Desciende la tasa de riesgo de pobreza pero aumentan los usuarios de entidades solidarias

Cruz Roja y O Mencer confirman una subida en el número de familias con necesidades por la llegada de población inmigrante | La carestía de la cesta de la compra merma la capacidad económica de los jubilados

Una campaña de recogida de alimentos organizada por Cruz Roja en Carrefour.

Una campaña de recogida de alimentos organizada por Cruz Roja en Carrefour. / BERNABE/JAVIER LALIN

Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

La tasa de riesgo de pobreza es el porcentaje de hogares que tienen unos ingresos inferiores al 60% del ingreso mediano nacional o gallego. Es decir, mide la posición de inferioridad de un hogar respecto a otros de la sociedad en la que vive.

Esa tasa se expresa en porcentajes y en 2019, antes de la pandemia sanitaria, era de un 16,59% en Deza y Tabeirós-Montes, de modo que 16 de cada 100 hogares de las comarcas tenían unos ingresos por debajo de esa mediana del 60% de los ingresos de toda Galicia. La situación ha mejorado en 2022 (es el dato más reciente que permite consultar el IGE), con una tasa del 11,41%. Esta cifra, además, es la más baja de todas las comarcas de la provincia, pues Pontevedra Sur tiene una tasa de riesgo de pobreza del 20,86% (era del 20,44 en 2019); O Morrazo, del 16,14 (11,15); Pontevedra, del 15,68% (16,77); Vigo, del 14,55 (13,51) y Caldas-O Salnés, del 14,20 (15,96).

Puede haber mejorado la situación económica de muchos hogares del área nororiental de Pontevedra, con la recuperación del mercado laboral y la subida de los salarios. Pero el volumen de familias y personas que acuden a entidades sociales y de voluntarios continúa creciendo desde la pandemia. “En Deza atendemos a más familias, porque llega mucha población de Venezuela o de Colombia países que están en una situación económica complicada desde hace tiempo”, explica la coordinadora de la oficina de Cruz Roja en Lalín, Silvia Vázquez Presas.

Alimentos y recibos

Esta entidad les busca ayuda para la obtención de alimentos, productos de higiene o limpieza y para el pago de suministros. “Cuando acuden a nosotros, hacemos una valoración integral de la persona o de la familia” para concretar qué necesidades pueden cubrir, si hay menores o si, en el caso de personas mayores de 65 años, pueden acudir a actividades de gimnasia, de entrenamiento de la memoria o si, por ejemplo, precisan acompañamiento para sus citas médicas. Y es que hablamos de familias locales y de foráneas que están en situación de riesgo, pero también puede ocurrirles lo mismo a personas jubiladas. “Hay casos en los que cobran pensiones no contributivas y, aunque no estén pagando un alquiler, pueden llegar muy justos a fin de mes por el encarecimiento de la cesta de la compra”, por ejemplo. No disponemos de la tasa de riesgo de pobreza en mayores de 65 años en las comarcas, pero sí a nivel gallego: en 2022 era del 16,7% en los hogares unipersonales masculinos, y del 20,42% en los femeninos.

No se trata solo de que estas familias tengan cubiertas sus necesidades básicas, sino también de que puedan integrarse en el mercado laboral y alcanzar una autonomía. Por eso, desde Cruz Roja Lalín hay proyectos de empleo, que engloban cursos (el más reciente ha sido uno de caja y reposición, para trabajar en supermercados) y redacción del curriculum vitae, que desde Cruz Roja se remite a aquellas empresas que buscan personal. La orientación laboral también es una de las tareas de O Mencer con las familias en situación de riesgo. Su tesorero, José Luis Factor Rodríguez, explica que “tenemos un acuerdo con la Asociación de Empresarios de Deza, de modo que cada tres meses renueva las ofertas de empleo, que están a disposición de todos los usuarios en nuestro local”, situado ahora en la rúa Polideportivo, número 2.

Clases de castellano

O Mencer coincide con Cruz Roja Lalín en ese incremento de familias en riesgo de pobreza que acuden a estas entidades para cubrir sus necesidades básicas. En el caso de O Mencer, proporciona alimentos donados o bien a través de campañas propias o bien a través de otras entidades, como el Banco de Alimentos, que el pasado fin de semana cerró una iniciativa solidaria en el hipermercado del centro comercial Pontiñas.

Y de la misma forma que a veces se nos escapa que nuestros mayores pueden estar pasando estrecheces económicas, suele asociarse el riesgo de pobreza y de exclusión a ámbitos solamente económicos, y no es así. En ocasiones, asentarse en un país con un idioma distinto ralentiza, cuando no impide, esa integración. Por eso, desde Cruz Roja Lalín también funcionan desde hace años sesiones de clases de español para familias de habla no hispana, para favorecer esa inclusión en el mercado laboral, pero también clases de refuerzo escolar para esos niños y niñas inmigrantes.

Solidaridad en la campaña escolar y en la huerta

Al ser preguntada sobre si el encarecimiento de la vida ha influido en el apoyo de los dezanos, Silvia Vázquez es tajante: “Deza y Lalín siempre han sido muy solidarios, y para ello basta con el ejemplo de la campaña escolar que realizamos en septiembre en el centro comercial Carrefour, porque siempre cubrimos las necesidades de las familias”. Cruz Roja cuenta con 470 socios, y en el Sorteo del Oro, con el que Cruz Roja consigue fondos para sus acciones, “todo el mundo nos compra un boleto”.

Y la solidaridad está presente, como siempre lo ha estado, en el rural: muchas familias en riesgo de pobreza que viven en aldeas reciben excedentes de huerta de sus vecinos, de forma altruista.

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