A Estrada y Lalín superan el bloqueo económico por anticipar pagos millonarios de obras del IDAE

Los dos concellos aceptan la propuesta remitida en aras de agilizar el cobro | A Estrada recibirá, en el plazo de uno o dos meses, algo más de seis millones de euros | En el caso de Lalín, la cantidad pendiente rondaba los cuatro

Cambio de luminarias en una parroquia de A Estrada.

Cambio de luminarias en una parroquia de A Estrada.

Los últimos meses han sido muy complicados, desde el punto de vista económico, para los concellos de A Estrada y Lalín. El anticipo, por parte de ambas administraciones municipales, del pago de obras programadas y ejecutadas con fondos europeos y la demora del Gobierno Central a la hora de canalizar estos fondos hacia los ayuntamientos derivó en una fuerte tensión de Tesorería y en un bloqueo económico, obligando a los dos concellos a recurrir a operaciones de crédito para salvaguardar su comprometida liquidez. En la jornada de ayer, el alcalde estradense, Gonzalo Louzao Dono, confirmó que el ayuntamiento estradense acaba de recibir la resolución del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) con una propuesta de recálculo de la ayuda. El regidor firmó ayer mismo la conformidad del Concello con esta aportación –aun cuando son 16.928 euros menos de lo inicialmente previsto– en aras de agilizar la percepción de 6.082.758 euros. Desde el Concello de Lalín se confirmó asimismo la aceptación de la propuesta que también le hizo llegar recientemente el IDAE, aun cuando, en su caso, la cantidad es sensiblemente diferente a la que se estimaba.

Los dos concellos utilizaron fondos europeos del IDAE para la renovación de sistemas de alumbrado público. En el caso de A Estrada, la apuesta se centró en el amplio rural del municipio, con una inversión total de 7.620406,31 euros. Con ellos se renovaron por completo tanto las luminarias como los cuadros y el sistema de gestión, apostando por incrementar la eficiencia energética y buscando un importante recorte en esta abultada factura municipal. De la citada cantidad, la parte subvencionable con fondos europeos es el 80%. El Concello aportó ya con fondos propios el 20% restante.

Louzao explicó que, en el mismo día en que se incorporó a sus funciones como alcalde tras la toma de posesión pidió al departamento de Intervención una radiografía de la situación. Asumió que el hecho de que el Gobierno se retrase tanto en el abono de las cantidades que tuvo que adelantar el Concello generó “un problema presupuestario y de liquidez”, ante el que las arcas estradenses tuvieron que buscar “un balón de oxígeno” por la vía de una póliza de crédito, suscrita a finales de 2023 y por importe de 3 millones de euros. “Nos permitió trabajar con cierta normalidad”, expuso el mandatario. Ese primer lunes como alcalde se puso ya en contacto telefónico con el IDAE y, transcurrida una semana sin respuesta al correo que le sugirieron remitir, volvió a intentarlo.

Louzao aseguró que su intención –ante una situación que confesó desesperante y que ponía al Concello “con el agua al cuello”– era presentarse en Madrid para mantener una entrevista con la secretaria general del IDAE, María Francisca Rivero García, pero fue ella directamente la que –vía telefónica– le facilitó la información que buscaba el regidor. Indicó que se comprometió a que en este mes de junio llegase una propuesta de resolución, orientándole a que, si se aceptaba la cantidad indicada, el pago podría hacerse efectivo “en el plazo de un mes o dos”. El munícipe estradense asumió que, la falta de conformidad con la resolución abriría un proceso de alegación que dilataría en el tiempo la percepción de los fondos y, en consecuencia, prolongaría el bloqueo actual.

Estabilidad

Louzao Dono aplaudió que llegase en el plazo indicado la resolución del IDAE y, aun siendo consciente de que quedan varios interrogantes abiertos, “la historia tiene para A Estrada un final feliz”. Señaló que el recálculo de la subvención no supone una gran pérdida para el ayuntamiento estradense, siendo conocedor –dijo– de que otros concellos que realizaron inversiones similares a la estradense habrían perdido cifras próximas al millón de euros. “En julio habrá final feliz”, confió.

