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El penúltimo reducto estradense de la Cinema

Iago Couceiro es el único músico local en la emblemática orquesta de A Estrada, la única del municipio, junto a Galilea

Iago Couceiro, tocando la güira en una actuación durante el verano. | // LUCÍA ABELEDO

Dicen de Galicia que es el país de las verbenas. En las casi 2.500 fiestas patronales programadas durante los meses de verano, siempre resulta habitual ver a alguna de las más de 400 orquestas activas dentro del territorio gallego. Teniendo en cuenta estas cifras, que resultan exageradas para una porción de tierra tan pequeña, no es de extrañar que el negocio de las orquestas en nuestra comunidad acapare el 70% del mercado nacional. Por lo tanto, en un municipio tan extenso como A Estrada, no supone ninguna sorpresa que contemos con dos agrupaciones de este tipo: las orquestas Galilea y Cinema.

Aunque la sede de estas dos bandas esté en la capital de Tabeirós, la mayor parte de los integrantes que las forman pertenecen a otras latitudes. Por ejemplo, la Cinema, únicamente cuenta con un representante estradense en su plantilla de artistas, y además, desde hace poco. Iago Couceiro (A Estrada, 1997) fichó por la orquesta estradense en febrero de este año, más o menos cuando la agrupación musical comenzó a realizar sus primeros ensayos para preparar la recién finalizada temporada estival. Couceiro, que toca batería, güira y percusión electrónica, trabaja al lado de otro estradense, César Barruso, sobrino del fallecido Carlos Barruso, el reconocido músico estradense que durante años fue director musical de la propia Cinema.

Precisamente a partir de su relación con César, que es el encargado de desempeñar las labores de gestión en la orquesta, Couceiro pudo fichar por la agrupación estradense. Barruso llamó al músico estradense a principios de año, cuando empezó a reorganizar a la banda después de la pandemia. Ante la perspectiva de que muchos de los artistas que trabajaban en la Cinema se habían visto obligados a tener que moverse por otros derroteros laborales, Barruso contactó con Couceiro, que ya había tocado en las orquestas Galilea, Compostela y Costa Dorada. Desde su experiencia, el baterista estradense reconoce que su mundo “es bastante más tranquilo” de lo que piensa la gente. En el imaginario popular gallego está muy extendida la creencia de que los músicos de las orquestas viven su verano de juerga en jarana, utilizando los dudosos “beneficios” del alcohol y otras drogas, para poder ganarle la partida a la falta de descanso. Para Couceiro, la música es “un trabajo” como otro cualquiera, con sus muchas horas y su tediosa rutina. El músico estradense reconoce que, salvo pequeñas excepciones, su jornada laboral siempre se desarrolla “más o menos” de la misma forma. El modus operandi es casi siempre el mismo debido, sobre todo, a que el grupo estradense siempre es el encargado de cerrar las fiestas. Este año, no tuvieron ninguna fecha en la que no fueran los últimos en subirse al escenario. Por lo tanto, cuando toca verbena –lo que en verano sucede varias veces por semana–, los músicos de la Cinema llegan al campo de la fiesta alrededor de las 21:30. horas, para montar sus instrumentos y comprobar que el sonido esté perfecto para la actuación. Después de una hora probando, todo el equipo se va a cenar, mientras la otra orquesta empieza su jornada. Más tarde, sobre las 12:30, comienza el primer pase de la Cinema, que hace vibrar al público durante aproximadamente dos horas. Tras un descanso que coincide con el segundo pase de la otra agrupación, Iago Couceiro y los suyos ponen el broche final al festejo, que suele acabar cerca de las 5:00 de la madrugada.

A pesar del ritmo frenético que exige el mundo de la verbena –la Cinema contó hasta 28 actuaciones solo en el mes de agosto–, Couceiro reconoce que acabó el verano “bastante mejor” de lo que se esperaba en un principio. La suerte de realizar un trabajo que le gusta, dice, evitó que le pasara demasiada factura librar, únicamente, tres días de los treinta y uno que tiene el mes. Sobre todo, al poder vivir de una pasión que le acompaña desde que era muy pequeño. Y es que la música le viene de familia, ya que su padre, al igual que su tío y su abuelo, que fueron músicos profesionales, marcaron su camino.

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