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Un safari por Callobre

Isabel Villamor y Roberto Ríos ultima la apertura de Pico Fuciño, una granja que ofrecerá visitas de dos horas en las que los asistentes podrán conocer gran variedad de animales

Roberto Ríos e Isabel Villamor, con tres de sus alpacas. | // BERNABÉ / CRIS M. V.

La granja Pico Fuciño de Callobre abrirá oficialmente sus puertas al público, a principios de este mes de julio. Sus propietarios, Isabel Villamor y Roberto Ríos, ultiman los detalles para poder comenzar a recibir visitas, algo que ya tenían previsto cuando iniciaron este proyecto en 2019, pero que tuvieron que posponer a causa de la pandemia.

Pico Fuciño cuenta con varios ejemplares de vaca highlands.

Tanto Villamor como Ríos tienen otro trabajo y esto, de momento, lo consideran un pasatiempo, por lo que no recibirán público todos los días. Su intención es anunciar las fechas disponibles en las redes sociales de Pico Fuciño y que la gente gestione sus propias reservas. La idea es que las visitas, que tendrán un límite de plazas cercano a las 20 o 25 personas, empezarán, si todo va bien, sobre el día 7 de julio y tendrán una duración de, aproximadamente, dos horas. La entrada será gratuita para los menores de 2 años y tendrá un coste de 8 euros para el resto de asistentes. Las visitas podrán conocer de primera mano a todos los animales que viven en la granja, que no son pocos, y podrán disfrutar de diferentes juegos y actividades adaptados a la edad del público asistente. Isabel Villamor, que está finalizando sus estudios para ser monitora de ocio y tiempo libre, se encargará de la parte más lúdica de las jornadas.

Varias especies exóticas

La particular “Arca de Noé” de Villamor y Ríos cuenta con un buen número de especies, varias de ellas llegadas desde otras latitudes muy diferentes a la nuestra. Por ejemplo, en Pico Fuciño viven tres ejemplares de vaca highlands o de las tierras altas, una especie originaria de esa zona de Escocia. En la granja también cuentan con 8 alpacas, unos camélidos similares a las llamas y llegadas del continente americano. Villamor reconoció que estos animales fueron los que más quebraderos de cabeza les ocasionaron a la hora de su cuidado, por ser los menos conocidos para los veterinarios que visitan la granja habitualmente. Después de que sus dueños se formaran en el tema de manera totalmente autodidacta, parece que las alpacas se encuentran “de maravilla” y “muy contentas”.

Además, los visitantes también podrán conocer ejemplares de cabras, cerdos y conejos enanos, así como un variado catálogo de diferentes aves, desde pavos reales a faisanes, pasando por distintas especies de patos y ocas. La granja también cuenta con una vaca rubia del país, dos ponis, 6 burros y un par de rebaños de ovejas y de cabras.

De esta forma, la granja Pico Fuciño realizará la misión que sus creadores pretendían llevar a cabo en sus comienzos, que no es otra que mostrar sus animales al mundo. Cuando empezaron en 2019 ya recibieron varias visitas, pero en la actualidad su proyecto es más fuerte, cuenta con más animales, mejores instalaciones y la experiencia ganada tras más de dos años conviviendo con sus huéspedes.

Un proyecto que pretende crecer mucho más

El proyecto de Isabel Villamor y Roberto Ríos es la culminación de un sueño de dos grandes amantes del mundo animal. La intención de los gerentes de Pico Fuciño es comenzar con pocas visitas y, poco a poco, ir creciendo. Aunque tienen sus propios oficios y, de momento, el trabajo en la granja se lo toman como un hobby, reconocen que “les encantaría” poder vivir de ello. Pero para eso, dicen, todavía les queda “mucho trabajo” por delante. En los próximos días comenzarán a recibir visitas de grupos y particulares, pero el propósito de Villamor y Ríos es aspirar a más. Por ejemplo, tienen la intención de construir un recinto con las mínimas barreras arquitectónicas, que resulte accesible para todo el mundo. El primer paso es la instalación de un baño con acceso para minusválidos, del que ya tienen pedida la licencia. Otra idea que esperan llevar a cabo es la colaboración con diferentes asociaciones de A Estrada, como centros de mayores o entidades como ACAPAF, de berres, que trabaja con personas con trastorno del espectro autista. De esta forma, tendrían acuerdos para que estas agrupaciones visitaran la granja un día al mes, o a la semana. Está demostrado que los animales ofrecen un buen número de beneficios a las personas y, sobre todo, este recinto de Callobre es el lugar idóneo para evadirse y disfrutar de una experiencia diferente por un día. Estas son las bases de un proyecto comprometido con el medio ambiente y con el entorno natural de Callobre, realizado de manera desinteresada por Villamor y Ríos. De hecho, la decisión de cobrar entrada fue porque lo demandó la gente y para pagar la comida de los animales de Pico Fuciño.

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