Sin embargo, desde el Concello de A Estrada se quiso aclarar que este ingreso de algo más de 6 millones de euros entraría como remanentes. “No vamos a poder gastar nada hasta que nos diga el Estado cómo”, asumió el primer edil. Es decir, aun cuando se ingresen estos fondos, no se podrían utilizar para realizar nuevas obras o pagar facturas, por ejemplo. “Lo que cambia es que no vamos a tener problemas de liquidez”, expuso el jefe del ejecutivo local. De este modo, la percepción de estos fondos devolvería al Concello de A Estrada la situación de solvencia, permitiéndole el acceso a préstamo si fuese necesario y regresando a la senda de las liquidaciones presupuestarais positivas. En todo caso, la administración local tendrá que aguardar –indicaron ayer el alcalde y el edil de Facenda, Alberto Blanco– hasta ver si el Estado autoriza en su momento que estos fondos se destinen a la amortización de deuda, por ejemplo.

Pago de facturas

El acceso a una póliza de crédito de 3 millones de euros permitió al ayuntamiento estradense un margen de maniobra, ese “balón de oxígeno” del que habla Louzao. En este sentido, el alcalde señaló que la Xunta de Goberno Local acordó hace dos semanas el pago de las facturas pendientes de 2023, de manera que se abonarán 810.000 euros, que proveedores del Concello estaban esperando con ansia. Además, en la sesión del pasado lunes se aprobó también el pago de otros 90.000 euros en facturas correspondientes a bienes y servicios prestados en 2023 pero cuya factura tiene su entrada en el ejercicio 2024.

El dirigente local, consciente de la preocupación que esta situación venía generando en pequeños proveedores del Concello, explicó que las de enero y febrero de este año también tuvieron orden de pago y que el departamento de Intervención trabaja ahora con las de marzo, abril y mayo, con la previsión de que puedan pagarse a comienzos del mes de julio. “Estamos recuperando cierta normalidad”, dijo, aguardando que el pago de los fondos pendientes mejore todavía más el contexto económico.

Lalín asume una quita de 700.000 euros sobre los 7 millones

En el caso de Lalín, el Concello estaba pendiente de percibir 4.072.383 euros del IDAE, correspondientes al proyecto de sustitución de luminarias. Sumando este montante el de pendiente de la Edusi, las cantidades adeudadas se remontan, en el mejor de los casos, a diciembre de 2022, cuando se pagaron las obras correspondientes a los adjudicatarios y donde se solicitó el reembolso a los distintos organismos. En el caso del IDAE, el Ayuntamiento adelantó el dinero, más de cuatro millones, para llevar a cabo la sustitución de luminarias y cuadros, un proyecto que estuvo “prácticamente terminado en agosto de 2022 y la solicitud de devolución del dinero del proyecto se realizó a principios de noviembre de 2022”, se explicó en su momento. El gobierno realizó diversas consultas a los técnicos sobre la ejecución de las devoluciones de los fondos adelantados, con la previsión de que los pagos se realizasen “hacia finales de 2024 o ya en 2025”.

Sin embargo, además del programa de eficiencia energética la caja de la administración municipal tenía pendiente de ingresar también fondos de la estrategia comunitaria Edusi. El pasado mes de enero, con motivo de la aprobación de los presupuestos para este año, el alcalde, José Crespo, se defendió de las críticas de la oposición por una deuda que superaba los 10 millones de euros. Tanto el mandatario como su gobierno clamaron en numerosas ocasiones contra el Gobierno central por la demora de unos pagos cifrados entonces ya en torno a los 7 millones, cantidad que comprometía y maniataba la economía municipal. Ahora, al parecer el ejecutivo aceptó una quita de unos 700.000 euros al anteponer un escenario de liquidez inmediata a enzarzarse en una disputa administrativa o judicial con el ministerio. Hubo cuestiones que fueron “descertificadas” como la inclusión del alumbrado de las fiestas patronales y otras actuaciones que no fueron aceptadas a pesar de haber sido ejecutadas.

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