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Una avería deja sin agua a bares cercanos al ambulatorio de Lalín

Fue debido a la rotura de un tubo y el servicio no se restableció hasta las 13.00 horas | En 2020 hubo otro percance semejante

Loza acumulada en una de las barras del bar O Recanto. |

Loza acumulada en una de las barras del bar O Recanto. | / // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

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Alfonso Loño

Alfonso Loño

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Vecinos del último tramo de la calle Pintor Laxeiro de Lalín y de Nuno Eanes de Cercio, enfrente al ambulatorio, estuvieron sin agua al menos durante toda la mañana de ayer. Entre los afectados están tres establecimientos de hostelería, cuya actividad cayó a mínimos a consecuencia de la falta de agua.

Indicador de una máquina de café. |   // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Indicador de una máquina de café. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN / alfonso loño

Al parecer, fue de madrugada cuando una de las canalizaciones del margen izquierdo en sentido ascendente por Pintor Laxeiro se rompió, dejando sin servicio a esta zona. Operarios de la empresa concesionaria del servicio municipal, Aquadeza, se desplazaron a una zona en la que ya hace cuatro años había habido otra avería muy semejante. Las canalizaciones, de fibrocemento, rompieron y, como acontece en otras ocasiones, es preciso localizar la fuga y tras cavar una zanja en la acera, colocar un trozo de tubería de PVC para restablecer el abastecimiento de agua potable.

“Me di cuenta, cuando llegué, antes de las 8 de la mañana y quería preparar los churros que elaboramos a diario, que no había agua”. Nos dijeron que media hora, pero al final a las 11.00 decidí abrir, aunque no pude vender café”. Así resume Santiago Mariño, propietario del bar O Recanto, esta inusual mañana que, asegura, afectó también al bar Orly y a la cafetería y pastelería Dulces Encantados. “Parece ser que las tuberías tienen unos 50 años y acaban rompiendo, pero lo peor es que esto puede volver a pasar en pocos días”, añade el hostelero.

Tanto este negocio como los antes citados tienen entre sus clientes a pacientes y acompañantes que acuden al centro sanitario y aprovechan para tomar un café. “Vendí zumos, algunos cacaos que preparé calentando leche en una pota en la cocina, o refrescos, pero casi es mejor trabajar sin luz que sin agua, porque te das cuenta de que casi no puedes hacer nada. Cuando ya no tenía loza limpia, tuve que parar de trabajar,”, lamenta Mariño.

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