Sabucedo: día cero para la Rapa 2025

La aldea se vacía y se recupera en tiempo récord de la huella de esta Fiesta de Interés Turístico Internacional, pero la tradición exige trabajo los 365 días del año

La tradicional “solta” se retrasó hasta primera hora de la tarde de ayer para completar la labor de marcaje e identificación de la cabaña de O Santo

Marcaje con nitrógeno, ayer, en el cierre de O Cubillón antes de liberar a los caballos.

Marcaje con nitrógeno, ayer, en el cierre de O Cubillón antes de liberar a los caballos. / BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Ana Cela

Ana Cela

Sabucedo se levanta temprano. No duele el cansancio, no hay reseca –y, si la hay, se olvida– ni pesan los años. La parroquia amanece a un nuevo día de Rapa das Bestas. ¿Un martes después del primer fin de semana de julio? ¿Después de que se hayan celebrado los tres curros del año? Pues sí. El de hoy –el de ayer– es el día 0 o, si lo prefieren, el día 1 de los 365 que dura esta Fiesta de Interés Turístico Internacional, el inicio del nuevo ciclo de trabajo para preservar esta tradición como se ha venido haciendo hasta ahora: trabajando codo con codo y pasando el testigo de generación en generación.

El trabajo ha comenzado temprano en la aldea. Las agujas el reloj todavía no habían ni marcado las ocho de la mañana cuando un nuevo ‘ejército’ llegó presto para la batalla. Había que desmontar gradas en el curro que estos días se convirtió en escenario para el encuentro ancestral entre hombre y besta; había que recoger; había que limpiar; había que volver a la normalidad en una parroquia que no supera durante el año el medio centenar de vecinos y que, tan pronto como los focos se apagaron tras el curro del lunes, comenzó a vaciarse para continuar con sus rutinas. Y entre ellas pesa –y mucho– el trabajo que concierne a la Rapa. También cuando nadie mira; cuando nadie está preparado para apretar en modo ráfaga el botón de su cámara fotográfica. También sin micrófonos.

La marca que se coloca a los animales.   | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

El curro, completamente limpio y sin vallas. / Bernabé/Javier Lalín

A mediodía, en el curro do Campo do Medio no queda ni una sola huella de todo lo que ocurrió en él durante el fin de semana. Absolutamente nada. Y en el entorno solo se mantienen unas sombrillas cerradas –hasta el sol se ha retirado– y la caseta en la que estuvo instalado el punto de información para los más de 150 profesionales de la comunicación que han dado cobertura a la Rapa das Bestas. También ellos se han ido. No queda ningún cámara dispuesto a captar qué pasa después de que la Rapa haya bajado –solo teóricamente– el telón.

Lo fantástico que tienen las aldeas es que siempre hay algún vecino dispuesto a hacer que te sientas como en casa. Y hoy hemos encontrado a Elías, que ha asistido a los trabajos de desmontaje en el curro, que ha visto a los operarios del Concello de A Estrada afanándose por dejar Sabucedo en estado de revista y que no duda en echar una parrafada a las puertas del curro con dos recién llegados. “Están no Cubillón”, me explica cuando pregunto por dónde andan los aloitadores. No queda lejos –dice– pero, como quien te invita a tomar un café en esta mañana desapacible, brinda por entero su amabilidad subiéndose al coche para servir de guía.

El curro, completamente limpio y sin estructuras.   | // BERNABÉ/J.LALÍN

La marca que se coloca a estos caballos. / Bernabé/Javier Lalín

El cierre de O Cubillón está realmente cerca, pero Elías nos recomienda dejar el coche al pie de la carretera que une Sabucedo con Cerdedo y continuar el camino a pie. No son ni 200 metros en línea recta. Avanza preocupado porque no llevo suficiente abrigo y mi calzado no es el apropiado. Tengo que responderle la verdad: esperaba encontrarme Sabucedo inmersa en la recogida de la parte festiva, con las manadas de O Santo ya de regreso en el monte. “No, todavía les queda trabajo”, me aclara.

