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La abstención del BNG de Silleda permite aprobar los presupuestos

Pena los define como «realistas, responsables y transformadores» para mejorar el día a día de los vecinos | El PP considera que se trata de las cuentas «de la nada y del maquillaje»

Erea Rey y Xerardo Díaz en un pleno anterior. |  Bernabé/Javier Lalín

Erea Rey y Xerardo Díaz en un pleno anterior. | Bernabé/Javier Lalín

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REDACCIÓN

Silleda

La abstención del grupo municipal del BNG de Silleda hizo posible, ayer, la aprobación de los presupuestos municipales para 2025 cuyo montante definitivo se sitúa en 8.637.933,85 euros. El pleno extraordinario celebrado en la casa consistorial trasdezana tuvo una duración de más de dos horas y media en las que se volvieron a evidenciar las diferencias existentes entre los tres grupos políticos sobre las cuentas del concello. La alcaldesa Paula Fernández Pena fue la primera en hacer su exposición para calificar los presupuestos como «realistas, responsables y transformadores». Pena aprovechó su intervención para desvelar que a final de año se podría superar la cifra de 3, 4 millones en inversiones «que no incluimos en las cuentas para que no nos acusen de inflar el presupuesto». La regidora finalizó su primera intervención lamentando que «las ayudas de la Xunta «permanezcan congeladas» y subrayó que las cuentas aprobadas ayer son «la herramienta con la que vamos a mejorar el día a día de los vecinos».

Ignacio Maril, portavoz del grupo municipal del Partido Popular, le enmendó la plana a la regidora indicando que se trata de «los presupuestos de la nada y del maquillaje». Maril también manifestó no «ver» ningún proyecto que sea transformador para Silleda y recordó que «las pistas están tan mal que tuvimos que pedir un préstamo para arreglarlas». Además, afeó a Pena que en los presupuestos no cuenten «ni con saneamiento ni con abastecimiento en el rural» y calificó a la alcaldesa como una «irresponsable».

Erea Rey fue la encargada de defender la postura nacionalista en el pleno. La concejala del BNG subrayó que los presupuestos «son un reflejo de las prioridades de este gobierno y de la falta de atención a las carencias que tiene este concello», llegando a manifestar que «se nos quiso comprar con una falsa partida de 27.000 euros para traída de aguas que la final ni siquiera aparece». Rey concluyó diciendo que el gobierno de Silleda «está ahora muy preocupado por hacer fotos y enseñar lo mucho que dice que hacen, en un vago intento de maquillar años de dejadez en muchas cosas».

Proyectos

Paula Fernández Pena no dejó escapar la ocasión para refutar las acusaciones nacionalistas de no cumplir con lo pactado con ellos. En este sentido, la alcaldesa de Silleda, después de decirle a Maril que «los vecinos del rural son más sensatos que usted», enumeró algunos de los proyectos que se pondrán en marcha en la localidad acordados con el BNG. En este sentido, anunció el compromiso de Telefónica de retirar el centro de transformación «en un plazo máximo de un año y medio» para poder acometer la reparación integral de la biblioteca municipal. También adelantó el estudio de la Mancomunidade de Deza para comprar una máquina de mantenimiento para los campos de hierba artificial (y no uno específico para el municipio) y recordó que, por ejemplo, el cien por cien de la obra rehabilitación del centro de salud de A Bandeira ya aparece reflejado en los presupuestos municipales de este año aprobados ayer.

Asimismo, Pena anunció que Educación ejecutará en verano el proyecto del patio cubierto del CEIP de Silleda, con una superficie de 100 metros cuadrados en forma de visera similar al del colegio de Agolada. Acto seguido, la alcaldesa enumeró algunas de las obras con las que se pretende transformar la capital trasdezana: conseguir más viviendas a través de la Sareb arreglando el edificio de la Avenida do Parque, negociar con el ministerio cuatro nuevas antenas de telefonía para «llevar el 5G al rural» y antes de que finalice abril, acometer la renovación de la iluminación en las calles María Colmeiro, Venezuela, Outeiro y San Isidro. Remató pidiendo a la corporación «reclamar a la Xunta los recursos para dotar a Silleda de saneamiento y abastecimiento».

El «no» nacionalista tumba la tasa de la basura

Si el BNG fue determinante, ayer, para sacar adelante los presupuestos de Silleda, no sucedió lo mismo en el caso de la propuesta del gobierno de subir la tasa de basura un 80 por ciento desde 2026. Populares y nacionalistas votaron en contra de la nueva ordenanza fiscal para sustituir la actual. En este caso, Paula Fernández Pena justificó la medida «por obligación legal, el cumplimiento de la ley y por responsabilidad con las cuentas del Concello». La alcaldesa de Silleda recordó que «llevamos 12 años con las tasas congeladas» y recordó que la subida del canon de Sogama «rompió todas las previsiones». También indicó que la medida pretende notarse «lo menos posible en los bolsillos de los vecinos» y adelantó «las bonificaciones que sean necesarias para el uso adecuado del contenedor marrón» y anunció la revisión del padrón «para que todos los vecinos paguen el recibo de la basura».Por su parte, Maril señaló que «la tasa es igual a la de 2013» y pintó un panorama mediante un agravio comparativo entre el rural y el casco urbano de la localidad a la hora de abonar la tasa. El portavoz popular recordó que «la subida de los costes de Sogama viene motivada porque el Gobierno de Pedro Sánchez implantó un impuesto de incineración» y manifestó que en los últimos años se había reducido la recogida de basura en el rural silledense y que se trata de un «suicidio económico por sobrecostes elevados».

Propuestas

El BNG le pidió a Pena «abandonar el victimismo» y Xerardo Díaz hizo públicas las siguientes propuestas: bonificar a quien composte, premiar al que utilice el punto limpio, cobrar tasas diferentes en el rural y en el casco urbano, tasas más desglosadas y establecer una tasa menor para familias con escasos recursos sin estar en exclusión social. Llegados a este punto, Pena afrontó el debate reconociendo que «no estoy contenta con esta decisión y hoy prefería no estar aquí sentada» y enfatizó que las tasa «no se aplica hasta el año 2026». También subrayó que «les ahorramos a los vecinos 13 años de aumento de la tasa» y en cuanto a las propuestas de los nacionalistas la regidora municipal manifestó que «los composteros tuvieron que ir al rural porque en el casco urbano hubo rechazo social y el plan B fueron los contenedores marrones. Premiar por usar el punto limpio no es lo más adecuado y en cuanto a las ayudas a familias, hay mucha picaresca».

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