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Faro de Vigo

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Las comarcas se ponen en alerta por la nueva vía de sumisión química en fiestas a mujeres

El modelo de actuación de toda la atención sanitaria gallega seguirá los mismos pasos | El ocio nocturno vive con incertidumbre e intranquilidad la situación | La víctima suele ser una mujer joven y conocida del agresor

Actuación de la panorama el lunes en la Praza do Concello. | //BERNABÉ/JAVIER LALÍN

La creciente cantidad de casos de sumisión química a nivel nacional ha provocado que la Xunta de Galicia haya creado un protocolo unificado de actuación en materia de Sanidad ante la posibilidad de que esta problemática se establezca en la comunidad. Este protocolo surge del modelo de actuación llevado a cabo en los servicios de urgencia del área sanitaria de Ourense, Verín y Barco de Valdeorras. En él se definen las sustancias más habituales en dichos casos y cuales son los indicadores de sospecha que deberá tener en cuenta el personal sanitario tanto de atención primaria como de urgencias hospitalarias. Además, esta medida establece la necesidad de establecer un parte de lesiones en todos los casos , así como marcar unas pautas de seguimiento clínico posterior para proceder a la identificación de posibles infecciones o a la derivación a unidades de salud mental o de trabajo social para apoyar a la víctima. Así mismo, se incide en la necesidad de denunciar a las autoridades todos los hechos que tengan relación con posibles casos.

El jefe de Atención Primaria de A Estrada, Juan Sánchez, reconoce que desde el centro no recibieron aún una comunicación oficial por parte de la Xunta o el Sergas acerca de un posible protocolo. Sánchez espera que dicho protocolo llegue en un espacio breve de tiempo, aunque ya son conocedores de la forma en la que se debe actuar y están preparados para realizar una correcta actuación de darse el caso. Si bien en ninguno de los municipios de las comarcas se registró aún ningún caso relacionado con este tema, ya se registraron en otros puntos de la comunidad gallega. Más allá de la gravedad del asunto, la posibilidad de efectuar un pinchazo a varias personas con una misma aguja es altamente peligroso por la trasmisión de enfermedades desde el torrente sanguíneo.

En esta nueva práctica es indispensable el uso de agujas y jeringuillas, que son productos de acceso universal y económico para toda la población, tanto en establecimientos físicos como a través de compra online. Si bien las sustancias empleadas para estas fechorías son, lógicamente, de un acceso mucho más restringido y complicado, existe el temor de que pueda darse alguna agresión en la zona en las próximas fechas. Esta práctica surgió precisamente en una época del año en la que abundan las fiestas, celebraciones y grandes aglomeraciones por distintas zonas, lo que obliga a estar alerta, especialmente a las potenciales víctimas.

La preocupación es compartida por hosteleros y gerentes de locales de ocio nocturno, que ven sus establecimientos como posibles espacios de acción para los agresores. Pese a que el protocolo de acción establecido por la Xunta es únicamente para la atención sanitaria, desde el ocio nocturno se pide que exista también algún tipo de protocolo común, ya sea a nivel local, autonómico o nacional, que recoja indicaciones o pasos a seguir a futuro. Pese a que en muchos de los establecimientos de la zona existen medidas de seguridad, como porteros, la facilidad de transportar jeringuillas crea cierto temor e intranquilidad en los locales.

Salud mental

En cuanto a la atención a la salud mental que debe recibir la víctima, la doctora del Centro de Información á Muller (CIM) de Lalín, Teresa Rocho, manifiesta que no existe un protocolo específico que se deba seguir a la hora de tratar con estas mujeres. Cabe recordar que ya existían este tipo de casos, no por pinchazos sino a través de la ingesta de sustancias psicotrópicas que se administraban en las bebidas de las víctimas sin su consentimiento, con el fin de reducir su nivel de lucidez. Es por esto que, ante la posibilidad de ser sometida a una sumisión química, el proceso a seguir sería, hasta la fecha, el mismo que recibe una víctima de abuso. Por tanto, o bien es derivada directamente desde el área médica donde la hayan tratado o desde las dependencias de la guardia civil donde se haya realizado la denuncia. En este caso se pasaría a tratar a la mujer como una persona en situación de vulnerabilidad ante un hecho traumático. Asimismo, cualquier posible víctima puede acudir a este tipo de centros de ayuda psicológica cuando lo considere oportuno sin la necesidad de ser trasladada por ningún protocolo de derivación.

Tal y como recoge el Instituto Nacional de Toxicología, la sumisión química por ingesta lleva muchos años estando en circulación, periodo en el que se han podido detectar un aumento de los casos de agresiones sexuales en situaciones de abuso de alcohol y de otras sustancias. En estos casos la víctima suele ser una mujer joven, habitualmente menor de 30 años, cuyo agresor acostumbra a ser un varón que en muchos de los casos es conocido de la víctima. Para llevar a cabo esta práctica, se emplean drogas solubles que sean insípidas, incoloras e inoloras y cuyo consumo se puede confundir con una intoxicación etílica o una enfermedad. Los expertos destacan algunas como burundanga, ketamina o fentanilo, pasando por barbitúricos como el éxtasis líquido u opiáceos, LSD y otros derivados. Todos ellos provocan una reducción en el estado de conciencia de una manera rápida y prolongada que puede llegar a causar lagunas de memoria en la víctima. De manera que si esta sospecha que ha sufrido algún tipo de abuso, su capacidad para recordar datos y detalles se ve minimizada.

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