Tropas de reemplazo para el ejército de Louzao: «Por Oca, lo que haga falta»
Cristina Quinteiro y Daniel García son dos de los nuevos integrantes de la rejuvenecida lista de pedáneos de A Estrada

Cristina Quinteiro, pedánea de la parroquia de Oca / Bernabé
El pasado mes de septiembre Gonzalo Louzao, recién llegado a la alcaldía de A Estrada tras ocupar el puesto de José López Campos, organizaba un multitudinario acto en la plaza del Concello para presentar a los 51 alcaldes de barrio de su mandato, con 18 pedáneos que repetían en el puesto y 33 nuevas incorporaciones. Fue por lo tanto una profunda reorganizacion, con un porcentaje de renovación por encima del 70%. Se trataba de un equipo que combinaba juventud con veteranía, con edades comprendidas entre los 24 y los 85 años. Sin embargo, destacaba el rejuvenecimiento realizado por Louzao, quien se implicó personalmente en la confección de este equipo.
Durante su trabajo en el departamento de rural Louzao pudo conocer a jóvenes de diferentes parroquias que participaban activamente en la organización de eventos y que formaban parte de diferentes asociaciones. Esos jóvenes fueron su principal objetivo a la hora de confeccionar un equipo que conociese y se preocupase por los vecinos pra recoger de primera mano las necesidades que estos les iban trasladando.
Una muestra de resta renovación y rejuvenecimiento de la conocida históricamente como «la infantería del PP» son Cristina Quinteiro y Daniel García, dos treintañeros conocidos por su labor social que aceptaron el ofrecimiento directo del alcalde. Meses después ambos se muestran encantados con este paso adelante y con la oportunidad de ayudar a sus parroquias y vecinos. Para ello, destacan el contacto directo que tienen con Louzao.

Daniel García, pedáneo de Nigoi. / Bernabé
Le tengo mucho cariño a mi parroquia y quería hacer cosas por la gente
Daniel García es, a sus 31 años, uno de los más jóvenes entre los pedáneos del Concello de A Estrada. Este vecino de Nigoi ha participado en diferentes iniciativas, como la organización de la siempre multitudinaria fiesta de la Candelaria. Ahora, ha decidido dar un paso más. «Le tengo mucho cariño a mi parroquia y quería hacer cosas por ella y por los vecinos», explica. «Esto es algo que tienes que hacer con cariño y también te tiene que gustar la gente. A veces es complicado, porque pueden surgir rifi rafes entre los vecinos. Puede llegar a ser un quebradero de cabeza pero también es agradable cuando buscas una solución y consigues arreglar un problema».
Según nos explica el pedáneo de Nigoi, una de sus principales tareas es escuchar a los vecinos, quienes le transmiten sus reclamaciones o sugerencias. «La mayoría de la gente ya viene directamente a mí. Algunos siguen yendo al Concello si quieren algo pero a otros les da un poco de reparo. Para eso estoy yo», afirma. Esas quejas suelen centrarse principalmente en la mala situación de la red viaria en zonas de la parroquia. «Sobre todo son quejas por el asfaltado. También hay quien se queja por alguna luz fundida. La gente mayor tiene miedo a la noche. Eso es algo que tiene arreglo más fácil pero lo del asfaltado es diferente. Cuando un servicio está mal y lo ves todos los días que pasas por allí, es normal que vengan a tirarte de las orejas», afirma. Su labor en esos casos es transmitir esas quejas al Concello y explicar la situación. «Los asfaltados requieren unos trámites y un tiempo. Eso la gente no lo entiende y hay que explicárselo. Lo primordial es que esos vecinos vean que se están haciendo cosas. Creo que Gonzalo Louzao lo está haciendo bien en ese sentido. Las pistas por ejemplo están limpias y los asfaltados ya se van a hacer», valoró.
El de Nigoi se mostró encantando por tener la oportunidad de hablar con todos los vecinos, algo que hace «poniendo siempre una sonrisa». «Si te gusta hacer algo, nunca lo verás como un trabajo», nos explica. Daniel García cuenta que solo le realizó una petición al alcalde para aceptar su propuesta. «Le pedí que siempre me dijese la verdad. Si él es sincero conmigo sobre un problema, yo podré ser sincero con los vecinos. A la gente hay que decirle siempre la verdad. A veces hay que explicarles que no se les puede poner un contenedor delante de casa porque tienen uno a 30 metros, otras hay que hablarles de plazos y fechas... pero siempre la verdad».

Cristina Quinteiro posa en la plaza del Pazo de Oca. | Bernabé
Me gusta que las cosas estén bien cuidadas y poder ayudar a los vecinos
Cristina Quinteiro lleva muchos años formando parte de tejido social de la parroquia de Oca, tanto dentro de la asociación de vecinos como de la comisión de fiestas. Pero además, esta estradense de 37 años participa en otras iniciativas que van más allá de su parroquia, como su colaboración como voluntaria de la Fundación Andrea de apoyo a niños con enfermedades de larga duración, crónicas o terminales. Ese carácter fue lo que más gustó a Gonzalo Louzao, quien la tuvo como una opción clara para convertirse en la pedánea de Oca.
«De momento lo llevo muy bien. En los últimos diez años ya estuve metida en asociaciones y comisiones. Esta es una aldea pequeña, así que nos conocemos todos y tengo una buena relación con todos los vecinos. Por Oca, lo que haga falta», manifestó esta infatigable estradense, quien afirma que todos saben dónde encontrarla. «La mayor parte de las cosas que me dicen tiene que ver con el asfaltado, problemas con el alumbrado o la necesidad de poner más contenedores. A veces también vienen a contarme cosas como que cayó un árbol, para que avise y vengan a retirarlo. Son pequeñas cosas pero que pueden resultar complicadas si no sabes a quién acudir. A mí me encanta poder ayudar a los vecinos y que les sea más fácil». Más complicadas de solucionar admite que son otras cuestiones, como por ejemplo las goteras que se registran en el pabellón o en el centro de salud. «De agua vamos sobrados por aquí.», bromea. «Son cosas que requieren más tiempo para arreglarse. Ahora están en proceso».
Quinteiro nos explica que ejerce como una especie de recadera entre los vecinos y el alcalde. «Yo escucho lo que quieren y luego le transmito el recado a Gonzalo. De esa manera puedo darles una respuesta directa con lo que me dijo. Eso es lo que más le satisface», afirma. «En el Concello no pueden atender a todo el mundo que va por allí. De esta manera, pueden tener un plazo. Quedan muy contentos cuando ven que algo que llevan intentando solucionar desde hace mucho tiempo se está mirando o se va a arreglar. En ese sentido es importante el trabajo de Gonzalo. Es un alcalde que está disponible las 24 horas los 7 siete días de la semana. Intento acumular peticiones para no abrumarlo pero siempre está ahí para buscar una solución». «La figura del alcalde de barrio tiene su función y la verdad es que estoy muy contenta con este trabajo. Me gusta que las cosas estén cuidadas y ayudar a los vecinos».
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