El gobierno lalinense defiende la actuación llevada a cabo en las calles Monte Faro y Maruja Gutiérrez. Vecinos de esta última habían cuestionado la legalidad de los “bolardos”, que ya han causado daños en algunos coches. Pero desde el ejecutivo niegan la mayor: “No son bolardos, sino resaltes de bordillos, que tienen como finalidad la protección de los peatones y su seguridad”, afirman, al tiempo que dejan claro que estos elementos ya figuraban en los proyectos heredados del gobierno anterior para ambas vías y posteriormente reformados.

En este sentido, pone en valor las modificaciones introducidas: red de abastecimiento de aguas, separación de pluviales y fecales, entubado de las telecomunicaciones y luminarias. “Muchas veces es más importante dejar bien lo que no se ve, lo que está subterráneo”, sostienen desde el gobierno, en línea con lo que a menudo expresa su máximo responsable, José Crespo.

Sin embargo, no se pronuncian sobre la presencia de farolas únicamente en un margen de Maruja Gutiérrez y el consiguiente temor de los residentes a que no haya iluminación en la otra acera. Tampoco se manifiesta el ejecutivo sobre las quejas en los accesos a garajes; algunos usuarios dicen que no pueden meter sus coches dentro porque rascan debido al desnivel que dejaron las obras de la calle.

Quien sí se pronuncia Compromiso por Lalín, que ya advirtió “por privado de la chapuza” de las obras de Maruja Gutiérrez, circunstancia que también puso en conocimiento de “técnicos municipales”. Lo hicieron a raíz de que el concejal Rafael Cuiña y el coordinador de CxL, José Manuel Fernández, acudiesen a la calle a hablar con vecinos. Pero “después de buenas palabras, no hicieron nada –lamentan–, a pesar de las quejas de los vecinos,especialmente con el acceso a los garajes, que ya se veía problemático desde el primer momento”.

Desde Compromiso atribuyen las quejas vecinales a “la obstinación de Crespo en no hacer cambios con la obra en marcha y la obsesión en inaugurar en las fiestas”. La formación del exalcalde exige al actual regidor “menos fotos de proyectos” que eran del anterior gobierno y “que él modificó simplemente para decir que eran idea suya” y, en cambio, “más sensibilidad ante reivindicaciones de vecinos” que, según le consta, “se dirigieron a él con esta circunstancia y no les hizo ningún caso”.

Los trabajos se ven prácticamente terminados en ambas calles. Pero la intención del gobierno es de no abrirlas hasta el próximo jueves, víspera de las fiestas patronales de Lalín, tal como refirió días atrás el concejal de Obras, José Cuñarro.

“Nada que comentar” sobre el local de Filgueira

El gobierno lalinense rehusó ayer pronunciarse sobre la situación del centro social de Filgueira, que lleva once años construido en un terreno particular. Dos familias cedieron 441 y 728 metros cuadrados, respectivamente, en la cuarta fase del polígono. Pero el inmueble no fue construido en la zona cedida, clasificada como suelo de equipamiento, sino en terreno que figura como “espacio libre”. A día de hoy, más de una década después, el Concello no ha recepcionado las obras (porque no puede construirse en espacio libre) y hace caso omiso de los escritos que presentan los dueños de las dos parcelas para reponer la legalidad.