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La calle que no pasó del prólogo

Hace veinte años A Estrada proyectó unir la avenida de la Cultura con la calle San Paio a través de la bautizada rúa 100 pero solo se llegaron a hacer los primeros metros

El proyecto contemplaba la unión de la rotonda de la avenida de Santiago con la creada en esa época en la rúa San Paio. | // L.D.

En pleno cambio de siglo A Estrada vivía una época convulsa a nivel urbanístico. El gobierno encabezado por Ramón Campos trataba por todos los medios de sacar adelante un Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) marcado por la incertidumbre jurídica y con la fuerte oposición de grupos vecinales de la villa. Aquel fue un plan de idas y venidas, con decisiones judiciales en contra que impedían realizar una planificación urbanística a largo plazo. En medio de esos parones sin embargo, surgían momento de paz, en los que A Estrada llegaba a soñar con proyectos futuros, especialmente en cuanto a la creación de nuevas calles.

Así, en octubre de 2004, FARO titulaba: “El PXOM de A Estrada diseña hasta treinta nuevas calles en zonas urbanizables”. Entre esos proyectos figuran algunos que se mantienen en el PXOM actual, como las variantes norte (desde la rotonda de las colonias hasta la fábrica de Martínez Otero) y la variante sur (también desde la fábrica hasta Ouzande). Otras propuestas de calles quedaron sin embargo en el tintero, como una que rodearía el colegio Pérez Viondi en forma de L, con una glorieta final en el entronque con el Caño Sifón, además otras en toda la zona de Fernando Conde.

Sin embargo, si una zona se llevaba la palma en esta planificación futura era la de Figueiroa. El ejecutivo de Ramón Campos apostó por el crecimiento del casco urbano estradense hacia Santiago y buenas parte del urbanismo estradense iba en la misma dirección. En esos años se finalizó la prolongación de la calle Antón Losada, mientras que en la parte final de la avenida de Santiago, la firma Dosemas llevaba a cabo la construcción de grandes edificios y numerosas viviendas a buen precio, atrayendo a un gran número de jóvenes familias a Figueiroa, un espacio pegado a la zona estudiantil y deportiva.

El espaldarazo definitivo en esta expansión llegó con un proyecto ambicioso. En su época se bautizó como la “variante de San Paio”, aunque fue un nombre que no llegó muy lejos. La obra permitió crear una nueva y directa entrada hacia la villa, con la apertura de la rúa 56 hasta la Farola y la creación de dos rotondas, una en su entronque con la calle Losada Diéguez y otra con la rúa San Paio. Se trata del vial principal de acceso a la villa desde Santiago.

En medio de todo este desarrollo de calles y de expansión de la villa hacia Figueiroa surgió un proyecto que nunca llegó a buen término, la Rúa 100. Si no les suena el nombre no se preocupen, es normal. Esta calle proyectada en el PXOM contemplaba la unión de la avenida de la Cultura con una de las dos rotondas creadas en la Variante de San Paio, la más baja de las dos. En realidad era una idea con sentido, que permitiría un mejor acceso en coche desde el casco urbano hacia la zona deportiva y estudiantil, sin tener que ir hasta el colegio de Figueiroa ni bajar por la avenida de Santiago.

Teniendo en cuenta esta calle, se dejó un espacio sin construir edificios en la avenida de Santiago, justo a la altura del por entonces cruce con la avenida de Cultura, sustituido después por una rotonda precisamente con vistas a ese desarrollo. La empresa Dosemas construyó edificios a ambos lados y, tras el acuerdo alcanzado con el Concello en su día, también fue la encargada de llevar a cabo los primeros metros de esta futura calle, dejando todo listo para su proyectada construcción. El alcalde explicaba, allá por 2001, que esta nueva calle tendría el mismo estilo de la avenida de la Cultura, con una jardinera central con carriles a ambos lados. Este diseño se puede apreciar en los primeros metros realizados por Dosemas.

Ese anunciado proyecto sin embargo, nunca llegó a realizarse, igual que otros que se planteaban en aquel PXOM y de los que ya no hay rastro en el actual en vigor. En el caso de la rúa 100 sin embargo no deja de ser curioso, ya que esos primeros metros quedaron como un recuerdo de lo que iba a ser y nunca fue. La calle tiene su propio nombre y también sus vecinos. Dosemas, en su diseño y con idea de aprovechar los terrenos, creó un bloque de viviendas con entrada por esta zona, el número 1 de la rúa 100. Es la única vivienda de la calle que nunca se hizo.

Hoy, este vial es utilizado por los vecinos como zona de aparcamiento. Por donde debían pasar los coches hay varias fincas con animales que nunca fueron expropiadas ni parece que lo vayan a ser. El nuevo PXOM ya no tiene Figueiroa en su punto de mira y determina que A Estrada debe crecer hacia otros lados. Pero esa, esa es otra historia.

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