Lalín modifica el PXOM para proteger Botos del asentamiento de empresas como Racso

El documento enumera hasta once grupos de industrias, frente a solo dos del Plan de Urbanismo | Una firma como la del reciclado de neumáticos tendría que cumplir las pautas del instrumento de evaluación ambiental

Racso intentó iniciar actividad en la antigua nave de la empresa Prabasa, en Botos. |   // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Racso intentó iniciar actividad en la antigua nave de la empresa Prabasa, en Botos. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN / salomé soutelo

Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

La Consellería de Medio Ambiente expone desde ayer y hasta el 10 de abril la modificación puntual número 17 del Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) de Lalín. Esta modificación definirá los usos industriales permitidos en Lalín y, de forma particular, en el polígono de Botos y el área de Bergazos.

El documento cumple el anuncio que hizo un año atrás el alcalde, José Crespo, a preguntas de su antecesor, Rafael Cuiña, sobre la necesidad de impedir en un futuro que empresas como Racso se asentasen en este parque. La firma pretendía desde 2017 instalar en Botos una planta de reciclado de neumáticos y, tras un fallo judicial que desestimó su recurso, en enero del año pasado, decidió vender su parcela en el parque de Botos.

Clasificación según productos

La modificación, como indica el documento ambiental estratégico, quiere corregir deficiencias del PXOM, ya que este documento no clasifica las actividades industriales en función de los productos que elaboren, sino según la potencia empleada. Por ello, el plan de Urbanismo solo distingue entre la industria en general (empresas que precisan una potencia de más de 25 caballos de vapor y una superficie de más de 250 metros cuadrados) y talleres, que define como locales de actividades productivas y de almacenaje en planta baja, con una potencia entre 10 y 25 CV y una superficie igual o menor a esos 250 m2.

Pues bien, la modificación que ahora se expone contempla 11 grupos de industrias, en base a sus productos: de la construcción; electromecánicas; de la madera y del mueble; químicas; textiles y del vestido; de la alimentación; gráficas, de elaboración de papel y cartón y de la comunicación; instalación de los servicios de distribución de energía eléctrica, agua y limpieza; del metal y construcción de material móvil; industrias y almacenes agropecuarios y, por último, industrias de almacenamiento, tratamiento, reciclado y valorización de residuos industriales, donde entraría Racso.

Almacén de inflamables

Estas las actividades se clasifican, a su vez, en los dos grupos que maneja el PXOM. Como industria general se entenderían aquellas fábricas con una superficie máxima de 700 metros cuadrados, y con requisitos específicos para algunas como los laboratorios de productos químicos, que además no podrán generar residuos ni aguas nocivas. El grupo 11º, donde entraría una empresa como Racso, entraría en esta categoría “siempre que se cumplan las condiciones especificadas en el preceptivo instrumento de evaluación ambiental que resulte aplicable a la actividad”, indica la modificación del PXOM. Dentro de los talleres estarían empresas con menos de 250 m2 y una potencia de 10 CV en planta baja y 25 CV en edificio exclusivo.

Si la firma se destina a almacenar sustancias inflamables, la capacidad del depósito será de 300 litros para los líquidos (2.500 si son depósitos subterráneos) y de 500 kilos para los sólidos. Para aceites lubrificantes, el tope es de 1.000 litros en envases corrientes y 3.000 en tanques metálicos. Por último, se prohíbe el acopio de algodones engrasados fuera de recipientes metálicos cerrados, así como de trapos y ropas que hayan sido previamente desinfectados.

Distancia de 250 metros

Además de clarificar la regulación del uso industrial, la modificación revisa la ordenanza 6 del PXOM, para evaluar las condiciones de seguridad y minimizar posibles riesgos. Así, para blindarse frente a otro caso como Racso, la nueva normativa indica que “para el grupo 11º (instalaciones de almacenamiento de neumáticos fuera de su uso o de cualquiera de sus fracciones), estas deberán estar situadas a una distancia mínima de 250 metros de cualquier otra parcela destinada por el planeamiento a estos usos: residencial, terciario, industrial de distinta naturaleza o dotacional”.

La modificación incorpora también condiciones estéticas, aconsejando jardinería y arbolado para minimizar el impacto visual de las naves hacia las laderas. Estos espacios nunca pueden servir como “depósito de materiales o de vertido de desperdicios”. La empresa tendrá que edificar toda la parcela, definiendo la urbanización, los accesos, aparcamientos y zona de almacenaje. Tendrá que tratar también los paramentos exteriores del edificio. Las fachadas interiores no pueden estar sin pintar, ni tampoco en fibrocemento ni en bloques vistos de hormigón no decorativos. Recomienda usar pavimentos drenantes en el interior de la parcela.

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