Peregrinos al encuentro de la Virgen de O Corpiño

Millares de fieles abarrotan el santuario lalinense en el día grande, que coincidió con la despedida del Año Mariano | Alfonso Rueda participó en la procesión alrededor del templo

Alto de la procesiónjunto a la escalinata de acceso al templo.

Alto de la procesiónjunto a la escalinata de acceso al templo. / BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Es uno de los santuarios marianos más importantes de Galicia y la celebración religiosa más multitudinaria de las comarcas. La Virxe do Corpiño reunió ayer en Santa Baia de Losón, como cada año, a millares de fieles que, en palabras del rector del santuario, José Criado, acuden como “peregrinos al encuentro de la Virgen”. Muchos, quizá cientos de las personas que ayer se dieron cita en esta parroquia lalinense habían acudido muchas veces, aunque cada año es especial porque para un creyente en doce meses pueden surgir muchos acontecimientos en los que hayan sentido el deseo de invocar a “la reina de O Corpiño”.

Dos personas pasan por 
debajo de la Virgen.

Dos personas pasan por debajo de la Virgen. / Bernabé/Javier Lalín

Una mañana sofocante y sobre todo después de que ayer, en la víspera, coincidente en domingo, el santuario ya se llenase de feligreses, no fue impedimento para que los caminantes de la fe acudiesen en masa. Un puñado de fincas próximas al santuario habilitadas como aparcamientos y cientos de coches estacionados desde primera hora de la mañana invitaban a pensar que fieles llegados de distintos lugares de la geografía gallega se reunirían para mostrar su veneración por la Virgen. La misa solemne del mediodía comenzó con 20 minutos de retraso hasta que los fieles que habían acudido a la de enfermos abandonaron el templo. El rector, que ejerce en todo momento como guía o marca los tiempos del desarrollo de los oficios, concelebró la misa junto al vicario de la Diócesis de Lugo, Mario Vázquez Carballo. La entrada principal, por la parte trasera del santuario, se reservó para las salidas, habilitándose otras laterales como la Puerta Santa [que se cerró ayer después de un Año Mariano] para el acceso a la misa.

Cirios y exvotos 
a la venta.

Cirios y exvotos a la venta. / Bernabé/Javier Lalín

La gente buscaba zonas de sombra en la carballeira del campo de la fiesta, donde instantes antes de comenzar la eucaristía los músicos de la Banda de Vilatuxe interpretaban Mozos do Penedo, uno de los pasodobles más populares del compositor agoladés José Oro Val. Entre las calderas de pulpo hirviendo o las camisetas de las estrellas mundiales del fútbol a la venta en puestos feriales o pasodobles de Juanito Valderrama sonando en otro de venta de cedés, los que no pudieron acceder a la misa por estar el aforo completo compraban velas, o exvotos de cera. Rosarios, medallas, crucifijos o estampas también están a la venta porque la fe no está reñida con el mercadeo. Los cirios clásicos se podían adquirir por 1 euro, mientras que los que llevaban impresa la imagen de la Virgen en la carcasa de plástico costaban 25 céntimos más

Cualquier objeto es bueno para 
cubrir la cabeza del sol.

Cualquier objeto es bueno para cubrir la cabeza del sol. / Bernabé/Javier Lalín

En torno a las 13.20 horas el rector del santuario anunciaba por megafonía el inminente remate de la misa solemne. Fue necesario un tiempo para que los feligreses saliesen del templo, pero ocho miembros de la Cofradía da Virxe do Corpiño ya estaban en el campanario preparados para lanzar los pétalos que caen sobre la imagen de la Virgen nada más salir de la puerta principal. Es el momento que marca el comienzo de la procesión, en la que un grupo de cofrades porta la imagen y los feligreses hacen interminables colas [rodeaban el templo] para pasar por debajo de las andas y el pedestal. Si en O Corpiño manda la tradición, también es costumbre que muchos fieles se cuelen en la fila sin respetar el turno para volver a pasar por debajo de la Virgen. Son instantes en los que, con el calor sofocante como el de ayer, se crea la tensión propia de las grandes aglomeraciones de personas.

Danza del grupo 
A Carballeira 
de Cercio.

Danza del grupo A Carballeira de Cercio. / Bernabé/Javier Lalín

Cuando la procesión pasaba por la fachada principal del santuario llegó el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, acompañado del conselleiro de Educación, Román Rodríguez. Los miembros del gobierno autonómico fueron recibidos por el alcalde de Lalín, José Crespo, y concejales como Paz Pérez, Begoña Blanco, o Marcos Mariño [natural de O Corpiño, vestido con el traje negro, corbata verde y con el cordón y la medalla de la cofradía].

Crespo levanta la imagen de la Virgen para que Rueda y Rodríguez cumplan con la tradición.

Crespo levanta la imagen de la Virgen para que Rueda y Rodríguez cumplan con la tradición. / // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Rueda y Rodríguez también cumplieron con la tradición de pasar por debajo de la imagen de la Virgen que sale del templo entre vivas y aplausos. Además de los recuerdos que se pueden comprar en las tiendas del santuario, ayer en O Corpiño se tomaron millares de imágenes con una nube de teléfonos portátiles inmortalizando esta jornada.

Crespo levanta la imagen de la 
Virgen para que Rueda y Rodríguez 
cumplan con la tradición.

Dos mujeres agitan pañuelos para despedir a la Virgen. / Bernabé/Javier Lalín

Baile

Más de una decena de 
curas se dieron cita en 
la romería religiosa.

Más de una decena de curas se dieron cita en la romería religiosa. / Bernabé/Javier Lalín

Con la llegada de la imagen a la puerta principal, transcurrida la procesión, José Criado se desprendió de su móvil con el que estuvo grabando vídeos de la procesión y saludando a decenas de feligreses para anunciar el que sería el acto de despedida. Bailarines del grupo tradicional A Carballeira de Cercio danzaron delante de la Virgen, rodeada por una decena de curas que participaron en la misa solemne. ¡Viva la Virgen del Corpiño! ¿Viva nuestra reina! y ¡Viva la madre de Dios! Con estas proclamas y gente agitando pañuelos, gorros o lo que portasen en sus manos fue despedida la Virgen antes de que entrase al santuario, donde será permanecerá hasta el año que viene. Son instantes que muchos de los presentes viven con emoción y con la solemnidad de los que comparten con fervor su predilección por la Virgen. Cerca de las 15.00 horas los oficios llegaban a su fin y las zonas de asiento para el público tanto en el interior como en el exterior del templo se mudaron, en muchos casos, por las mesas corridas de los puestos de comida distribuidos en torno al campo de la fiesta.

Mujeres agitan pañuelos para 
despedir a la Virgen.

Gente entra por la Puerta Santa. / Bernabé/Javier Lalín

La peregrinación a O Corpiño se sucede durante todo el año. Así, según anunció Criado antes de la misa solemne, durante todos los sábados de julio, agosto y hasta el 8 de septiembre habrá procesiones después de la misa de las 18.00 horas.

Entrada de fieles 
por la Puerta Santa.

Pétalos lanzados desde el campanario sobre la Virxe do Corpiño. / Bernabé/Javier Lalín