Ángeles Vázquez elogia en Lalín su proyecto de implantación del contenedor marrón
El nuevo modelo de reciclaje arrancará con 500 colectores con llave en las calles y 1.200 cubos domésticos | Los vecinos que cumplan la normativa ahorrarán un 10% en el recibo

Crespo, Vázquez, Méndez, Echevarría y Lorenzo, presentaron la campaña. / | Bernabé/Javier Lalín

Ya no hay vuelta atrás. Lalín completará el círculo de la recogida selectiva con la implantación del contenedor de quinta fracción que, con su característico color marrón, está pensado para el depósito de los denominados biorresiduos. La campaña fue presentada ayer en el consistorio por el alcalde, José Crespo; y la edil de Medio Ambiente, Raquel Lorenzo; en un acto con presencia de la conselleira Ángeles Vázquez. La responsable autonómica de Medio Ambiente elogió el proyecto municipal que había recibido una ayuda de 163.000 euros de la consellería.
Raquel Lorenzo fue la encargada de concretar detalles y principales acciones del nuevo modelo, que se activará casi de inmediato con la distribución de 1.200 cubos domésticos para que los vecinos del núcleo urbano puedan depositar en sus casas los biorresiduos. La gestión de estos desperdicios –también se entregarán 2.400 bolsas compostables– se hará luego con el vertido de estos cubos a uno de los medio millar de contenedores que se repartirán por la trama urbana. Las personas que deseen disponer de uno de estos cubos podrán solicitarlo a partir del día 12 en el consistorio y, además, los que cumplan con este modelo de reciclaje, previa inscripción en el departamento municipal de Medio Ambiente, se beneficiarán de un descuento del 10% en el recibo de la basura en 2026. Cada particular participante dispondrá de una llave para abrir el colector más próximo a su hogar. Además, el Concello habilitará 240 contenedores para los denominados grandes generadores, es decir, comercio y hostelería.
Mientras en el núcleo urbano la recogida selectiva se articulará de este modo, para el rural se mantiene la apuesta por el compostaje como forma de deshacerse de los restos orgánicos que ya no podrán depositarse en el contenedor verde. También de manera inicial se distribuirán medio millar de composteros. La concejala indicó que mientras en el rural el compostaje es casi un hábito centenario, en el núcleo urbano prácticamente se parte «de cero.
El alcalde, por su parte, admitió puso por delante la complejidad que entraña que la sociedad asuma este modelo a corto plazo. «La clave es ir todos los años a los colegios, porque los niños no solo son el futuro, sino que en muchos casos son los que corrigen a los padres», expuso, al tiempo que avanzó la posibilidad de crear algún premio. «El orgánico es la basura que más pesa», adujo, en alusión al importante volumen de impropios que todavía se generan en el municipio. Además de cumplir con la normativa europea y contribuir a rebajar el impacto de la huella de carbono, para el mandatario existe otro condicionante fundamental, que no es otro que rebajar el coste de lo que cada año le cuesta al Concello enviar la basura a Sogama. En el acto también participó la directora xeral de Calidade Ambiental e Sostibilidade de la Xunta, María José Echevarría, y el técnico municipal de Medio Ambiente, José Manuel Méndez.
Ángeles Vázquez recordó que Lalín fue uno de los 105 ayuntamientos que resultaron beneficiarios este año de las ayudas convocadas por su departamento para proyectos relacionados con biorresiduos, aceites usados y residuos textiles y que se saldaron con un total de 8,1 millones de euros concedidos. Y abogó por penalizar a los concellos que no cumplan con este nuevo modelo de gestión de biorresiduos.
Sensibilización y campañas en los centros educativos
Carlos Rabuñal, diseñador de la campaña elaborada por la empresa Cinfo, fue el encargado de detallar la acciones con las que buscarán efectivizar sus resultados. Además de chapas e imanes que lucirán sobre todo los más pequeños de la casa, existe un planteamiento creativo que parte con el lema de Lalín Recicla. Es el reclamo de un mensaje que encaja con otro eslogan: Eu son do marrón, en referencia al color del contenedor con el que tendrán que familiarizarse los lalinenses. La campaña incluye, como estaba previsto, charlas y seminarios creativos en los centros educativos del término municipal, también en los institutos, con el fin de arrancar el compromiso de las nuevas generaciones con el reciclaje de orgánicos. Lalín parte, a priori, con la complejidad de organizar esta recogida selectiva para un municipio de un tamaño considerable con más de la población urbana, pero con un rural muy extenso conformado por 328 aldeas. En esta cuestión incidió el alcalde, que mantuvo como más razonable este modelo de composteros para las casas del rural y las viviendas unifamiliares. Por el momento se descargará en a la responsabilidad de los ciudadanos el correcto uso de los cubos domiciliarios pues, cabe recordar, se planteó una bonificación del 10% en el coste del recibo de la basura de cara al año que viene a los titulares de las viviendas que lleven los residuos a los contenedores marrones de la calle. No se descarta, pero ya ligado al desarrollo de la estrategia EDIL, la implantación de un sistema de cámaras que podría ser empleado para otras cuestiones. «De momento hay que arar con los bueyes que tenemos», manifestó el mandatario.
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