Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Peregrinaje contra el alcoholismo: «Creía que iba a las discotecas a bailar, pero iba a beber para tener esa chispa»

Alcohólicos Anónimos recorre la Vía de la Plata para sensibilizar a la sociedad y a los profesionales de la salud sobre la importancia de sus terapias. En el camino, un miembro de A.A. comparte su experiencia: «Bebía pensando que algo cambiaría»

Miembros de Alcohólicos Anónimos, en un tramo de la Vía de la Plata.

Miembros de Alcohólicos Anónimos, en un tramo de la Vía de la Plata.

Andrea Otero

Andrea Otero

Lalín

La lucha contra la adicción al alcohol es un camino arduo, pero no imposible. Esta es la esencia del mensaje que los miembros de Alcohólicos Anónimos (A.A.) han querido transmitir en su marcha de información pública por la Vía de la Plata. El evento comenzó el domingo y tiene como objetivo sensibilizar a la sociedad y a los profesionales de la salud sobre la importancia de la recuperación y el apoyo mutuo en el proceso.

La marcha coincide con la preparación de las Jornadas de Reflexión del Área Galicia, un evento que reunirá en Santiago de Compostela a miembros de toda la región para compartir experiencias y profundizar en el enfoque terapéutico de A.A. La jornada inaugural se celebró e domingo en el Grupo Ourense, en un acto especial que también conmemoró su 32º aniversario. A partir de ahí, los caminantes se desplazaron hacia Lalín, donde esta pasada noche se alojaron en el polideportivo municipal, para continuar su recorrido hacia Silleda, donde dormirán hoy. En el marco de esta marcha, los participantes se están reuniendo con personal sanitario en distintos centros de salud para compartir los recursos de A.A. y hablar sobre las terapias que ofrecen.

Uno de los miembros de A.A. que participa en esta marcha, que prefirió no ser identificado, compartió su experiencia. «Hace unos años, los profesionales de la salud eran más reacios a las terapias de Alcohólicos Anónimos, pero hoy en día lo tienen más aceptado. He visto cómo muchos médicos optaban por la medicación psiquiátrica, sin entender que el alcoholismo no se cura solo con medicinas. El alcohol es un síntoma de una enfermedad más profunda», explica este miembro de A.A. Su relato refleja una de las principales dificultades de quienes padecen esta adicción: la normalización del consumo de alcohol en la sociedad. «En España está demasiado normalizado, y a la gente le cuesta reconocer que tiene la enfermedad del alcoholismo. Yo también pensaba que era algo ‘normal’. Lo decía cuando iba al especialista: ‘Bebo, pero lo normal’».

A medida que profundiza en su experiencia, se convierte en un testamento de autodescubrimiento: «Bebía pensando que algo cambiaría, pero lo que aprendí en las reuniones es que la definición de locura es hacer lo mismo todos los días esperando resultados diferentes. Bebía después del trabajo por malestar, pensando que así encontraría algo de paz».

Afortunadamente, el miembro encontró apoyo en su grupo: «Cuando llegué por primera vez, pensaba que iba a las discotecas solo a bailar. Pero lo que hacía realmente era beber, buscando esa chispa que pensaba que solo podía encontrar en la botella». Este tipo de experiencias son comunes entre los miembros, quienes destacan la importancia de compartir vivencias con otros que han pasado por situaciones similares. «Yo he estado en la cárcel dando charlas, y allí ves a personas que han hecho lo mismo que tú, pero ellos han tenido la mala suerte de que los pillaron».

La relevancia de la terapia de grupo es clave, y este miembro asegura que «ningún especialista te va a decir que eres alcohólico; eso lo tienes que reconocer tú mismo, en tu comportamiento, y decidir cambiar». Sin embargo, también reconoce que los pasos para llegar a esa comprensión son complejos y dolorosos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents