El concejal y ganadero Rafael Méndez Guerra acusa a los responsables de su propio partido (PP) de “prohibir” la feria de ganado bovino del pasado día 12 en Agolada. En un comunicado remitido ayer, acusa de torpedear su propuesta a responsables provinciales de la Consellería de Medio Rural y a su propia portavoz municipal, Carmen Seijas.

Méndez Guerra, que compagina su trabajo de ganadero con el de cartero en Arzúa, lleva años organizando actividades en Agolada: cinco jornadas técnicas sobre manejo de ganado, con una media de más de cien asistentes; tres concursos escolares de dibujo sobre el rural; y una exposición de maquinaria que atrajo a 1.500 personas. Su intención ahora es recuperar la feria de ganado del 12, cuyos inicios se remontan al siglo XIX, con compraventa de vacas, novillas y terneras de todas las razas para la vida. Su idea es celebrar una cita cada tres meses el domingo más cercano al día 12, “a fin de tener más movimiento de gente” y para no coincidir con la subasta de Silleda ni con el mercado de Santiago. Las modalidades de venta serían el método tradicional o la puja silenciosa.

La propuesta tuvo “muy buena acogida” por parte del alcalde, Luis Calvo, y de ganaderos de la zona y tratantes. Así que el siguiente paso fue pedir permiso a la jefatura de Medio Rural, mediante un correo electrónico remitido el 20 de julio. Dos días después, viernes 22, obtuvo la respuesta, en la que le instaban a tramitar la petición por sede electrónica y le solicitaban “el permiso del Concello” o “el nombre del veterinario”, entre otros requisitos. “Lo más lógico sería que desplazar a un veterinario de Lalín a inspeccionar el recinto ferial y que certificara en persona si valía o no o que había que hacer para cumplir con las normativas actuales. Pero, no, si los mandan es para multar al ganadero”, afirma Méndez por escrito. También le pedían pruebas de neospora, IBR/BVD y paratuberculosis. “No sé cómo se les ocurre, pues una puja tiene sus propias normas que hay que publicar con antelación”, asevera el organizador.

El primer día hábil, 26 de julio, se puso en contacto telefónico con el jefe de servicio de Medio Rural, que le advirtió de que el 12 de agosto no era posible realizar la feria, que podría ser en septiembre. Pero Méndez insistió en que quería agosto, aunque fuese con vacas con un solo CEA (Código de Explotaciones Agrarias), que “con la hoja verde en regla pueden ir a cualquier sitio, dentro de la comunidad”. Desde Medio Rural le indicaron que en ese caso “solo tenía que solicitar el recinto al propietario y que así quedaba anulada la petición de feria abierta”. Habló entonces con el alcalde y decidió hacer la feria, aclarando en su presentación y en todas las publicaciones que “estaba cerrada la entrada de animales por culpa de plazos, y que solo irían vacas con un CEA”; en total, veinte ejemplares, desde terneras a novillas paridas.

Días después llegó a sus oídos que “la señora Seijas comentaba que no iba a permitir que O Catano –apodo de Luis Calvo– hiciera feria, que ella tenía buenos contactos con el partido y que se hacía lo que ella mandaba. Un gran error, porque quien organizaba la feria era yo”, subraya el edil del PP.

El caso es que el 10 de agosto, Medio Rural envía un correo al Concello en el que dice que la feria del 12 estaba “prohibida”. Inmediatamente, Méndez telefoneó al jefe de servicio para desbloquear la situación, pero no tuvo noticias hasta el día siguiente, cuando le dijeron que no iban a mandar nada “en referencia a autorizar el evento”. No obstante, le pidió que le mandara los DIB (Documento de Identificación Bovino) de las vacas y así lo hizo. Ese mismo día 11, víspera de la feria, cuando llegó a casa, tenía una notificación de la jefatura prohibiéndole hacer la feria.

Sabedor de “los rumores” citados, Méndez tenía “un plan B” acordado con el alcalde: Llevar el evento a la Carballeira da Zanquiña. “Cosa que hice para evitar ningún tipo de conflicto”, manifiesta. “Cómo serán de retorcidos que el día 12 había dos veterinarios y una pareja de guardias civiles dando vueltas por el recinto ferial, a pesar de tener un cartel clarito diciendo donde estaba la feria”, añade.

Para su sorpresa, al día siguiente, 13 de agosto, apareció en prensa que Medio Rural no había prohibido la feria. “Riéndose del rural de Galicia y de nosotros, de los de Agolada en particular”, valora Méndez. Y concluye: “¿Qué tiene Antonio Crespo [jefe territorial] en contra de Agolada? Ni ferias, ni parcelarias. Basta ya!”.