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ANXO ORO TRASTOY | Promotor del Club Náutico de Agolada

“Vamos a pedir ayudas para aumentar las instalaciones y comprar más material”

“El problema del agua nos rompió los esquemas, tuvimos que cancelar varios cursos”

Anxo Oro, en el pantalán, junto al resto del equipo del Club Náutico de Agolada.

Anxo Oro, en el pantalán, junto al resto del equipo del Club Náutico de Agolada. / | // BERNABÉ/ LUCÍA ABELEDO

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Iria Otero

Agolada

Anxo Oro Trastoy (1971, Agolada), no concibe su vida lejos de un club náutico. Siendo joven comenzó su andadura trabajando con la Federación de Piragüismo, junto a varios amigos. De ahí pasó a crear el Club Fluvial de Arnego, con dieciocho años. Una idea con la que tanto él como sus amigos querían pasar el rato. Tras separar sus caminos al irse a la universidad, hace cinco años volvieron a reunirse apostando por el Club Náutico de Agolada. Un proyecto que en los últimos años se ha visto empañado por el verde del agua, que les ha obligado a cancelar varias actividades.

–Es uno de los promotores del club náutico de Agolada, ¿cómo comenzó?

–Hace treinta años que empezamos. Éramos un grupo de juveniles que comenzamos a hacer piragüismo en Portodemouros con el plan Líder. Se creó un grupo de chavales de los alrededores que sabíamos nadar, porque el problema del pantano era saber nadar, porque murieron muchos chicos y gente pescando porque no sabían. Había un pánico al embalse, y la gente mayor decía que te tragaba el agua. Empezamos a trabajar con la Federación de Piragüismo hasta que el Instituto de Desarrollo Comunitario empezó a querer recaudar dinero y a decir que para poder practicar deporte había que pagar. Ahí fue cuando la Federación se fue para Pontevedra y nosotros decidimos montar el Club Fluvial de Arnego, con dieciocho años. Fue un club para pasar un poco el rato. Empezamos a hacer esquí acuático y la Federación nos apoyó a hacer un equipo de kayak-polo y participamos en varios campeonatos por todo Galicia. Pero luego nos fuimos a la universidad y cada uno se fue para un sitio diferente y quedó todo desierto. Hasta que hace cinco años decidimos recuperar el club porque era una pena, y volvimos a enganchar con el esquí acuático.

–¿Cómo ha sido esa recuperación?

–Pues bien, pero hace tres o cuatro años apareció el problema del baño y de la navegación, porque con las algas el agua se ponía verde. Y a partir de septiembre se nos prohibía el baño y la navegación. Ahora este año el problema ya empezó el mes pasado, y seguramente para la semana nos lo vuelvan a cerrar porque está otra vez verde. Nos dijo la médica que estuviera hablando con Sanidad y que estaban saliendo los parámetros otra vez mal. El lunes van a hacer analíticas y probablemente prohíban el baño y la navegación. Hace un mes estábamos en nivel tres y ahora estamos en el uno, pero el agua está muy verde ya. .

–Esto seguro que limita a la hora de poder hacer actividades.

–Sí, es que llevamos tres años medio muertos. Nosotros este año teníamos varios cursos regalados de esquí y los tenemos parados porque no se puede navegar, y claro, teniendo el agua así verde también es un peligro para la gente, porque tragas agua. Hace dos meses estaba limpia, se veía clara, pero en quince días cambió el color. Y eso nos rompe los esquemas.

–A pesar de este problema, ¿qué actividades ofrecen en el club?

–Tenemos esquí acuático, piraguas, seis pedaletas para la gente mayor, porque en las piraguas no quieren ir. También tenemos cinco tablas de paddle surf, que están funcionando increíble, nadie apostaba por ello, pero se ve que esta de moda. Hay piraguas de competición, pero poca gente se anima a competir. .

–¿Abren todo el año o solo en verano?

–Lo del esquí funciona todo el año porque están preparados y en invierno se ponen los trajes de neopreno y es cuando mejor se puede esquiar porque el agua está limpia. Viene gente de Portugal, de Santiago y de Ourense. Tenemos dos pistas de esquí instaladas en el pantano. Una de ellas la usamos para hacer los campeonatos. Hicimos dos, no más porque se nos disparan a 10.000 euros el presupuesto. También tenemos un torneo que nos está funcionando muy bien desde hace cinco años que es el Campeonato Gallego de Motonáutica Inclusivo. Son de siete a diez pruebas, donde gente con discapacidad participan.

–Volviendo al tema de las prohibiciones que previsiblemente se darán la semana que viene, ¿Cómo afectará esto al club?

–No se puede bañar nadie, hay que poner carteles que informen de que también está prohibida la navegación, no podemos andar en piragua ni hacer los campeonatos, ni esquiar. Mucha gente hasta ahora venía a esquiar en piragua y ahora no podrán hacerlo.

–¿Cuánto tiempo se puede mantener esta prohibición?

–Depende de cuando se limpie. El año pasado este problema se dio en septiembre, porque por lo visto afecta el calor y que el agua esté parada. Pero hace un mes ya no se cumplieron los parámetros. Cuando se puso el agua verde, no sabemos por qué, pero creemos que es por los contaminantes que echan al río, que llegan todos a Portedemouros. La solución sería vaciar todo el pantano para que se limpiase, pero eso no depende de nosotros.

–Pero, ¿pueden hacer algo para acelerar el proceso de limpieza?

–Hace dos meses estaba limpia, de repente se puso verde y comenzó a haber aire nordés y se forma mucho oleaje, porque las olas chocan contra la orilla y se oxigena el agua. Esto limpió y desapareció el verde, de una manera natural. Es un proceso natural de limpieza, aunque la contaminación sigue ahí. Si lloviera mucho se oxigenaba el agua y desaparecía el alga.

–Si todo eso se soluciona, ¿qué ideas tienen de cara al futuro para el club?

–Tenemos unas instalaciones de hace treinta años en las que no nos cogen los barcos. Tenemos un barco de vela para traer, pero no tenemos donde dejarlo. Queremos solicitar algunas ayudas a la Diputación y a la Xunta para poder aumentar las instalaciones y para adquirir más material.

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