El pescador estradense Salva Ortega captura el “campanu” del río Ulla

Uno de los grandes expertos en la pesca del salmón en la zona sacó un ejemplar de ocho kilos en el coto de Ximonde | Su hermano Diego también lo consiguió hace dos años

Salva Ortega posa con el “campanu” a orillas del río Ulla. |   // BERNABÉ/ANTÓN FONDEVILA

Salva Ortega posa con el “campanu” a orillas del río Ulla. | // BERNABÉ/ANTÓN FONDEVILA / Lois Docampo

El “campanu” del río Ulla en la temporada 2023 se hizo esperar más de un mes pero finalmente ya está aquí. Se trata de un ejemplar de ocho kilos y casi un metro de larga pescado, como no podía ser de otra manera, en el prolífico coto de Ximonde. El destino sin embargo ha querido que el pescador que ha conseguido pescar al rey del río esta temporada haya sido el estradense Salva Ortega, un hombre ligado desde hace años a la pesca del salmón en la zona.

Salva Ortega, responsable de la web especializada en la pesca de salmónidos, www.asorillasdoulla.com, ha capturado muchos salmones a lo largo de su vida, en una tradición que le viene de familia. Sin embargo, esta ha sido la primera vez que pesca el “campanu”. Curiosamente, hace dos años, otro Ortega, su hermano Diego, era quien se hacía con el primer salmón de la temporada y en el mismo coto. Salva sin embargo no había tenido suerte en las últimas temporadas en el Ulla, pero sí en otros ríos. Precisamente hace solo unos días, el pescador ribereño capturaba un bonito ejemplar en el río Narcea, dándose por satisfecho en una temporada que avanzaba en el Ulla sin rastro del rey del río.

En esta jornada de sábado, Ortega contaba con una importante baza, un puesto en el coto de Ximonde, pero las condiciones no eran las idóneas. Con el río teñido de chocolate por las últimas tormentas y muy alto de agua, las perspectivas no eran buenas. “Fue suerte, nada más”, afirma el pescador. “Momentos antes estaba a punto de marcharme de allí cuando me encontré a un amigo que me recomendó lanzar en el puesto de Penedo Redondo. Como viniera hasta allí para estar un rato conmigo, decidí quedarme y estar un poco de charla. Unos veinte minutos después picó, casi en el mismo sitio en el que él me dijera. A veces todo es cuestión de suerte, de estar en el momento justo”, explica.

A partir de ahí, tocaba pelear con un salmón de grandes dimensiones que no iba a rendirse fácilmente. En este caso, la suerte quedó a un lado y pasó a cobrar importancia la experiencia del pescador de Couso. “No costó tanto sacarlo como podría parecer. De inicio tiró mucho, como es normal en un salmón tan grande, pero sabía que después se iba a dejar ir. Estos salmones, con tanta agua en el río, suelen buscar la zona media y se dejan llevar por la corriente. Si están en esa zona y con ocho kilos, son difíciles de soportar, así que tiré mucho de él parar sacarlo de esa parte y que no me costase tanto mantenerlo”, relata el pescador. Luego, con algo de ayuda de los amigos presentes, consiguió sacarlo del río.

El pescador cuenta ahora con dos salmones de grandes dimensiones. Uno de ellos ya tiene destino, ya que se guardará las fiestas de Couso, el 15 de agosto, cuando los Ortega acostumbran a realizar una comida. Como no podía ser de otra manera teniendo en cuenta la familia de la que se trata, el plato principal siempre es el salmón.

Un río que no estaba en las mejores condiciones

Solo unos minutos antes de iniciar su lucha contra el “campanu”, Salva Ortega reconocía desde el coto de Ximonde que el Ulla no estaba en las mejores condiciones para la pesca. Las tormentas caídas a lo largo de esta semana levantaron y arrastraron una gran cantidad de tierra, tiñendo el río de un color chocolate que hace imposible ver nada. A eso hay que añadir además que el río baja muy lleno a estas alturas del año, algo provocado también por las últimas lluvias. Ortega, gran conocedor de la pesca del salmón en la zona, auguraba además que este problema podría extenderse durante semanas, ya que serían necesarias más lluvias para arrastrar toda esa tierra río abajo. “El río no estaba nada bien. Había incluso tres pescadores asturianos que tenían coto en Ximonde hoy y estuvieron llamando toda la semana para ver sí venían o no. Al final, decidieron no hacerlo, algo que entiendo con estas condiciones, en una temporada en la que no había salido ningún salmón y con un viaje de tantas horas para venir a pescar. Y al final, terminó saliendo el campanu. En esto de la pesca nunca sabes qué puede pasar”, explicó.