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La recría en mínimos: 195 terneros vendidos y caída de las cotizaciones en la Central Agropecuaria de Galicia

Concurren al mercado 269 becerros y 72 son rechazados

El precio medio desciende en 88 euros

Los compradores trasladan sus demandas al conselleiro de Presidencia

La sala de subastas presentaba un aspecto más desangelado de lo habitual.

La sala de subastas presentaba un aspecto más desangelado de lo habitual. / Bernabé

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Xan Salgueiro

Xan Salgueiro

Silleda

La caída de afluencia y precios de la recría marcó la segunda subasta completamente digital de la Central Agropecuaria de Galicia. La sesión, que discurrió sin incidentes, estuvo marcada por la presencia de Guardia Civil, Policía Autonómica y seguridad privada y por la ausencia de la mayor parte de los compradores de terneros de recría. Una representación de estos trasladó sus reivindicaciones al conselleiro de Presidencia, Diego Calvo, en una reunión celebrada ayer por la tarde en Santiago.

La afluencia de terneros se resintió por el anunciado boicot: había 269, de los que 195 fueron adjudicados por un montante global de 90.771 euros. La cotización cayó en algo más de 88 euros con respecto a la semana pasada, hasta promediar 465,49 €. Esto explica que se rechazasen ofertas por 72 animales, mientras que solamente dos quedaron sin precio.

El problema de la digitalización no afecta a las otras dos categorías, cuya afluencia se mantuvo en parámetros similares a los de sesiones precedentes. En cuanto a los precios medios, el vacuno mayor ganó 134 euros y cotizó a 2.283,55, mientras que los terneros cebados apenas variaron: 1.572,08 euros de promedio, que son 16,7 menos que la semana pasada. En total, concurrieron al mercado 859 reses, de las que 744 fueron comercializadas por 1.190.763 euros.

Reacciones

El número de compradores no llegaba a la veintena, cuando la presencia habitual ronda el medio centenar. «Hay menos compradores, pero hay que seguir con la subasta; antes o después terminarán por volver», opina José González, tratante jubilado de Silleda que suele acudir al recinto cada martes. Pese a su edad, defiende la aplicación digital como «el mejor sistema», porque «así no se pueden modificar las pujas y, por eso, no la quieren». «Que vayan los terneros de vuelta es muchísima pérdida para los ganaderos», lamenta.

Un comprador 
muestra cómo 
funciona la app 
en su móvil. 
|  Bernabé

Un comprador muestra cómo funciona la app en su móvil. | Bernabé

Uno de estos últimos es Daniel, también de Silleda, que tiene claro que algunos compradores «quieren seguir con sus chanchullos». Asegura que él mismo ha sido víctima en ocasiones de prácticas que considera lesivas para los vendedores: «Después de aceptar un ternero, lo rechazan, cosa que no debería ser», alega. Como él, otros profesionales del sector ganadero creen que detrás de esta movilización están mayoristas que quieren controlar los precios.

Quienes se oponen a la digitalización total esgrimen que el recinto no está adaptado, pues la distribución de los terneros en jaulas de siete dificulta su labor. Así lo remarcaba ayer José Manuel García Pazos, uno de los líderes de la protesta: «Sería viable con un número más reducido, pero así es muy complicado», manifestaba. Otra queja tiene que ver con que hay tratantes que no se manejan bien con las nuevas tecnologías, si bien desde la feria insisten en que no se les impide utilizar las tradicionales tiras de papel para realizar las pujas, siempre que después alguien las pase a la aplicación digital.

«Cada uno defiende sus intereses, pero a mi el sistema este me resulta muy fácil», afirma un empresario de Santiago que acude cada martes a Silleda. Tampoco le supone gran dificultad la distribución de los terneros en lotes de siete. «Está claro que cuantos menos haya en cada jaula, mejor, pero se da subastado igual», subraya.

Quien más quien menos tiene claro que el futuro pasa por la digitalización, con independencia de que se puedan dar facilidades o más tiempo para adaptarse. «Más que un problema, es la falta de costumbre», razona un comprador, convencido de que «la mejora es buena, solo hay que adaptarse».

Y los cambios no paran, y las quejas tampoco. Ahora los subastadores no pueden ver el precio en que ha sido vendido un animal, sino solo el que ellos le han puesto. Esta novedad aumentó el malestar entre algunos compradores. Desde la Central alegan que así el proceso es más limpio, pues no afecta a las adjudicaciones de las reses.

Reunión con Calvo

El conselleiro Diego Calvo, presidente de la Fundación Semana Verde de Galicia, recibió ayer a cuatro representantes de los compradores para escuchar sus reivindicaciones. «Nos atendió, tomó nota y dijo que tomarían una decisión», comentaba uno de los empresarios al finalizar el encuentro. Desde la consellería se limitaban a indicar que había sido «una reunión de escucha».

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