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Las trece residencias de mayores de las dos comarcas solo disponen de 69 plazas libres

La oferta se limita a centros de A Estrada, Forcarei y Cerdedo-Cotobade | Lalín es el concello con más recursos y en Agolada y Dozón no existe ningún recinto | En Deza y Tabeirós-Montes hay 25.500 personas de más de 65 años

Terrenos reservados para la futura residencia de Dozón. |  // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Terrenos reservados para la futura residencia de Dozón. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN / alfonso loño

Alfonso Loño

Alfonso Loño

lalín

Deza y Tabeirós-Montes es uno de los territorios de las comarcas con la población más envejecida, sobre todo por el peso que tienen los concellos menos poblados como Rodeiro, Agolada y Dozón. Los ciudadanos en edad de jubilación suponen casi cuatro de cada diez habitantes o, lo que es lo mismo, 25.500 personas; medio millar más en la última década. La atención a los mayores es un derecho que no está al alcance de todos por dos razones esenciales: el coste de una plaza en una residencia no es asumible para todas las familias –la tramitación de la ley de dependencia es, como todos los papeleos siempre engorrosa y muchas veces ya llega tarde– y la escasez de plazas en centros de las dos comarcas.

Según datos de la Consellería de Política Social en los nueve municipios funcionan actualmente trece geriátricos, que en total suman 723 plazas, pero solo 69 están disponibles. Además, los vecinos de Agolada y Dozón no disponen de un servicio de este tipo en su propio término municipal. Lalín es el concello con mayor oferta, aunque es casi idéntica a la que había hace una década. La residencia Nosa Señora das Dores cuenta con 94 plazas, otras 151 corresponden al centro DomusVi y una decena al Fogar de Santa Rita. Según los registros de la administración autonómica, estos tres geriátricos están a tope y la lista de espera rebasa el centenar de mayores o dependientes.

Silleda estrenó residencia municipal, bajo régimen de concesión administrativa, en verano de 2019 y sus 59 plazas están ocupadas. En la parroquia de Ponte funciona otra desde hace años, ahora gestionada por Pimosa, y ninguna de sus 18 camas está disponible actualmente. En la misma situación se encuentra el centro emplazado en el núcleo urbano de Vila de Cruces, con capacidad para 49 personas. El único centro prestador de este tipo de servicios que funciona en Rodeiro está en la parroquia de Río y cuenta con dos plazas libres del total de una docena.

La oferta asistencial en A Estrada hace diez años era muy pobre para la dimensión de este municipio. Desde hace un tiempo cuenta con una residencia municipal con capacidad para 40 personas, de las que una quincena están libres. Otras 21 corresponden a la Amboage, con una oferta para 120 personas. En Forcarei, su centro As Dores, dispone de 76 camas y todas están ocupadas, mientras que de las 16 existentes en los apartamentos anexos son 11 las vacantes. Además, en el núcleo de Dúas Igrexas funciona una vivienda con una decena plazas, aunque todas tienen inquilino.

En el caso de Cerdedo-Cotobade son dos las instalaciones para mayores con los servicios propios de los centros residenciales. La emplazada en el núcleo de Cerdedo. Su oferta era de 18 camas hasta que recientemente fue ampliada, dando un salto en su oferta hasta las 66.

Los mayores del ayuntamiento fusionado dispondrán dentro de poco de otra infraestructura, que en este caso se levantará en Carballedo, con capacidad para 59 usuarios, mientras que el centro de día dará servicio a un máximo de 26.

Proyecto en Dozón

El municipio menos habitado de las dos comarcas y con una población muy envejecida. Por cada joven menor de 20 años, hay cinco personas con 65 años o más. Para paliar esta falta de recursos, el Concello proyecta la construcción de una residencia, que se levantaría cerca del consistorio, donde fueron adquiridas seis fincas para levantar un edificio para el que se busca la implicación de la Xunta. Según el proyecto presentado el año pasado, el geriátrico ofertaría 25 plazas y otra veintena en su centro de día asistencial.

Las Casas do Maior como alternativa

Las Casas do Maior funcionan en municipios donde no existen recursos de atención diurna para personas mayores. Los usuarios pueden acudir un tope de ocho horas al día, de lunes a viernes, de día, y con un horario flexible que puede pactarse con la persona responsable del centro. Estas casas cierran los días festivos y durante un mes de vacaciones. Además de actividades de envejecimiento activo y entrenamiento cognitivo, también se encargan de la higiene personal y de la comida, así como del transporte. Tres de estos centros de la red autonómica funcionan en otros tantos municipios dezanos. Uno está en la aldea cruceña de Duxame, otro en Dozón y un tercero en el núcleo principal de Agolada. Tienen capacidad para cinco personas, que deben rebasar los 60 años de edad, con la posibilidad de prestar el servicio de comida por cinco euros al día. En Galicia son ya más de un centenar las Casas do Maior en funcionamiento.

Centros de día

Si la atención permanente con alojamiento está desbordada, más facilidades tienen las personas mayores o con algún tipo de discapacidad de encontrar una plaza en un centro de día residencial. Los registros de la consellería indican que en el de As Dores de Lalín hay seis y otras 13 en el de DomusVi. En el geriátrico de Silleda son cuatro, uno en el municipal de A Estrada y una docena en el recinto de Cerdedo. La residencia proyectada para Carballedo dispondría de un máximo de 26 plazas en su centro de día.

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