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La fuerza en un mensaje de voz

Un centenar de personas trasmite por audio su apoyo al joven estradense Diego Montes en su nueva batalla contra la leucemia

Diego Montes. Cedida

Dicen que juntos somos más fuertes, incluso cuando la batalla se libra en solitario. Diego Montes, un estradense de San Xorxe de Vea, acaba de cumplir los 20 años. Lo hace sabiendo que la leucemia ha vuelto; es la cuarta recaída en un año. A la espera de curarse de una infección vírica, se mantiene aislado del entorno para protegerse, aunque cuando se ponga bien, tenga que cambiar la habitación de casa por la de un hospital.

Quizás en estos momentos, físicamente Diego no pueda estar en contacto con el mundo, pero el mundo sí ha encontrado la forma de ponerse en contacto con él, haciéndole saber que en realidad, no está solo. Todos los días, este joven recibe audios con mensajes de apoyo y de ánimos, son ya casi un centenar que le han llegado a los oídos, literalmente. La iniciativa la pusieron en marcha Pilar Bernárdez, antigua profesora del IES Nº1, y la orientadora de este mismo centro, motivadas por la intención de acompañar al exalumno en este convulso camino hasta la recuperación.

Las voces que dan fuerza a Montes no solo llegan de A Estrada, sino que se buscan paso hasta su habitación desde todas las esquinas de Galicia, o lugares tan dispares como Andalucía, Marruecos o Cataluña. Algunas de ellas dicen así “Ola Diego, bos días. Fáloche dende o concello de Fisterra, e a verdade é que fai un día precioso hoxe, Despois deste outono que levamos cheo de chuvias, por fin chegou a calma e puidemos mirar por unha fiestra e ver ese cachiño de ceo azul, que xa había tempo que non viamos. Mándoche un bico moi forte, unha aperta, e unha foto de Fisterra visto dende onde eu vivo. Cando queiras darte un paseo por aquí, conta conmigo para acompañarte e levarte a algún sitio ben bonito”.

Otras, más lejanas, rezan “Hola Diego, soy Mari Ángeles, desde Alcoy, Alicante. Una ciudad muy famosa por la fiesta de moros y cristianos. Quería enviarte un mensaje de ánimo, y adelante, ¡sé fuerte!”.

Según cuenta su madre, María, cuando el joven escucha todos esos mensajes trasmitiéndole ánimo, o contándole particularidades de otras regiones y paisajes, el rostro de Diego se ilumina con una sonrisa, entre emocionado y sorprendido.

El joven al comienzo del tratamiento. Cedida

No es la primera muestra arrolladora de cariño que recibe, pues desde el principio todos sus allegados se volcaron con el. Una de las más conmovedoras estuvo protagonizada por sus compañeros del Praíña, que en cuanto se enteraron del ingreso, acudieron a las puertas del Hospital Clínico con una pancarta para brindarle ánimo.

El fútbol, o su trabajo en una pequeña carpintería de Berres, son algunas de las pasiones que el joven tuvo que dejar aparcadas indefinidamente desde ese 22 de enero de 2022, cuando recibió el diagnóstico que le cambiaría la vida. No obstante, él sabe que tarde o temprano, volverá. Y es que Diego es fuerte. Con 20 años, esto no le tocaba, pero lejos de rendirse, tomó las riendas de la situación y siguió adelante, siempre con la vista puesta en el futuro.

Después de un trasplante de médula exitoso inicialmente, el destino vuelve a ponerlo a prueba. Los tratamientos, algunos bastante más agresivos que otros, el hospital, o la incertidumbre parece que se quedarán un tiempo más. Es una batalla dura, pero Diego no está sólo. Detrás de él está su familia, su novia, sus amigos y compañeros de equipo, todos aquellos que lo conocen y lo quieren, e incluso aquellos que todavía no han tenido la oportunidad de hacerlo.

Con la energía de todas esas voces de fuerza a sus espaldas, impulsándolo a seguir, el enemigo cederá. Cuando esto ocurra, el estradense podrá, quizás, poner cara a cada una de ellas, y visitar aquellos lugares que le describían por mensajes de audio. Mientras tanto, Pilar Bernárdez, que ya le ha dedicado también uno de sus programas radiofónicos en O Recuncho da Lingua, sigue recabándolos para él, con la intención de llegar a los cien, y si es posible, superarlos, por si alguien más quisiera unirse a este coro de ánimo y energía. Al fin y al cabo, dicen que “juntos somos más fuertes”.

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