Cuenta atrás para la subida del recibo de la basura

Los concellos deben imputar al ciudadano el coste del servicio a partir del próximo año | Además de que es deficitario hay que tener en cuenta el impacto que supone la obligatoriedad de implantar el contenedor marrón

Entrega en Silleda de recipientes domésticos para el colector marrón.

Entrega en Silleda de recipientes domésticos para el colector marrón. / | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

La nueva Ley de Residuos y Suelos Contaminados tendrá un alcance en los municipios en dos vertientes: adaptarse al cumplimiento de esta normativa comunitaria y por otro necesariamente implicará un aumento del recibo que abonan los ciudadanos por la recogida, transporte y tratamiento de la basura. Si a estas alturas solo Silleda implantó el contenedor marrón o de quinta fracción [ahí se depositan restos comida, servilletas usadas, papel de cocina sucio y papel y cartón sucios de aceite o de restos de comida o pequeños restos de plantas] a pesar de que era obligatorio a partir del 1 de enero de este año, la sostenibilidad económica es otro de los factores que introduce esta disposición.

No es un secreto que la gestión de la basura cuesta más dinero a las administraciones locales que lo que recaudan. Por poner un ejemplo, en Lalín el gobierno local manifestó en varias ocasiones que la recaudación suponía poco más de la mitad de los gastos. ¿Qué implica este nuevo escenario? Pues que un ayuntamiento como el lalinense que dedica más de 1,3 millones de euros al mantenimiento de este servicio básico y solo recauda algo más de la mitad, la cantidad resultante debe ser trasladada a los ciudadanos en el recibo. Porque además la normativa establece [otra cosa es que, como acontece con normativas de aparente obligado cumplimiento, las administraciones se hagan las remolonas] como objetivo de reciclado de los residuos municipales para 2025 un 55 por ciento de los desperdicios en peso. El objetivo ascenderá paulatinamente hasta el 60% para 2023 y al 65% un lustro después. La Xunta, a las donde llegarían las propuestas de sanciones a los ayuntamientos desde el Estado a instancias de la UE, anunció meses atrás fondos propios para amortiguar el impacto del tributo estatal sobre el vertido y la incineración de residuos. Cabe recordar que los concellos de las comarcas están adheridos al modelo de Sogama.

Pero además la instalación del contenedor marrón tiene un coste, al margen de las posibles ayudas públicas. El Concello de Silleda dedicó a finales de año algo más de 48.000 euros para, mediante una modificación del contrato, adjudicar este servicio a la concesionaria. En el resto de los ayuntamientos se desconoce cuándo y cómo se implantará el colector de quinta fracción, que debía haberse colocado en las calles a principios de este año. El alcalde de Lalín, José Crespo, comentó anteayer que el modelo a aplicar consistiría en dotar al núcleo urbano de este tipo de contenedores, mientras que en el rural se apostaría por el compostaje. La instalación de áreas urbanas con composteros, como funcionan en otros ayuntamientos gallegos, contribuiría a minimizar el impacto económico de la gestión de los orgánicos.

Cabe destacar que los últimos datos oficiales de Sogama indican que los nueve municipios de las comarcas general al día una media de 58 toneladas de orgánicos y gran parte de estos residuos deben ir al contenedor marrón. Lalín y A Estrada producen una media de 3 toneladas anuales por ciudadano.

Una sola empresa para la gestión en A Estrada

El Concello de A Estrada presentaba en febrero de 2020 la posibilidad de unificar y externalizar la gestión del servicio de recogida de basura, contratando así a una única empresa que se hiciese cargo de dicha tarea en todos los colectores, así como del punto limpio en Penerada. Cuatro años han pasado ya sin que demasiado haya cambiado en este aspecto, aunque fuentes municipales aseguraron a finales de enero que nuevo contrato saldría a licitación “de forma inminente” en el primer trimestre de este año. Actualmente, la recogida selectiva se reparte entre varias empresas, de manera que la recogida de vidrio y envases ligeros la llevan dos compañías distintas, mientras que del papel y el punto limpio se encarga Coregal y del contenedor de restos, conocido como el contenedor verde oscuro, Geseco. Este último no debe confundirse con el marrón, donde van a parar los restos orgánicos. Uno de los requisitos que se le pondrían a las licitadoras en el concurso del contrato sería la elaboración de un estudio para conocer mejor la situación de la recogida selectiva en el municipio, especialmente en áreas rurales, donde han sido frecuentes las quejas por parte de vecinos que necesitan conducir hasta alguno de los colectores si desean reciclar. También la realización de campañas de concienciación sobre reciclaje.

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