Sé lo que hicisteis desde 1840

El archivo municipal de A Estrada avanza hacia convertirse en un museo de la administración del papel, con más de 50.000 expedientes | Está todo informatizado y desde 2017 ya se no se conservan documentos en formato físico

Ruedas para mover manualmente las estanterías del archivo. Sobre estas líneas, acta de 1840 y zona con los volúmenes de documentación más antigua, cosida para archivo. Primeras actas manuscritas del Concello y antiguo sistema de búsqueda con fichas.  | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Ruedas para mover manualmente las estanterías del archivo. Sobre estas líneas, acta de 1840 y zona con los volúmenes de documentación más antigua, cosida para archivo. Primeras actas manuscritas del Concello y antiguo sistema de búsqueda con fichas. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN / Ana Cela

Ana Cela

Ana Cela

La sociedad de la información y la comunicación está en las nubes. Podría decirse que literalmente. En un mundo en el que el espacio físico parece volverse cada vez más reducido, el virtual gana valor por momentos. Lo fiamos todo a ese cajón etéreo e invisible en el que depositamos nuestras fotografías de momentos felices, los vídeos de cómo van creciendo las nuevas generaciones y hasta el papeleo más importante; aquel que antes tendría en el hilo y la aguja sus grandes aliados para coserse con fuerza a la memoria y preservarse de la condena al olvido que siempre trae consigo el fugaz paso del tiempo. Sin embargo, el recuerdo en papel sigue estando ahí, como lo están los álbumes familiares en casa de los abuelos, y es fácil acudir a él cuando alguien vela para que esté bien conservado y almacenado. Es lo que pasa en lugares como el archivo municipal del Concello de A Estrada. Estas salas tienen memoria. Y saben perfectamente qué se hizo en el ayuntamiento estradense desde 1840.

El espacio se optimiza con 
estanterías móviles que abren
y cierran pasillos.
  | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

El espacio se optimiza con estanterías móviles que abren y cierran pasillos. / Bernabé/Javier Lalín

Son pocas las personas que visitan el archivo municipal. Sus fondos se requieren de cuando en vez, si bien estas consultas se vinculan principalmente a justificar empadronamientos en A Estrada durante determinados años o con fines de investigación. Está operativo en la capital estradense desde que la sede municipal pasó de Cereixo a A Estrada, en el año 1840. No es de extrañar, por tanto, que los primeros documentos que se conservan sean, precisamente, las actas de las sesiones de aquella administración municipal que daba sus primeros pasos a mediados del siglo XIX.

Sé lo que hicisteis desde 1840

Los documentos más antiguos son de 1840. / Bernabé/Javier Lalín

En este archivo se guarda todo el papeleo que produce el Concello de A Estrada. Quizás sería más correcto decir ‘producía’, ya que con la llegada de la administración electrónica –que lleva por bandera la máxima del ‘papel cero’– toda la documentación se transfiere ahora al archivo virtual, de manera que no se inventaría nada en soporte físico. Hasta el año 2017, todas las actas de plenos municipales, juntas de gobierno, comisiones informativas o todo aquel papel con valor documental y, por tanto, susceptible de ser consultado, se registraba en un archivo que supera ampliamente los 50.000 expedientes.

Sé lo que hicisteis desde 1840

Tomos de papeles manuscritos. / Bernabé/Javier Lalín

En sus orígenes, el archivo municipal estradense ocupaba un cuarto anexo al antiguo salón de plenos, con una puerta ignífuga para proteger estos tesoros documentales de un hipotético incendio que pudiese poner en riesgo su memoria. Ahora ocupa su propia planta en un edificio municipal situado al pie de la Avenida Benito Vigo, encima del Museo do Moble e da Madeira (MOME) y debajo de la sede provisional del Juzgado Número 2. Las instalaciones han sabido incorporar mecanismos para optimizar espacio, de manera que las estanterías son móviles, se acercan o se separan con un sistema de rieles que se accionan de forma manual.

Sé lo que hicisteis desde 1840

Los primeros libros de actas manuscritas. / Bernabé/Javier Lalín

Antes de que la documentación fuese escaneada y digitalizada para poder ser localizada con las correspondientes aplicaciones informáticas, la estradense María Jesús Fernández Bascuas –estuvo al frente del archivo durante muchos años y actualmente asume las labores de secretaria municipal– incorporó un sistema de fichas que permite localizar en qué pasillo, caja y expediente está guardado el documento que se pretende consultar.

Sé lo que hicisteis desde 1840

Sistema de búsqueda a través de fichas previo a la digitalización del archivo. / Bernabé/Javier Lalín

No hace tantos años que el hilo, la aguja y el punzón figuraban también entre el material de este archivo para poder coser los expedientes. Las estanterías con los volúmenes más antiguos explican por qué. Las actas manuscritas de aquellos primeros años de Concello de A Estrada son hermosas, aunque casi imposibles de descifrar para ojos inexpertos, si bien cualquiera puede apreciar en ellas el esmero.

El archivo municipal se siegue utilizando a día de hoy porque la gente continúa necesitando información que se preserva en estas dependencias. No obstante, es innegable que, más pronto que tarde, los investigadores serán los únicos que lo visiten y este servicio acabará convirtiéndose en un museo para recodar lo que fue un ayuntamiento de papel.

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