Baja la inmigración y sube la emigración, pero el saldo se mantiene positivo en 445 personas
Las comarcas recibieron 870 extranjeros en 2023, frente a los 944 del año anterior | En cambio, emigraron 425 vecinos, 26 más que en 2022 | Vila de Cruces es el único territorio con mejor diferencia: más llegadas que salidas

Lavatorio de pies a inmigrantes en la iglesia de Lalín en Semana Santa. / Bernabé/Javier Lalín
Deza y Tabeirós-Terra de Montes siguen siendo tierra de acogida de personas procedentes del extranjero, pero también de emigración a otros países. De hecho, la marcha de vecinos a otras latitutes ha crecido durante 2023, mientras que la llegada de foráneos ha bajado.
Con todo, el saldo migratorio continúa siendo positivo en 445 personas, un centenar menos que en 2022 y casi doscientas más (196) que en el año precedente, todavía muy condicionado por las restricciones de la pandemia de covid. Durante 2023, año al que se refieren los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), las comarcas recibieron 870 inmigrantes, 74 menos que un año antes y 260 más que en 2021. En cambio, el año pasado partieron al extranjero 425 vecinos, 26 más que el año anterior y 64 en comparación con 2021.
El descenso de la inmigración es generalizado, con las únicas excepciones de Vila de Cruces, que pasa de 36 llegadas en los dos años anteriores a 69 en 2023, y Cerdedo-Cotobade, con 37, una más que en 2022, aunque once menos que en 2021. Lalín es el municipio más receptor, con 396 llegadas de extranjeros, diez menos que en 2022. A Estrada recibió 159 ciudadanos de otros países, 31 menos, mientras que Silleda, con apenas la mitad de población, registró 110, que son 38 menos que el año anterior. En Agolada son 34 llegadas (49 en 2022); en Rodeiro, 31 (33); en Forcarei, 30 (35); y en Dozón, 4 (11). Por sexos, en 2023 llegaron a la zona 472 hombres y 398 mujeres de otros países, mientras que en el ejercicio precedente las cifras eran casi idénticas: 473 y 471.
El comportamiento de la emigración presenta notables diferencias en los distintos territorios. Lalín pasa de 104 salidas en 2021, a 225 al año siguiente y 243 en 2023, que suponen más de la mitad de las 425 habidas en la zona. En segundo lugar aparece Silleda, desde donde emigraron 53 vecinos, cuatro más y once menos que en los dos años anteriores. Y tercera es A Estrada, que sufre el proceso inverso de Lalín, pues pasa de 73 y 54 emigrantes a 42 el último ejercicio. De Cerdedo-Cotobade se fueron al extranjero 31 habitantes, casi el doble que en 2022 (17), pero poco más de la mitad que en 2021 (56); Forcarei repite con quince, misma cifra que Agolada, que un año antes había registrado solo tres; Vila de Cruces contiene las salidas, al bajar de 20 a 14; igual que Rodeiro, de 11 a 9; y Dozón, de cinco a tres. Como en el caso de las inmigraciones, también predominan los varones (254) frente a las féminas (171) entre quienes abandonan su hogar para buscarse la vida en tierras foráneas. La tendencia se agudiza, pues en 2022 habían emigrado 220 hombres y 179 mujeres.
Cambios de municipios
El INE refleja también los movimientos intermunicipales. El saldo para Deza y Tabeirós-Montes es positivo, en 134 personas, pero cuatro concellos aparecen en negativo. En total, llegaron a la zona 2.088 personas de otros municipios de España (2.053 y 1.744 en los años anteriores) y se fueron 1.954 (1.914 y 1.625). Lalín engrosó su padrón con 590 habitantes del resto de España, si bien cedió 577, de modo que su saldo es positivo en trece personas. A Estrada registra la mayor diferencia a su favor, 104, al recibir 513 y perder a 409. A Silleda llegaron 268 nuevos vecinos de otros municipios españoles, solo cuatro más de los que hicieron el camino a la inversa. Con 220 llegadas aparece Cerdedo-Cotobade, con un saldo favorable de 70 personas. El otro concello en positivo es Agolada, con 69 arribadas y 56 partidas. En el polo opuesto está Vila de Cruces, con un balance negativo de 32 personas, la diferencia entre los 160 que llegaron y los 192 que se fueron; seguido de Dozón, con 26 y 44; Rodeiro, con 88 y 72; y Forcarei, con cien inmigrantes internos, cuatro menos de los que emigraron hacia otros municipios.
