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La agonía del rural: solo 70 de las 246 parroquias de las comarcas ganan vecinos

Deza y Tabeirós-Montes mantienen su población por la subida de 654 censados en las áreas urbanas | El núcleo principal de Lalín llega a 11.748 habitantes y el de A Estrada tiene 8.379

Chedas (Zobra) figura ahora como una de las aldeas deshabitadas de las comarcas. |   // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Chedas (Zobra) figura ahora como una de las aldeas deshabitadas de las comarcas. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN / ALFONSO LOÑO

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Alfonso Loño

Alfonso Loño

LALÍN

Las comarcas afrontan desde hace muchos años el reto de mantener población en un territorio muy extenso integrado por 1.812 aldeas repartidas en 246 parroquias. La sangría demográfica, común en la mayor parte de los nueve ayuntamientos de Deza y Tabeirós-Montes, es mucho más acusada en el rural, donde los padrones municipales siguen encogiéndose como consecuencia de un trasvase de vecinos a las áreas urbanas y en aquellos concellos receptores de flujos de migrantes el rural no suele ser el destino preferido para asentarse.

A pesar de que los datos son ligeramente mejores que los del año anterior, en el nomenclátor por unidad poblacional se pone de manifiesto que solo 70 de las 246 pedanías ganaron vecinos, en otras 21 no hubo cambios y, por lo tanto, 155 perdieron residentes. El informe estadístico de 2023 indica que las comarcas ganaron siete habitantes, pero si vemos la evolución de los principales núcleos urbanos llama la atención que en un año ganasen un total de 564 empadronados. El rural se desangra a favor de las áreas de mayor concentración de personas. Ahora vamos a ver cuántas parroquias ganan habitantes en los nueve concellos. En Lalín solo fueron capaces de hacerlo una decena de sus 48, las mismas que en Silleda, pero donde hay 33 pedanías. En Vila de Cruces fueron nueve de 28, cuatro de 20 en Rodeiro, ocho de 24 en Agolada y dos de 8 en Dozón. A Estrada, con 51 feligresías, fue capaz de mejorar sus registros en 16 de ellas, mientras que en Forcarei fueron cuatro de 13 y siete de 21 en Cerdedo-Cotobade.

La pérdida de población que azota a las comarcas suele tener efectos directos sobre sus principales áreas de concentración de habitantes y en algunos casos los núcleos urbanos también se encogen. No obstante, esta gráfica no se reprodujo durante el último año y de las principales urbanas solo Rodeiro capital pedió vecinos, pasando de 425 en 2022, a 416. El de Agolada alcanzó 531 (15 más) y el de Dozón sumó cuatro, hasta 117. En las calles del núcleo principal de Forcarei residen 475 personas (19 más) y en Soutelo son 420 (11 a mayores). Las áreas de Cerdedo, Carballedo y Tenorio también incrementaron su censo.

En lo que respecta al segundo municipio de las comarcas más poblado, A Estrada, su trama urbana también mejoró su censo, con 78 empadronados más, alcanzando los 8.379. También crece el área periurbana de Figueroa de Arriba, ya con 1.034 habitantes, que son 44 más.

El crecimiento del casco urbano lalinense mantiene una línea ascendente hasta el punto de que ahí ya se concentran 11.748 de los 20.282 habitante del término municipal, donde su censo se incrementó en 81 vecinos, mientras que en la parroquia principal son 278 más. También ganan residentes los dos núcleos urbanos de Trasdeza y la capital municipal totaliza 3.552 (63 más), mientras que en A Bandeira son 16 a mayores, llegando a los 868. La trama urbana de Vila de Cruces también mejora sus resultados, ahora con 1.274 vecinos (62 más que hace un año), pero Merza recortó cuatro, hasta los 351. Fontao y Gres resistieron e incluso mejoraron su registros.

Un territorio con 49 aldeas abandonadas

En las comarcas hay 49 aldeas en las que no vive nadie, un balance semejante del año anterior. En Lalín son seis, donde el lugar de Chedas (Zobra) está ahora deshabitado, mientras que en el núcleo de Anseán [que da nombre a la parroquia homónima] no había gente y ahora constan cuatro personas. Las demás son: Agrazán, Corbillón, Mouriscade y Piñoi. Silleda conserva nueve aldeas abandonadas: Reboreda, A Braña, Segade, Marín, Crestelle, Freixeiro, Cartimil, Outeiro y Reigosa. En Vila de Cruces son las de Silvares y Couto y las ocho de Rodeiro corresponden a: Parrocha, Remesar, Devesa, Vila do Fondo, Vence, Devesa, Casardixo y A Bauica. Otras ocho, una más, con Quián, se sitúan en el término municipal agoladés: Cendoi, Quintas, Traspenas, Casas Novas, A Torre, Casquive, Quián y Sisto. En Dozón, sin aldeas sin vecinos el año pasdo, suma ahora Pallota. A Estrada mantiene diez: O Souto, O Preguecido, A Calzada, O Coto, Ouzamerxe, Xestás, O Pinal, Os Muros, Vilanova, Cruxeira, En Forcarei son Ameixeiras (nuevo), Pereira y Regotraveso y las cuatro de Cerdedo-Cotobade corresponden a Agualta, O Regueiro, Arufe y Sabugueiro.

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