No es la primera vez que se lanza un SOS ante la reducción del número de caballos salvajes que habitan los montes próximos a la parroquia estradense de Sabucedo, la misma en la que cada año se perpetúa la Rapa das Bestas, Fiesta de Interés Turístico Internacional desde 2007. Son múltiples los factores que ponen en peligro y contribuyen a mermar la famosa cabaña de O Santo, desde el mal estado del monte a la proyección de parques eólicos en sus zonas tradicionales de campeo. Sin embargo, nunca como ahora se fue tan conciso a la hora de estimar las repercusiones que podría tener su desaparición. Un artículo científico realizado por los investigadores del grupo Biocost de la Universidade da Coruña (UDC) Laura Lagos y Jaime Fagúndez alerta de que la desaparición del sistema tradicional de manejo de las manadas de caballos salvajes –conocidos como bestas– “podría desembocar en un problema ambiental de gran magnitud” en Galicia.

“Los caballos salvajes son indispensables para conservar la biodiversidad de las montañas de Galicia”, determina el referido artículo científico. Bajo el título Changes in management shape the spatial ecology of wild ponies in relation to habitat conservation, esta investigación fue publicada en la revista Biodiversity and Conservation. Laura Lagos y Jaime Fagúndez son investigadores del grupo Biocost del Centro Interdisciplinar de Química e Bioloxía (CICA) de la universidad coruñesa y sostienen que los cambios en el sistema de manejo de los caballos salvajes que ocasionen una alteración en su comportamiento natural “pueden limitar su efecto positivo sobre la biodiversidad”.

Una yegua con un collar GPS.

En esta línea, los investigadores de la UDC remarcan que los espacios abiertos de las montañas de Galicia están cubiertos, en gran parte, por hábitats naturales reconocidos por la Unión Europea “y su existencia y pervivencia depende de la presencia del caballo salvaje”. Ponen el acento en que este tipo de caballos son “el gran herbívoro mejor adaptado al aprovechamiento de brezales y turberas, dos de los hábitats con mayor interés por su biodiversidad en Galicia”. “A través de la dieta, el caballo salvaje limita el desarrollo de la vegetación y favorece que sobrevivan especies de plantas sensibles”, indican.

Cabe destacar que el manejo tradicional de estos animales permite que los caballos vivan en el monte en un régimen de libertad. Únicamente se reúnen las manadas una o dos veces al año para la realización de la “rapa”. Es aquí donde encuentran su razón de ser curros tan reconocidos como el de Sabucedo, con una tradición en el cuidado de estas bestas que se remonta varios siglos. “Este manejo supone que los caballos mantengan áreas de campeo amplias y que apenas se solapan con las de las manadas vecinas y, por lo tanto, suponen una presión suave sobre los hábitats”, subrayan, antes de añadir que “cambios en el manejo de los caballos salvajes que limiten su comportamiento natural pueden provocar un efecto negativo e irreversible en la biodiversidad”.

Las “bestas”, indispensables para conservar la biodiversidad de las montañas de Galicia

El artículo publicado en Biodiversity and Conservation demuestra que, cuando se pierde la forma tradicional del manejo de las bestas, y se transforma en un sistema con mayor intervención “se afecta el uso del espacio de las manadas de caballos y, en consecuencia, a la conservación de los hábitats”. A la hora de definir qué tipo de prácticas están provocando alteraciones en el comportamiento de estas manadas, la investigación apunta hacia “la construcción de cierres que limiten en exceso el uso libre del espacio, la rotación forzada para intensificar el aprovechamiento y la transformación de la vegetación natural en praderas de pasto mejoradas”.

De igual modo , Laura Lagos y Jaime Fagúndez tienen claras las consecuencias que podría acarrear una intensificación en el manejo de los caballos en las montañas gallegas. “Las manadas tienen mayor tamaño pero ocupan menos superficie de campeo”. Además, “se produce un desequilibrio en la organización espacial de las manadas, provocando un solapamiento entre ellas y aumentando la presión por herbivoría (consumo de plantas)”.

Seguimiento GPS

Este estudio científico incorpora datos recogidos por los investigadores durante el proyecto Life in Common Land, financiado por la Unión Europea a través del programa LIFE, con la participación de la Diputación de Lugo, como socio coordinador, y las Universidades de Santiago de Compostela y A Coruña. Este proyecto duró cinco años y se realizó en la Serra do Xistral, al norte de la provincia lucense. Pero, además, la investigación también presenta datos recogidos en el marco del proyecto Soluciones innovadoras para la gestión y valorización del sistema tradicional de caballos salvajes en el monte –cofinanciado por el Fondo Europeo Agrícola de Desenvolvemento Rural– que se desarrolló en los montes de Sabucedo (A Estrada).

En total, los científicos marcaron 29 yeguas en O Xistral y Sabucedo, aprovechando la agrupación de los animales en los curros anuales. De hecho, a distintos ejemplares de las manadas de O Santo se les colocaron collares GPS, un dispositivo que permitió a los investigadores “observar la posición de cada animal a intervalos de una hora”. Con este seguimiento sobre el terreno, se pudo identificar la manada a la que pertenecían.

“El seguimiento durante un año permitió recabar miles de datos analizados después con sistemas de información geográfica”, explican Lagos y Fagúndez. Contando con la colaboración de la asociación Rapa das Bestas, el estudio brindó todo un conocimiento en profundidad del comportamiento de los caballos que cada primer fin de semana de julio contribuyen a perpetuar la ancestral tradición de la Rapa das Bestas.

“Los caballos salvajes son un patrimonio único de Galicia muy arraigado en el entorno rural; su valor cultural, etnográfico, histórico y ecológico está directamente relacionado con la conservación de la biodiversidad” de las montañas de Galicia, destacan los investigadores. Sus conclusiones animan a preservar el sistema tradicional de manejo y, por ende, la presencia de estos animales libres en el monte.