El destino turístico Deza-Tabeirós rozó las 106.900 pernoctas el pasado ejercicio

Es la quinta mejor cifra de la última década | Pero a escala gallega, solo supera las cifras de Verín, Manzaneda y Celanova | Los turistas equivalen a menos de un nuevo vecino

Una visita guiada en el monasterio de Carboeiro.

Una visita guiada en el monasterio de Carboeiro. / Cedida

Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

La presión del turismo sobre Santiago, la Ría de Arousa, la Ribeira Sacra y Os Ancares nada tiene que ver con la del interior de Pontevedra o determinadas zonas de Ourense. A finales de mayo, el Instituto Galego de Estatística (IGE) publicó el Indicador da intensidade da demanda turística, con datos sobre las pernoctas en 18 grandes destinos turísticos de la comunidad gallega durante el año pasado. Deza y Tabeirós figuran como un único geodestino, y es uno de los cuatro de la provincia, junto a la mencionada Ría de Arousa, la Ría de Vigo e Baixo Miño y, por último, la Ría e Terras de Pontevedra.

En 2023, los alojamientos de Deza-Tabeirós registraron 106.872 pernoctas, lo que supone un ligero descenso en relación a las 108.375 de 2022. Pero al menos, la cifra se mantiene como la quinta mejor de la última década aunque lejos, eso sí, de aquellas 132.757 noches de turistas en 2017. De esas casi 106.900 reservas, más de la mitad, 62.445, corresponden a turistas que no son gallegos. Y esto es una buena noticia, porque son justo 9.155 más que en 2022.

Hubo 9.155 turistas extranjeros más que en 2022

El destino Deza-Tabeirós pierde fuelle en un año, igual que Terras de Pontevedra, que pasa de las 716.157 pernoctas a las 704.509. Suben, sin embargo, Ría de Vigo, en más 100.000, y alcanza las 1.891.806 reservas, y Ría de Arousa, que de sus 2.082.635 reservas de 2022 llega en 2023 a los 2.231.673, colocándose así como el segundo destino favorito de los 18. El primero, es obvio, lleva el nombre de Terras de Santiago, con 2.255.298. Deza-Tabeirós, sin embargo, se coloca entre los más modestos, puesto que sus casi 106.900 visitantes solo superan las cifras de tres destinos ourensanos: los 66.100 de Verín-Viana; los 58.546 de Celanova-A Limia y los 47.271 de Manzaneda-Trevinca. Así, las pernoctas en la zona norte de la provincia son solo el 0,9% del total de Galicia (11.993.000); mientras que las de la Ría de Arousa son el 18,6% y de la capital gallega y su entorno, el 18,8%.

Para saber qué volumen de población suponen los viajeros en comparación con los residentes, el IGE divide el número de pernoctas entre el número de días del año. Este resultado se divide a su vez entre la población de destino y se multiplica por 100. La cifra que obtenemos es un porcentaje, e indica a cuántos vecinos residentes equivaldrían los turistas. En el caso de Deza, las pernoctaciones se quedan en 0,46%, es decir, serían un 0,4 de nuevos habitantes por cada 100 residentes habituales. La carga turística que soporta la Ría de Arousa eleva ese porcentaje al 3,21%, y otro destino más cercano pero tanto o más de moda que Arousa, la Ribeira Sacra, tendría un indicador de población del 1,64%. En sus municipios repartidos entre Lugo y Ourense se registraron el año pasado 344.365 pernoctas, más del triple de las de Deza y Tabeirós.

Gasto medio de 270 euros

Ya a escala gallega, el IGE indica que el gasto medio por turista durante su estancia en la comunidad es de 268 euros por persona, mientras que antes de la pandemia sanitaria ese desembolso apenas superaba los 201 euros. La estancia media sí se mantiene en los tres días, como antes del COVID. En España, los turistas suelen realizar un gasto mayor, de 301 euros, y esta circunstancia ya se daba antes de 2020, cuando el gasto total de los visitantes estaba en los 223 euros, que son 22 por encima de lo que dejaban en tierras gallegas.

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