Historia de lo nuestro

El incremento del IBI coincide con que se cumplen 12 años desde la anulación de una inusual bonificación general del 37,5% | En diciembre hará 20 años desde aquel encierro vecinal en el consistorio para conseguir esta rebaja

Los vecinos protagonizaron muchos días de encierro en el consistorio por el IBI, pasando la Navidad de 2003. |   // BERNABÉ

Los vecinos protagonizaron muchos días de encierro en el consistorio por el IBI, pasando la Navidad de 2003. | // BERNABÉ / Ana cela

Ana Cela

Ana Cela

Subir al salón de plenos en A Estrada durante la última sesión extraordinaria era casi imposible sin asociar el ascenso a un recuerdo: el de los tiempos en los que incluir el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) en el orden del día de un pleno se vinculaba inevitablemente a unas cuantas horas de tenso debate político, presencia policial en el salón y más vecinos ocupando las butacas que en los estrenos cinematográficos de Navidad. Atravesar la puerta hizo que aquella asociación se esfumase de modo automático. Parece haber llegado el momento de archivar toda aquellas imágenes e información en la carpeta del ayer, una con una etiqueta en la que pueda leerse “historia de lo nuestro”, bajo el comando de búsqueda “IBI en A Estrada”.

El pleno en el que se acordó la subida del IBI en un 25% para todos los recibos del casco urbano desde 2024 –al pasar el tipo impositivo del 0,4 al 0,5– y la aplicación de recargos para los grandes poseedores con propiedades vacías en el municipio, fue una sesión larga. Hubo ciertos momentos de tensión en el debate, aunque sin acercarse ni mínimamente a los ecos del pasado. En el patio de butacas, algo más de media docena de ciudadanos, muchos de ellos militantes de los grupos de la oposición municipal. Ni policía ni una presencia mediática reseñable. Vamos, nada que ver.

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Vecinos durmiendo en el antiguo salón de plenos. / Bernabé

La intrahistoria de la sesión la pone, precisamente, el recuerdo de la propia relación del Concello de A Estrada con la subida de los recibos del IBI. Y es que el incremento anunciado por el gobierno local coincide justo en el mes en el que se cumplen 12 años desde que el ejecutivo –con prácticamente los mismos integrantes, habida cuenta de los pocos cambios que el PP ha introducido en su lista electoral– anuló una bonificación del 37,5% generalizada para todos los recibos del IBI en el casco urbano estradense. Sin reparar en el aniversario, sí hubo referencias a esta supresión. El alcalde, José López Campos, indicó que lo único que hizo su gobierno en 2011 fue poner punto y final a una situación que tildó de “ilegal”. Sin entrar en el fondo de la cuestión, nadie podrá negar que, al menos, inusual sí que era.

El ‘café para todos’ se terminó tras el pleno de aquel octubre de 2011, doce años antes de la subida de todos los recibos de cara a 2024. Sin embargo, el conflicto que realmente marcó la historia de A Estrada y su Impuesto de Bienes Inmuebles es, sin género de dudas, la protagonizada por decenas de vecinos que, al grito de “¡contribución solución!”, protagonizaron un encierro en la casa de todos los estradenses para forzar un pleno en el que el gobierno local –presidido entonces por ya el desaparecido Ramón Campos Durán– aprobase, justamente, la rebaja que se anuló hace algo más de una década.

Los vecinos actuaron con vista aquel diciembre de 2003. Para ellos era importante que el ejercicio no se terminase sin acordar una rebaja en el IBI porque no querían tener que pagar un recibo incrementado al año siguiente. El 19 de diciembre, al no conseguir de día la convocatoria del pleno que demandaban, decidieron dividirse en turnos de tres horas para mantener una presencia de entre 15 y 20 personas durante toda la noche en la casa consistorial. Pese a que la edad media de los “encerrados”, vigilados en todo momento por agentes de la Policía Local, era bastante elevada, todos se apuntaron en la lista y los relevistas del último turno se despidieron ese día para ir a comer algo y descansar en sus domicilios antes de su vuelta al ayuntamiento. Fueron varios días de encierro, hasta el punto de que pasaron la Nochebuena, la Navidad y el Fin de Año entre la segunda planta del consistorio y el salón de plenos, escogido para pernoctar.

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Los vecinos se encerraron el 19 de diciembre de 2003. / Bernabé

Todavía quedarían por delante muchos días de conflicto del IBI, ya que el pleno en el que se aprobó la bonificación generalizada no llegó hasta agosto de 2004. Aquella sí que fue una sesión calentita, multitudinaria –con más de un centenar de vecinos–, con gran despliegue policial y tensa hasta el insulto. Literalmente. Aquel día se aprobó una bonificación general del 37,5 por ciento para todas las unidades catastrales de la localidad. La medida fue aprobada con el único apoyo del grupo municipal del BNG y la abstención de PP y PSOE, que justificaron su postura subrayando la “ilegalidad” de una rebaja catastral universal para toda la localidad.

De hecho, quiere la casualidad que de nuevo en octubre se escriba otra página en esta historia entre el IBI y A Estrada, porque este mes se cumplen 19 años desde que el PP tuvo que tirar de mayoría para rechazar, por entenderlo fuera de plazo, el requerimiento de la Delegación del Gobierno que pedía la anulación de la peleada bonificación. El BNG no votó ese día. Durante seis años hubo café para todos. Pero, en 2011, con una economía local en horas bajas –como ahora– y estimando que las irregularidades de las valoraciones podrían haberse corregido ya, el pleno anuló las bonificaciones. Desde entonces hasta ahora, los protagonistas de esta historia podrían ser los mismos, pero ya nunca serán iguales.

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