La entrada de inmigrantes a Galicia se frena mientras sube un 20% la emigración
Con la natalidad en mínimos y una población cada vez más envejecida el único salvavidas demográfico de Galicia es la inmigración. La comunidad atrae nuevos residentes, no solo procedentes de otros países sino también de otras comunidades. Sin embargo, en 2023 se frenó la llegada de personas procedentes del extranjero: la cifra de 39.400 es muy similar a la registrada en 2022. Por el contrario, el número de residentes en Galicia que hacen las maletas para marcharse a otros países se incrementó un 20 por ciento: fueron más de 16.000 personas las que emigraron fuera.
El resultado es que el saldo migratorio de la comunidad autónoma (la diferencia entre los que se van y los que vienen), aunque sigue siendo positivo, se redujo el pasado año. Si se tiene en cuenta no solo las migraciones con el extranjero sino también entre comunidades, Galicia ganó en 2023 un total de 25.738 habitantes (un 5,5 por ciento menos que el año anterior).
Galicia todavía mantiene, por lo tanto, un colchón que le permite amortiguar su saldo vegetativo negativo (se mueren muchos más gallegos de los que nacen). Y es la inmigración la que permite a la comunidad aumentar su censo.
En 2023 llegaron procedentes de otros países 39.415 personas, solo un 0,3 por ciento más respecto a 2022. En esta cifra se incluye el número de retornados, los emigrantes gallegos que deciden volver a su tierra: fueron 8.500 el pasado año.
De hecho, la Xunta, que ha puesto especial empeño en favorecer el retorno de emigrantes para contrarrestar la sangría demográfica de Galicia, presume de que los 8.500 gallegos que han vuelto de la diáspora son récord histórico —un 6 por ciento más respecto a 2022—.
Galicia, en todo caso, lo que necesita son jóvenes y la mitad de los que llegan de otros países tienen menos de 35 años. Suman 21.347, pero esta cifra es ligeramente inferior a los 21.686 de 2022.
Por otro lado, está la emigración a otros países. En 2023 hicieron las maletas 16.078 residentes en la comunidad cuando solo un año antes habían sido 13.414. En todo caso, la mayoría de los que se van a otros países son extranjeros que se habían asentado en Galicia: más de 10.000. De nacionalidad española la cifra se reduce a 6.000.
Y de los que se marchan fuera, casi la mitad son jóvenes: algo más de 7.000, un número que crece un 21 por ciento respecto a los 5.800 gallegos de menos de 35 años que emigraron en 2022. Donde más emigraron los gallegos el pasado año fue a Portugal, Estados Unidos, Venezuela, Brasil y Suiza.
En los movimientos migratorios entre comunidades Galicia también consigue un balance positivo pues atrae a más gente de la que se va a otras autonomías, aunque, en este caso, el saldo es más pequeño. En 2023 un total de 19.950 residentes se fueron a otras partes del territorio nacional, pero Galicia recibió 22.351 personas. Esto le permitió sumar 2.400 habitantes. El saldo crece respecto a 2022 cuando la diferencia entre los que vienen y los que se van se redujo a 1.384.
Suscríbete para seguir leyendo
- El Concello «encaja» el «Vigo Arena» en Teis: así es la propuesta de vanguardia que colocará la ciudad en el mapa de los grandes conciertos
- Tus heces por la ciencia: El Galicia Sur pide colaboración ciudadana para crear el primer observatorio de microbiota
- La Policía de Cangas ya puede puede multar en los núcleos de Aldán, Donón y Arneles
- Viejas virtudes, viejos defectos: el Celta empata en Braga
- El miedo regresa a O Terrón tras otro incidente violento con el mismo protagonista
- Pilotos a ciegas y un tripulante asfixiado: urgen revisar el protocolo de seguridad por humo en algunos aviones tras el susto con un buitre en Madrid
- Una boda con Obi-Wan Kenobi, Xena y dinosaurios hinchables
- El dueño del antiguo asilo de Cambados accede a dar una finca al Concello para una residencia