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La AG-59: diez años parada para coger carrerilla

En 2012, con el proyecto aprobado, la Xunta reconoció que tenía paralizarla la autovía A Estrada-Santiago por falta de consignación | Una década después, la infraestructura está cerca de lanzar la licitación de las obras

Por el momento el único tramo de la AG-59 operativo termina en A Ramallosa. | // BERNABÉ

Fue al pie del Ulla y sin rodeos. Agustín Hernández, entonces conselleiro de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas, dijo, usando otras palabras, que la Xunta no podía estirar más el pie de lo que daba la manta. La autovía A Estrada-Santiago, la AG-59, quedó en aquel momento paralizada, por mucho que los estradenses –en especial los que se desplazan a diario hasta la capital gallega por motivos laborales o académicos– lleven años tratando de “tirar” de ella hacia el municipio. Corría el año 2012 y esta autovía estaba como está: construida hasta A Ramallosa, en el vecino municipio de Teo. Sin embargo, la recesión económica aconsejó entonces a la Xunta echar el freno: había hecho los deberes y tenía recién aprobado el trazado, pero las condiciones presupuestarias no le permitían avanzar hacia A Estrada. Ahora, una década después, se espera que la tramitación administrativa haya llegado a su fin y la obra esté lista para licitación. La AG-59 ha estado diez años parada para coger –se espera– carrerilla.

En todos estos años A Estrada ha aguardado. El Concello entendió entonces que las condiciones no permitían hacer frente a un esfuerzo económico muy importante, lo que le ha llevado también a comprender la decisión de la consellería que ahora dirige Ethel Vázquez, de dividir la continuación en dos tramos, la primera hasta Pontevea y, la segunda, hasta O Rollo. Es este el gran avance que aguardan lo usuarios porque, en el práctica, será también el mismo que permita hablar de una autovía A Estrada-Santiago, que reduzca el tiempo de desplazamiento que ya consiguió acortar el tramo que se encuentra operativo.

Ganas de avance

Sin embargo, después de diez años a ralentí, las ansias estradenses tienen ganas de que se pise el acelerador. Es por ello que el alcalde, José López Campos, señaló, al conocer que ya se incorporaron al proyecto constructivo las alegaciones que se entendió que lo enriquecen, que es el momento del “ahora o nunca”, argumentando que cualquier otro escenario no sería comprendido por el gobierno que encabeza, como tampoco lo sería introducir cambios que supusiesen iniciar la tramitación de cero.

El presupuesto continúa siendo elevado. Sin embargo, si en su momento la Xunta apostaba por aguardar a un escenario económico de mayor solvencia, ahora parece haber puesto la carne en el asador. Las expropiaciones para el primer tramo están hechas y pagadas desde hace tiempo y las cuentas autonómicas para 2023 sitúan, por fin, la autovía A Estrada-Santiago entre los proyectos por los que se apostará desde San Caetano para mejorar la vertebración del territorio gallego. En este sentido, la Axencia Galega de Infraestruturas reserva 5 millones de euros para esta autovía, unos fondos destinados a licitar las obras del trecho entre A Ramallosa y la AC-241.

Cuatro semanas

López Campos reconoció que, hasta el momento, la consellería de Ethel Vázquez “ha cumplido escrupulosamente” con los plazos que ha dado al concello estradense. Y plazos son, precisamente, los que intentará volver a marcar el alcalde de A Estrada en la reunión que solicita con Vázquez o con el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda.

“En las cuatro semanas que quedan se finalizará esa tramitación”, dijo el regidor estradense al referirse a la aprobación del proyecto constructivo. Considerando la llegada de la autovía como la “piedra angular” para un desarrollo sostenido del municipio, el alcalde puso el acento en que, es ahora cuando la “senda de financiación está comprometida” para avanzar con paso firme hacia la concreción de esta antigua aspiración. “Tenemos los cinco millones de euros para 2023 y compromiso en 2025 y 2025 para completar la financiación”, dijo.

Sin bajar la guardia

El regidor aboga por no bajar la guardia ante el que estima, junto a la ampliación del suelo industrial, como el proyecto más importante para el Concello de A Estrada. Después de que la Xunta resolviese tramitar íntegramente el proyecto, pese a estar dividido en dos fases, lo que busca el Concello es que la ejecución de las obras para el primer trecho –se contempla un horizonte de dos años y medio– se acompase de la tramitación que requiere proseguir la ejecución hasta O Rollo (Santa Cristina de Vea).

Y es que, después de quedarse esperando en el andén durante diez años, A Estrada no parece dispuesta a perder el tren. Ahora de manera totalmente literal, ya que la comunicación ágil con Santiago de Compostela aproxima al municipio estradense a la conexión, vía tren, de alta velocidad con Madrid. Podría ser factible, pues, un desplazamiento entre A Estrada y la capital española en poco más de tres horas. Además, contar con una autovía que ponga a la capital de Tabeirós a unos diez minutos de Santiago, supondría también la oportunidad de conectarse en un tiempo sensiblemente menor con el aeropuerto, además de ofrecer al tejido empresarial una situación realmente privilegiada y estratégica para la conexión con cualquier ciudad gallega.

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