Solo diez de las 33 parroquias de Silleda ganan población y otras dos la mantienen
El principal núcleo urbano rebasa por primera vez los 3.500 habitantes y A Bandeira llega a 868
Repiten las nueve aldeas deshabitadas y otras 69 no alcanzan los diez vecinos

Casas en las inmediaciones de la N-525 a su paso por Chapa, que ganó once vecinos. / Bernabé/Javier Lalín

Silleda es, junto a Lalín, el concello que mejor soporta la sangría demográfica en Deza y Tabeirós-Terra de Montes. Su población a 1 de enero de 2023 –fecha a la que remite el último dato oficial del Instituto Nacional de Estadística– era de 8.876 personas, 16 más que un año antes.
En esto tienen mucho que decir los dos núcleos urbanos: Silleda supera por primera vez los 3.500 habitantes y totaliza 3.552, tras ganar 63 en un año. Este crecimiento se atenúa con respecto al de ejercicios anteriores, con balances positivos de 74 vecinos en 2022, 70 en 2021 y 173 en 2020. Gracias al tirón de su núcleo urbano, la parroquia de Silleda se apunta 64 vecinos más. Una docena aumenta Manduas, en donde A Bandeira, tras dos bajones consecutivos, suma 16 personas y se sitúa en 868.
En mucha menor medida, aportan su grano de arena ocho parroquias rurales, entre las que destaca Chapa, que se apunta once residentes más, o Moalde, con seis. Logran mantenerse Dornelas y Pazos, que sigue siendo la menos poblada, aunque se le acerca Xestoso. De las 21 parroquias en negativo, las que más pierden son Margaride y Martixe, que ceden ocho vecinos cada una –y la primera ya había perdido seis el año anterior–, y Cortegada y Negreiros, con siete. Saídres y Cervaña caen por debajo de la barrera del centenar. Y Ansemil, que se deja una decena de empadronados en dos ejercicios, baja del medio centenar.
Aunque recortan dos habitantes cada una, Escuadro y Laro siguen siendo las parroquia rurales más pobladas, con 371 y 248, respectivamente. Esta última alberga la aldea más grande demográficamente hablando: Freixeiro, con 77, si bien no hace tanto rebasaba el centenar.
Hay 69 aldeas que no llegan a la decena de habitantes, cinco más que un año antes. Pasan a estar en esta tesitura Altamira (Cira), Outeiro (Manduas), Vilanova (Oleiros) y A Cañoteira (Saídres), que bajan de 10 a 9 residentes; Gamil (Margaride), de 12 a 9; y Ponte da Pedra (Negreiros), de 10 a 8. En cambio, el lugar de Maril (Fiestras) escala de 7 a 10.
Repiten las mismas nueve aldeas abandonadas, según el Nomenclátor del INE, que son: Reboreda (Abades), A Braña (Cira), Segade (Cortegada), Marín (Fiestras), Crestelle (Manduas), Freixeiro (Parada), Cartimil y Outeiro (Siador) y Reigosa (Xestoso).
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