“Día cero, cero no es... Igual menos uno, porque volvimos para atrás y todavía no terminamos con esta Rapa”, explica entre risas el presidente de Rapa das Bestas, Paulo Vicente. Lo dice desde el interior del cierre al que nos condujo Elías, mientras observa cómo continúan los trabajos para marcar con nitrógeno líquido una veintena de caballos. Indica que después del curro del lunes no se pudo realizar la tradicional “solta” para que los caballos volviesen a sus montes de origen. Todavía quedaba trabajo por hacer, de manera que la tarde se dedicó a colocar los microchips identificativos a algunos équidos. Muchos de ellos procedían de zonas apartadas de los montes que habita esta cabaña, caso de A Planzadoira, de manera que ayer se pretendía liberarlos con animales de manadas que viven en otros montes más cercanos. “Son caballos que nos suelen dar muchos problemas para cogerlos”, reconocen. A mayores, hubo que marcar una treintena de potros.

Sabucedo: día cero para la Rapa 2025

Un potrillo recién nacido recibió ayer a los aloitadores en el cierre de O Cubillón. / Bernabé/Javier Lalín

Desde hace años Sabucedo marca sus caballos con nitrógeno líquido. Ello requiere verterlo en una nevera de porespán para introducir la marca. Los aloitadores tumban al animal como harían si se le marcase a hierro. “Con el hierro a lo mejor estás 15 o 20 segundos y con el nitrógeno puedes estar dos minutos con la marca puesta. Pero tiene una cosa muy buena: sale el pelo blanco y cuando estamos en el monte y vemos una besta que tiene una marca blanca sabemos que es nuestra”, indica Paulo Vicente.

Candado reventado

El que estaba llamado a ser el día que inaugurase un nuevo ciclo para la Rapa das Bestas deparó varias sorpresas. La primera le llegó al propio Vicente Monteagudo cuando escuchó, por la mañana, un sonido continuo de cascos de caballos sobre el asfalto. “Se estaban yendo solas. Algunas ya se fueron hacia O Castelo y fuimos corriendo a abrir cancelas. Otras las metimos en O Cubillón”, apunta. La hipótesis que se baraja es que alguien acudió de noche a manipular el candado del cierre en el que se encontraban los animales, si bien seguramente no contaba con que los de Sabuedo ya habían cumplido con la tarea de apartar las yeguas que estaban marcadas de las que estaban esperando identificación, de manera que solo salieron del cierre animales que ya estaban debidamente registrados como propiedad de la Asociación Rapa das Bestas.

Sabucedo: día cero para la Rapa 2025

Caballos, ayer, esperando a ser identificados antes de su liberación al monte. / Bernabé/Javier Lalín

La otra sorpresa aguardaba en el propio cierre donde ayer continuaban los trabajos que exige mantener tan viva esta tradición ancestral. Y nunca mejor dicho lo de “viva”. Justo cuando los aloitadores llegaban de buena mañana al cercado se encontraban con el alumbramiento de un potrillo, que permanecía completamente ajeno al trabajo de identificación que se realizaba en el entorno y únicamente se afanaba por buscar la leche de su madre. “La naturaleza es extraordinaria”, comentaban quienes contemplaban la escena embelesados.

Antes de las 15.00 horas de ayer se produjo “a solta”, el capítulo final de la Rapa das Bestas de 2024. Comienza una nueva historia, un nuevo relato para el que cada día se escribe una página. La única Fiesta de Interés Turístico Internacional del Concello de A Estrada tiene detrás mucho trabajo que no se ve. Exactamente 365 días de trabajo. En Sabucedo, cada día es día de monte; cada día es un nuevo día de Rapa. El suyo es un legado vivo y ese ciclo nunca descansa.

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