliaciones que culminarán entre 2027 y 2028 marcarán un punto de inflexión para ambas comarcas. Si la comercialización del suelo y la llegada de nuevas empresas se materializan, Deza y Tabeirós-Terra de Montes podrían vivir un nuevo ciclo de crecimiento industrial.

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