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La Academia cumple sus bodas de plata

El centro de formación en seguridad fue inaugurado en A Estrada en 1997 por el ministro Jaime Mayor Oreja y el presidente de la Xunta Manuel Fraga | Se culminaba así un proyecto iniciado por Xesús Palmou siete años antes

Día de la inauguración de la academia en 1997. | // RAFA HIJO

El sábado 4 de octubre de 1997 A Estrada vivía la inauguración de la Academia Galega de Seguridade pública. El por entonces ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja; el presidente de la Xunta, Manuel Fraga; y el alcalde, Ramón Campos, fueron las autoridades que acudieron a cortar la cinta. Junto a ellos un hombre que veía cumplido un proyecto que había iniciado siete años antes, cuando todavía era concejal de A Estrada y diputado, Xesús Palmou, ya convertido en momento de aquel acto en conselleiro de Xustiza e Interior. 25 años después de aquella puesta de largo, el actual presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, recordaba aquellos primeros pasos. “La Academia Galega de Seguridade fue un sueño de Xesús Palmou que el mismo hizo realidad”, afirmaba. El abogado estradense recuerda aquellos años con satisfacción por haber conseguido traer a su pueblo un centro de formación por el que se peleaban grandes ciudades y que terminó suponiendo una estructura muy importante para el presente y el futuro de A Estrada.

La Academia abrió sus puertas en 1997 pero su historia comenzó varios años antes, cuando en la década de los ochenta cobró forma el proyecto de crear un centro que aglutinase la formación de las policías locales y la policía autonómica. Palmou recuerda que había tres ciudades importantes que se presentaron como candidatas. Las primeras en hacerlo fueron Ferrol, que ofertaba terrenos, y Santiago, la céntrica capital de Galicia y primera opción en cualquier comparativa. Más tarde llegaría la opción planteada por Lugo. En esa época Palmou compaginaba su cargo en el Concello con el de parlamentario gallego. Fue entonces cuando el abogado decidió que A Estrada debía presentarse como una alternativa más.

Una de sus primeras promociones de policías. | // RAFA HIJO

Así, en 1990 planteó esta posibilidad al recientemente elegido presidente de la Xunta, Manuel Fraga, que lo animó a presentar su propuesta. El siguiente paso fue conseguir el respaldo del pleno municipal, por entonces con Elvira Fernández como alcaldesa. “Presenté a pleno una iniciativa para que A Estrada ofreciese también unos terrenos a la Xunta para este centro, que fue aceptada”. El lugar elegido fue el que actualmente ocupa la academia, en donde el Concello ya tenía algunas fincas de su propiedad, mientras que otras debían ser expropiadas. Lo más importante sin embargo es que se cambió el uso de esos terrenos, quedando reservados para este fin.

“Tras eso presenté la propuesta a Fraga, que me pidió un informe completo explicando por qué debía construirse aquí. Defendí nuestra ubicación, los terrenos amplios... y todo lo que se me ocurrió”, recuerda. Días después recibió una nueva llamada del presidente. “Me dijo que A Estrada estaba por delante de Ferrol y Lugo pero quedaba Santiago. Lo convencí sin embargo de que allí le iba a encontrar unos terrenos así y los nuestros ya estaban disponibles. Ese acuerdo en el pleno fue clave. Al final, aceptaron nuestra propuesta”, explica un hombre que poco después era nombrado conselleiro de Xustiza, por lo que asumió personalmente todo el proceso de construcción de la Academia.

Tal y como recuerda, el proyecto quedó en manos del arquitecto Pablo Costa, a quien alaba por su diseño, aunque no todo fue color de rosa. “Sacamos a concurso la obra por una cantidad y se adjudicó. Pero cuando empezaron a trabajar nos presentaron un incremento del coste importante pero me negué, así que lo dejaron. Las obras las continuó la segunda empresa y sin incremento”, recuerda.

El abogado y exconselleiro estradense, Xesús Palmou, ayer, ante las Academia Galega de Seguridade Pública de Galicia | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Una de las instalaciones que se introdujeron en el proyecto durante la obra fue la construcción de la piscina climatizada, no contemplada inicialmente. “Fue una intervención importante porque queríamos que fuese de uso público para todos los vecinos y lo conseguimos. Nos costó pero lo cierto es que sería una instalación con poco rendimiento si quedase solo para uso de la academia. Al final, conseguimos una piscina climatizada para A Estrada y no nos costó nada”.

Tras dos años de obras, la academia quedó rematada y lista para su inauguración. Ocupaba una superficie de 200.000 metros cuadrados, en la que se levantaban varias edificaciones para aulas, servicios administrativos, talleres y zonas deportivas. En su apertura estaba solo rematada su primera fase, con dos edificios unidos por otro más pequeño, además de quedar lista toda la urbanización del entorno. En una segunda fase se remataría la residencia. El montante total de las obras se situaba en torno a los 2.800 millones de pesetas. Contaba con capacidad para 700 alumnos. Tras su inauguración se organizaron unas jornadas de puertas abiertas para que todos los estradenses pudiesen conocer las instalaciones.

25 años después de su apertura, Palmou considera que la academia fue “un hito importante y fundamental” para A Estrada, ganando “un centro de formación modélico” que recibe cada año a un gran número de estudiantes y unas infraestructuras que después se fueron ampliando con el 112 Galicia, el Estadio Municipal y, en el futuro, las pistas de atletismo. “Como estradense, es una de las cosas que hice de las que más orgulloso me siento”.

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